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Ley de la Propiedad Intelectual

AB-170-2013 nº de asiento registral 00/2014/363 Madrid








































OBRA POÉTICA ORIGINAL DE


JERÓNIMO GARCÍA PÉREZ

J E G A R P E .





























LEGADO


Sólo podré dejaros lo que es mío:

Un viejo corazón lleno de sueños,

una ancha voluntad que hizo halagüeños

los ámbitos de un mundo vano y frío,


una pugnaz pasión al albedrío

de un credo veleidoso y sin empeños,

algunos versos tímidos, pequeños,

y una canción perdida en el vacío.


Mas no os podré dejar lo que no he sido,

lo que pasó por mí sin ser notado,

lo que creí tener y no he tenido,


las lágrimas que no habéis derramado

cuando lloré por todos, el latido

de un puro amor que nunca me habéis dado.


Del libro BRUMAS DE IRREDENCIÓN (1996-1997)
















PRÓLOGO 2013



ANDAR… es un libro de poemas que contiene 105 composiciones. Lo escribí en el año 1972, un año de mi vida en el que los horizontes se me estrechan en un angustioso, insoportable y vano transcurrir. La estructura de sus versos es libre y variada, concebida más bien para la métrica y el ritmo en detrimento de la rima. Ha permanecido inédito más de cuarenta años, en forma de manuscrito que conservo, encuadernado e ilustrado, junto a otros treinta títulos más, en un estante de mi biblioteca. Hoy, a mis 78 años de edad, he decidido darlo a conocer, haciendo uso de esta magnífica ocasión que me ofrecen los medios digitales actuales. He vuelto a releer los poemas, casi olvidados, que contiene la obra, para introducir algunos cambios que se han hecho obligados, así como para suprimir unos cuantos poemas innecesarios.


Albacete, 6 de Diciembre de 2013.

El autor































Los árboles no están solos

que están con sus sombras.


El alma sí que está sola.


Juan Ramón Jiménez.














JUSTIFICACIÓN (1973)




El amor y la soledad son dos sentimientos que giran indefectiblemente alrededor de mi corazón. No sé explicarme si el amor nace de mi soledad o si es la soledad la que me mana de este caudal inagotable de amor que llevo dentro.


Aseguran que el amor nos redime de la soledad y yo pienso que no. Pienso que amar es compartir dos soledades.


La soledad es connatural con el hombre por designio divino. Hay tantas soledades como hombres han existido, existen y existirán y, sin embargo, la soledad - mi soledad, la tuya - es única. Nació con nosotros y morirá con nosotros.


Y el amor es una necesidad de la humana soledad. Puede agostarse antes de nacer, puede durar toda la vida, pero la mayoría de las veces es un amor que muere y hace más honda la sima negra de la soledad. En todos los casos sus alas son de viento y sus caminos, veleidosos y perecederos.


La soledad es la única y más fiel compañera que no se separará de nosotros nunca. El amor, que nos llega subrepticia e impensadamente, ya no depende de nosotros. La soledad es tú o yo. El amor es tú y yo.





El presente volumen pretende resumir en un montón de poemas lo que, quizás, se hubiese resumido con dos palabras solamente: Amor y Soledad.


En mis versos hay soledad. En uno de los poemas dejo escrito:


Os hablaré de mi soledad

mientras la lleve dentro...


También hay amor, un amor que sabe ya de renuncias aun antes de haber nacido:


Amor:

Has nacido sin alas,

has nacido a destiempo,

como un logro tardío de todos mis sueños.


Son trescientos sesenta y cinco días de una vida sin relieve, sin más idea que la de pasar, sin más ambición que la de dejar tras de sí una humilde huella de su paso:


¿Cómo al morir podré dejaros algo

que os mueva a amarme un poco,

que os hable de este pobre sentimiento mío

que me ha hecho amar y amarlo todo?

No soy más que mi voz escrita.

Tomadla. Yo os la lego para siempre.


Enero de 1973.























O D A S

D E

I N V I E R N O .











ANDAR...


Andar, andar... andar...

un día y otro día...

Y por los mismos caminos de siempre...

Andar

por los mismos caminos de todos los días.


Dentro me queda – siempre - una esperanza

por ese beso no estrenado todavía,

por ese afán de renovadas primaveras,

por vivir, por soñar.


Andar, andar...andar...

Y con la soledad a cuestas...

y con las lágrimas que pugnan por salírseme,

y con el miedo, y con la angustia, y con la noche...


Pero...¡andar – siempre - andar!


9 DE ENERO. 1972


¿QUÉ PIERDES?


Mujer:

¿Qué pierdes?

Me has dado en una hora

de entrega generosa

toda tu juventud pujante...

Y yo he sentido,

quemándose en mis manos sin recuerdos,

la sangre de tu cuerpo,

fundiéndose tu hálito en mi hálito,

latiéndome en mis pálpitos tus pálpitos,

queriéndose escapárseme, como un pájaro herido,

tu corazón entre mis dedos.


Dime, mujer,¿qué pierdes?

No sé tu nombre

ni tú sabes mi nombre.



Mañana

te habré olvidado ya.

Y tú me olvidarás también mañana.

Yo no querré saber de ti.

Tú no querrás saber de mí.


Pero repara:

En esta soledad, mi soledad

- la mía solamente -

hay una lágrima temblándome,

sincera, agradecida,

por ese olvido nuestro irremediable.

1O DE ENERO.


LLUVIA DE ENERO.


Lluvia de enero,

mansa, mansa,

cayendo por los campos de La Mancha

silenciosos del invierno.

Me recuerda

todos mis inviernos idos - tantos, tantos -

ya desesperanzadamente sin retorno,

ya tan lejanos de nostalgia...

Inviernos idos para siempre

con su equipaje de vaciedades,

con su lastre inútil de ilusiones vanas...

y con su lluvia de enero,

mansa, mansa...

12 DE ENERO.


SOLEDAD.


Os hablaré de mi soledad

mientras la lleve dentro,

mientras me esté doliendo,

mientras esté yo en ella y ella en mí...

¿Quién habla acaso de lo que no tiene?

¿Cómo podemos olvidar una hora sólo

el pan nuestro de cada día?

14 DE ENERO


NIEVE.















Nieve sobre los campos,

nieve sobre las calles de la medianoche,

solitarias,

de la ciudad.


Nieve sobre el alma - mi alma -...

Nieve, nieve, más nieve

sobre la nieve de mi soledad.


16 DE ENERO.


CADA DÍA.


Cada día

siento que algo se me muere,

poco a poco,

lentamente.


Cada día

siento que algo se me acaba.


Ya no fluyen mis palabras

como antes.

Ya no sé de la hermosura

como antes.



Siento hastío de las cosas,

de los hombres,

de mis versos

que no saben desnudarse...


Siento miedo

porque sé que algo se muere

se me muere, se me acaba,

cada día.

2O DE ENERO.


COMO EL ROBLE.


¿Por qué venís a herirme,

nostálgicos efluvios de mi infancia?

¿A dónde os habéis ido,

amigos entrañables de otros tiempos?


Pienso que me estoy quedando solo,

solo, en medio de este mundo

tan vacío, tan vacío...

como el roble del camino

- solo, fuerte -

como el roble que está solo en el camino

con sus ramas frías, yertas y desnudas,

solo y fuerte...

como el roble del camino,

del invierno,

del paisaje desolado de La Mancha...

como el roble del camino polvoriento

por el que voy pasando.


23 DE ENERO


REMEMBRANZAS


La tarde de febrero, fría,

me trae remotas brisas renovadoras,

que pasan,

que pasan sin dejarme ideas nuevas,



que pasan y se van,

inéditas e indiferentes,

dejándome tan sólo

efluvios y añoranzas de otros días

que ya se fueron,

de otros días - lejanas esperanzas,

lágrimas que recuerdo agradablemente -

que no retornarán ya nunca...

Y miro la tarde de febrero, fría

que está poniendo helores en mi melancolía.


5 DE FEBRERO


LUCES.



Luces, luces, luces

de la gran ciudad...

Hay vida en las luces.

Hay muerte en las luces.

Vida y muerte... Luces

de la gran ciudad,

de mis noches solas,

de tantas y tantas

noches solas mías!


9 DE FEBRERO.


MI PRIMAVERA.


Brotará una nueva primavera,

como todos los años, puntual...

La intuyo en el viento

que sopla en la llanura.

Pero, ¿dónde estará mi primavera

- la mía solamente -

la que hacía crecer cien flores nuevas,

cien sonrisas, cien rimas, en mis manos.


2 DE FEBRERO


¡QUÉ TRISTE PERDERLO TODO!












¡Qué triste perderlo todo!

Perderlo todo,

poco a poco, día a día.

Ir perdiéndolo todo y saber que lo perdemos.

Ir descubriendo en cada paso

un motivo inédito

de la muerte que llevamos dentro.


Para cuando me vaya para siempre,

para cuando cierre mis ojos

definitivamente,

quisiera no amar ya todas las cosas

que voy perdiendo poco a poco,

quisiera estar cansado de andar tanto

y no pensar, no vivir, no soñar...


12 DE FEBRERO.


JUVENTUD PERDIDA.


Desde un rincón al otro,

sobre la densidad azul del humo,

a través de los sones pegajosos

del tocadiscos,

he visto tu mirada cruzarse con la mía,

mirada dura y triste por algo que no te he hecho.

Y te grité en silencio:

Aparta ya de mí tus ojos tristes,

tus ojos que me están haciendo daño”.


Y tú no adivinaste mis palabras

porque tus ojos me miraban, me miraban,

inmersos y perdidos en el lecho blando

de tu juventud perdida para siempre.

13 DE FEBRERO.


HE PASADO.


He pasado - nostálgicos pasos -

por un viejo rincón de mi infancia.

Está igual. No han pasado los años.

Pero pienso:

¿Cómo pueden haberse dormido

para siempre mis sueños de niño?

27 DE FEBRERO.


ENCINA.










Encina polvorienta

perdida en la besana pardusca del camino,

tan sola, tan aislada,

vecina de las noches sin luna del invierno,

cobijo de las aves que duermen en tus ramas

su sueño nocherniego,

lira del viento duro que barre la llanura,

amiga de las nieves,

amante de las lluvias:

¿Quién piensa que es castigo tu soledad de siempre?

¿Quién piensa que te duelen tus ínclitos silencios?

Yo pienso, encina recia,

encina polvorienta, dormida, solitaria,

en tu ancha, inmarcesible, gloriosa soledad.

16 DE MARZO.


PALABRAS.


Palabras, palabras, pa-la-bras...

Me suenan tan extrañas...


¿Y qué son las palabras?

¿Tal vez podemos

decir con las palabras

el bello declinar de los crepúsculos?

¿Tenemos suficientes

palabras para hablar de lo que amamos?


¿Para qué quiero las palabras hoy

si no puedo obtenerte?

¿Para qué quiero las palabras hoy

si no puedo entregarte

con ellas mi sentir, mi todo yo, mi alma?


¿Es posible vivir sin las palabras?

Me sobran las palabras...

Me bastan solamente

un rayo de este sol limpio de marzo,

un soplo de esta brisa embriagadora

y un cálido recuerdo tuyo. Sólo.


Así, me sobran todas las palabras.


7 DE MARZO


Y SIN EMBARGO.


Cuando llega la noche

- otra noche se va

en esta sucesión interminable

de días y de noches, de noches y de días,

vacíos, desesperanzados -

vuelven a herirme de nuevo las preguntas

en el silencio denso de la estancia:

¿Por qué me muevo en este mundo absurdo?

¿Qué fe me catapulta?




¿Qué esperanza me impele?

¿Qué ilusiones me impulsan adelante?

No tengo fe. No creo en ilusiones.

Y la esperanza tras la que ando y ando

se morirá conmigo...


Y, sin embargo,

¿por qué amo cada día más las cosas?,

¿por qué ese apego terrenal

por todas esas cosas que yacerán conmigo

el día en que yo yazga para siempre,

el día en que se acabe conmigo la existencia,

el día en que se muera conmigo la esperanza?


19 DE MARZO



TE ESTARÉ ESPERANDO


Desde el fondo de mi corazón te nombro...

¿No oyes mis voces

roncas y gastadas de tanto llamarte?

No sé cuándo me responderás, ni cómo,

ni dónde, pero existes,

vives y me dueles en el alma, adentro.

Te estaré esperando...

¿Llamarás un día?


20 DE MARZO
















RIMAS


DE


PRIMAVERA

















PRIMAVERA.


Ya empieza a ponerse su vestido de oro y malva la llanura.

Los almendros de La Mancha han florecido

y las suaves brisas vienen ya cargadas de nuevos perfumes.

Pronto los insectos de la primavera cubrirán los campos

y las margaritas y las mariposas y las amapolas

mimarán con su sonrisa la llanura.


Alma vagarosa, ponte ya tu gala nueva, tu sonrisa,

que ya llega la florida primavera.

Alma soñadora, no estés triste, resurjamos del invierno,

remocémonos de luz de primavera,

revistámonos de sol, de brisas jóvenes.


24 DE MARZO.


YO PASO.


Amar, ¿para qué amar?

¿Por qué ir amando todo, corazón,

si Dios te va poniendo en el camino

fronteras dolorosas?

Yo paso, paso siempre...

Mi corazón se queda...




Amar, ¿para qué amar si voy dejándome

un poco de mi amor en el camino,

un poco de mí mismo,

que ya no volverá a ser mío nunca?

Mi corazón se queda...

Yo paso, paso siempre...


ELCHE, 29 DE MARZO.


ABULIA.


Cafetería.

Los toldos concebidos para el sol

no pueden contener la lluvia recia

cayendo en goterones.

Enfrente, el mar:

muslos brillantes de sol y de lluvia,

tumbonas vacías

sobre la arena mojada...

Hay contrastes de abrigos y desnudos...


Mi alma, solitaria, marinera,

se me va tarde arriba, mar arriba,

con el sol, con la lluvia, levemente.


BENIDORM, VIERNES SANTO.


NOCHE.


No estoy solo. La noche está conmigo

y un poema que no quiere nacerme.

Una luna amarilla - casi verde -

se deslíe en un mar lleno de astiles

y se rompe en millones de fragmentos.

Voy oyendo mis pasos quedamente.

No voy solo. La noche va conmigo

y un poema que no quiere nacerme.


ALICANTE, 2 DE ABRIL.




















LEVEDAD.


Mis ojos sólo abarcan un infinito azul,

el mar se me hace cielo,

las naves, gaviotas de reposado vuelo.

El mar está tan alto...

El cielo está tan cerca...

No me busquéis en mí.

No estoy dentro de mí,

que estoy en ese punto fugaz y peregrino

del cielo, de la brisa, del mar y de la nube...


No me busquéis ahora.

Dejadme vagabundo, viajero, así, en mi sueño.


ALICANTE, 3 DE ABRIL.


REGRESO.


Regreso

con las últimas luces de la tarde

- todo lo tengo hecho -...

Mi día - el día mío solamente,



todos mis días

hechos ceniza y humo para siempre -

se me deshace en el crepúsculo...

igual que ayer, lo mismo que mañana...

Y mientras ando y ando...


Regreso...

pero, ¿a dónde regreso?...-


No estoy triste ni alegre. Únicamente

regreso,

como todos los días...


Mañana

- siempre habrá para mí un mañana nuevo

con una joven esperanza en ciernes -

cuando regrese

con las últimas luces de la tarde

y todo lo tenga hecho,

pensaré que me duelen

tantos regresos...

Pero no estaré triste

ni alegre.


Únicamente me diré: "Mañana..."


8 DE ABRIL.


AMANECIDA.


Soledad de la amanecida,

soledad de las formas inconcisas,

de los resurgimientos,

soledad de la media luz,

de los pensamientos desnudos,

de las almas desnudas,

de tantas, tantas desnudeces...


Soledad de la amanecida:

Tu soledad es la mejor de todas.




Yo te saludo, amanecida,

mientras resurjo de mi noche sorda

para aprender tu soledad sin nombre,

tu soledad desnuda,

tu soledad...


Soledad de la amanecida:

Tu soledad es la mejor de todas...


11 DE ABRIL


PINAR.


El feble sol de la abrileña tarde

se va muriendo en mil fragmentos de oro

y, poco a poco,

busca su lecho de infinitas sombras,

mientras se cierne

sobre un traslúcido horizonte

de rectísimos verdes,

de azules inconmensurables.

El viento ronronea suavemente

en los amenos verticales

del pino y de la encina

como rejas de una indolora cárcel

en la que ya no sé

si está prisionera la tarde que se va

o si es mi alma la que se halla presa.

Los pájaros gorjean,

lejanos y cercanos,

y buscan su cobijo entre las frondas.


La ciudad está lejos,

perdida en la llanura...


12 DE ABRIL.







SILENCIOS.


Silencios de los campos solitarios,

nunca sentidos,

silencios reconfortantes,

silencios olvidados por el hombre

del angustiado siglo veinte:

Con vosotros me voy, en vosotros me quedo.


14 DE ABRIL.


SUEÑOS DE NIÑO.


¡Qué lejos se han ido quedando mis sueños de niño!

"Cuando sea joven..." - solía decirme -

Y un mundo indoloro, insaciable, infinito, se abría a mis ojos.

La vida era mía.

Yo era un hombre en ciernes.

Nada me podía.

Yo era sólo un niño y soñaba ser hombre

- ¡benditos mil veces mis sueños de niño! –

- Quería ser joven muy pronto y hacer realidades mis sueños de niño.

Ahora soy un hombre y no sé lo que he hecho de mi juventud...

No sé si ha pasado o he pasado yo...

Me pesan los años vividos como un lastre inútil y vano.

"Cuando sea joven..." - solía decirme -.

Yo no sé lo que he hecho de mi juventud...


¡Benditos mil veces mis sueños de niño!


15 DE ABRIL.


MIS PENSAMIENTOS


¡Qué apacibilidad de verdes matizados!

Oigo el rumor del agua despeñada

por cien caminos diferentes

buscando el seno gélido y redondo

de la laguna azul.



Mis pensamientos

- no sé si se me van o se me quedan en el agua -

mis pensamientos

- ¿por qué el pensar siempre, el pensar a todas horas ?-

mis pensamientos y yo, solos, frente a frente...

Con nosotros la plenitud del día...


LAGUNAS DE RUIDERA, 16 DE ABRIL.


MUJER.


Aún te espero, Mujer

- Mujer desconocida, Mujer innominada -

aún te espero, Mujer...

Arribarás un día, igual que un rayo de oro,

para alumbrar mi vida.

Yo te estaré mirando venir sencilla y sola.

Yo te estaré esperando desde mi noche oscura.













Haremos una sólo nuestras dos soledades

y así comprenderemos que amar es redimirnos

de nuestra soledad.

Caminaremos juntos hasta la muerte misma

con el bagaje único

de nuestras soledades.


Si yo falto primero me llevaré conmigo

sólo mi soledad...

Te dejaré la tuya, la que me diste ayer,



aquélla que no me hizo más bueno y menos triste.

Si faltas tú primero

- Mujer innominada, Mujer desconocida -

te seguiré buscando desde mi soledad.


23 DE ABRIL.


ÁRBOLES.


El parque

se queda sin árboles.

Los hielos del último invierno,

los años,

les fueron haciendo una enorme mortaja amarilla

y el hacha del hombre

los ha ido abatiendo.

¡Qué estampa de vida y de muerte!

Entre los árboles verdes los troncos sin vida.


¡Quién pudiera quitarse los años de encima

como troncos inútiles

y nacer de nuevo!


¡Quién pudiera ser siempre árbol verde!

¡Y seguir andando!


¡Quién pudiera tener siempre mayos adentro!


9 DE MAYO.


VIENTO DE MAYO


Es mayo.

La hora del sol denso, del sol fuerte.

El viento sopla en la llanura

y arranca el polvo de la tierra seca.

Es un viento monótono

que aún hace más confusos

los reverberos de los horizontes.




Es un viento caliente

que dobla las mieses verdiamarillas,

que deshoja las deliciosas amapolas...


Todo lo ven mis ojos entreabiertos

cegados por el polvo del camino

Me pesan el cuerpo y el alma.

Me va venciendo el sopor dulce de la siesta.

No tengo voluntad...


Es mayo.

La hora del sol denso.

El viento sopla en la llanura...

Me va pesando el alma y no la siento...


21 DE MAYO.


PLEGARIA.


Haz que ignore todavía, Señor,

la forma de las cosas

que se me van tornando espinas en las manos

y acíbar en el alma.


Dame todavía, Señor,

la idea solamente de las cosas,

como cuando era niño.

Ideas y no formas,

Señor;

un corazón de niño y no razones de hombre,

Señor;

futuros, no presentes ni pasados,

Señor.

Hazme, Señor, en fin, un hombre bueno

en medio de este mundo de hombres malos

para que nunca sepa comprenderlos.


VALENCIA, 28 DE MAYO.





QUIERO QUERERTE.

Quiero quererte.

Quiero quererte porque he comprendido

que sólo es el amor el que nos salva

de nuestra soledad.


Quiero quererte

y mi amor se me queda en ansia inmadurada solamente

en un deseo que se aborta aun antes de nacer.


Quiero quererte

y me falta ese impulso generoso

de mi perdida juventud,

y voy, como un pájaro herido,

hacia una gloria inédita e irretornable,

hacia el amor que está brincándome en el alma

y al que no llegaré porque me faltan alas.



Quiero quererte

y cuanto más lo quiero

más irritable y ancha se me muestra

esta incapacidad mía de amarte...


Pero quiero quererte...


2 DE JUNIO.



TORMENTA.


De pronto huye la luz del día

allá donde el altísimo horizonte

se quiebra en cien laderas verdinegras...

El cielo se hace gris súbitamente,

un relámpago apenas zigzaguea

por el seno redondo y oscuro del monte

y luego, el trueno,

que baja rodando, peñascos abajo, hasta el río,

mil veces agrandado por el eco...

¡Qué pequeñez la mía!

Me siento inmerso, solo desconocido, desconsolado,

en medio de la lluvia,

caliente, densa, roja,

que se me mete por el pecho abierto

y moja mi carne desnuda.


AYNA, 5 DE JUNIO


TE AMARÉ.


Te amaré siempre.

Te amaré por encima de todas las cosas.

Y nunca lo sabrás.

Y no lo sabrá nadie...


Te besaré en silencio, apasionadamente,

y te querré en mis noches solas.

Y nunca lo sabrás...


Te llevaré conmigo.

Te iré enseñando mis caminos más difíciles.

Y te tendré a escondidas.

Y no lo sabrá nadie.


Te amaré siempre así.

Te necesitaré sobre todas las cosas, siempre.

Y nunca lo sabrás.

Y no lo sabrá nadie...

13 DE JUNIO.


MI VOZ


Mi voz te va en el viento que sopla en la llanura.

Óyela.

Es un lamento, apenas, de ti, de mí, de nuestros

perdidos corazones que quieren encontrarse.

Óyelo.

Mi voz es un lamento que se oye en la llanura,

un canto estremecido que está gritando: Ámame.

Óyelo. Ámalo 21 DE JUNIO.






































VERSOS

DE


VERANO












RENUNCIAS.















La tarde de junio se muere largamente.

Cuatro chopos se miran verticales en el agua.

Mi corazón se va, sin fuerza, con el río,

mis versos se quedan, sin fuerza, entre las peñas.

Se van mis ansias con el agua clara

y yo me quedo,

me quedo siempre,

me quedo para siempre

con las cosas que no pueden llevarme,

con las cosas que pasan y me dejan,

con las que dejo cuando paso yo...


ALCALÁ DEL JÚCAR, 1 DE JULIO.


MAR.


Mar, mar, mar, sólo mar,

por todas partes mar...

Mar, mar... Y soledad.

Todo yo me voy

tras el sol notable de las nueve de la noche.

Mi voz y mi silencio,

toda mi voluntad,





todos mis sueños de un minuto...

Mar, mar... Y soledad...

Y sólo yo.


ALICANTE, 2 DE JULIO.




LLAMADA.


A veces siento que me llamas

en una escucha dolorosa.

Tu voz llega hasta mí desde la noche

como un lamento apenas perceptible

y no sé contenerme el ansia que me mueve

y voy tras de tu voz y no puedo encontrarte...

Me llamas desde el mismo fin de lo desconocido

y yo te escucho desde el mismo fin de mi ansia inacabable

y no puedo tenerte - no podré tenerte nunca -.


ALICANTE, 7 DE JULIO.


TÚ NUNCA LO SABRÁS.


Mujer de un día sólo,

de una hora sólo,

bonita hasta causarme miedo,

bonita hasta el deseo de pensarte

nacida, solamente, únicamente, para mí.




Tú nunca lo sabrás

pero pasaste por mi vida redimiéndome

de mil ratos vividos vanamente.

Tú nunca lo sabrás

pero te amé en silencio

y amé el amor - amándote - de todas las mujeres.


Tú nunca lo sabrás pero te llevas

un poco de mi amor que ya no es mío

ni tuyo, de ninguno de los dos.

Sigue el camino - tu camino - que no quiero yo.

Sigue ignorándome aunque yo no quiera.


Me quedo tu sonrisa,

esa sonrisa tuya para mí,

esa sonrisa limpia de tus labios jóvenes,

mujer de un día sólo,

de una hora sólo.


12 DE JUlIO.


LA HORA DE LA SIESTA.




Son las tres de la tarde.

La hora de la siesta.

El pueblo está sumido en el sopor pesado del estío.

El sol da plenamente en mi carne sudorosa





mientras contemplo

las piedras viejas de la vieja iglesia,

ya negras por el paso de los años

y su torre románica,

cuadrada, ansiando alturas.

Detrás de mí se yerguen

los muros desgastados del castillo.

Un momento he sentido escapárseme el alma

y buscarse a sí misma en los altos silencios

de la sierra inmediata,

desde donde me llegan

los monótonos cantos de las pardas cigarras

y el aroma sutil de las plantas del monte.


YESTE, 15 DE JULIO.


UN CAMINO SÓLO.


Les busqué cien caminos a mis sueños de hombre

y eran todos los ciento solamente un camino

con un único origen: marginarme del mundo,

con una única meta: no salir de mí mismo.

Cien caminos distintos: Solamente un camino.


15 DE JULIO


AMOR LIMPIO.


Estaba cayendo el día...

Ella tenía su mano

en la mano de él. Reían.

Él llevaba un jersey blanco,

ella llevaba una blusa

y un pantalón encarnado.


La tarde estaba cayendo.

El sol doraba las nubes.

Ellos seguían riendo.





Yo los veía de lejos

atravesando en mi coche

la carretera del pueblo.

Y los miré con envidia

besarse en el campo abierto.


Estaba cayendo el día...

Amor limpio y verdadero.

Amor de besana y trigo

y caricias a sol puesto.


AYNA, 18 DE JULIO.


SUEÑO DE VERANO


Yo te amaré cien veces más sobre cien veces,

mil veces más sobre mil veces, mujer

- el sol sobre tu pelo para siempre,


el mar en tus pupilas para siempre -.


Recordaré en mis noches solas nuestro sueño de verano,

nuestro amor sin palabras,

y soñaré contigo




como una ondina de cabellos abatidos por la brisa,

de ojos azules entreabiertos por la brisa.


Sí. Te amaré cien veces más sobre cien veces,

mil veces más sobre mil veces, mujer.


BENIDORM, 23 DE JULIO.


P
LACIDEZ.


No querer. No saber.

Dejar pasar las horas lentamente...

Encontrar los ratos perdidos

en un momento de aislamiento,

entre el monótono chirriar de las cigarras,

el murmullo del río que se va

y el ardoroso sol de la canícula.


No querer. No saber.

Hacer eternamente mío este momento...

Olvidarme del amor que llevo dentro

y de todo lo que va haciéndome perecedero.

Cerrar los ojos,

sentir la claridad del sol bajo los párpados,

la quemazón del sol sobre la piel curtida,

la caricia amable del agua...


No querer. No saber.

Acostumbrarme con mi soledad de siempre...


FUENTEPODRIDA, 25 DE JULIO.


SI TÚ LO QUIERES.


Si tú lo quieres

me haré voz en el viento

para decirte:

te quiero,

me haré voz en el agua

para decirte:

te quiero.


Si tú lo quieres,

cuando el miedo te asalte en

las noches oscuras

y no tengas a nadie,

me haré voz en tu lecho

para decirte:

te quiero.


Me haré voz y lamento

y caricia y deseo.

Hollaré tu tranquila soledad

si tú lo quieres,

para decirte:

te quiero.


27 DE JULIO.


NOCTURNO.




Las doce de la noche.

Callada noche:

Mi alma está en tu entraña, en tu quietud.


La ciudad descansa apaciblemente

y sueña estrellas verdes en un cielo limpio.

El parque está en silencio.

Los élitros resuenan en el calor sin cierzos.

Callaron los motores y los hombres.

Y en esta tumba de silencios

voy hallando caminos no estrenados todavía

para mi vida sin sentido,

caminos que, mañana,

cuando aprenda la luz de un día más,

ya no me llevarán a ningún sitio.


Pero ahora tengo la noche...


30 DE JULIO.


DUDA.


Los caminos que me marcas, Señor,

de mí hacia Ti

no sé mirarlos con mis ojos de hombre...

Ni sé buscarme en ellos ni te encuentro.


ALARCÓN, 9 DE AGOSTO




TORMENTA.


Todo, todo me invade el corazón de soledad,

de tierna soledad, de tierno miedo:

La angustia de una noche negra

nacida prematuramente

por la amenaza de unos cúmulos oscuros,

el desamparo sepulcral del campo,

la lluvia y el granizo que revientan

contra el asfalto duro de la carretera,

el resplandor zigzagueante del relámpago,

la voz del trueno aterradora.


Todo, todo me invade el corazón de soledad:

la noche,

los campos solitarios,

la tormenta que va conmigo...

Más soledad sobre la soledad de mi alma.


CUENCA, 11 DE AGOSTO.


NO PUEDES AMARME.














Yo sé que no puedes amarme,

que no podrás amarme nunca.

¿Acaso brota la flor nueva

para ser orna de la noche?



¿Acaso sueña sueños de hombre

tu desnudez joven, de niña?

¿Acaso un corazón cansado

puede ofrendarte fuego y sangre?...


Pero me haré sonrisa cuando pases

aunque me llore el corazón por dentro.


13 DE AGOSTO.


ALMA AVENTURERA















Pobre alma mía aventurera,

amiga de la luz, del aire y la montaña,

que te me vas quedando en la chopera del camino,

en el lecho del río pedregoso,

en los ojos del puente,

en la verde ladera!

¡Pobre romántico corazón mío,

mi corazón de niño,

que te me vas quedando con el día,

con el silencio y con la soledad del día,

con la ancha tarde que se va muriendo lenta,

mientras el alma se me duerme en ella!


PATERNA DEL MADERA, 15 DE AGOSTO.





VIENTO DE AGOSTO.


Un viento fuerte y repentino

levanta el polvo de la plaza vieja

y hace ondear los vivos gallardetes.

El sol se muere lentamente

en las aristas de la torre antigua.


Por entre la sonrisa pétrea de los arcos

llega hasta mí una ronca algarabía.

Estoy mirando un punto sin ver nada.

Y pienso en cosas importantes

de las que no me acordaré mañana.

Mirada y pensamiento no son míos ahora.

Se me han ido durmiendo poco a poco

en el sol y en la tarde moribunda.


TARAZONA DE LA MANCHA, 19 DE AGOSTO.


¿VENDRÁS?



Cada día que pasa,

con el viento que va sin saber dónde va

(como ayer te llamé, como te llamaré mañana)




te he de llamar...

¿Vendrás?


Cuando muere la tarde

y mi voz se me torna lamento y caricia y

cantar

me lacera una duda y te busco y no sé si

vendrás.


Y al arribar la noche,

sin esperanzas de encontrarte ya,

mi llamada se me hace una eterna pregunta:

¿Vendrás?


ALCALÁ DEL JÚCAR, 25 DE AGOSTO.


N
OSTALGIA.



Tenues rumores del viento en los pinos.

Vuelan los últimos días de agosto.

Ya hay entre el verde que impera en la sierra

vagos indicios del próximo otoño.



Yo también llevo el otoño en mi alma,

llevo el otoño en mi rostro, en mis ojos

ciegos, que miran el lecho del río.

Voy apurando el camino. Voy solo.

Siento a mi paso nostalgias, recuerdos

dulces que van animándome un poco.


LOS CHORROS (RIÓPAR), 26 DE AGOSTO


¿POR QUÉ AMAR TANTO?


Corazón mío,

refugio de tantos y tantos sentimientos errabundos:

¿por qué amar tanto?,

¿por qué ese eterno darte en cada paso?,

¿hasta cuándo tu fe por los mismos caminos de todos los días?,

¿cuándo hallarás por fin tu abracadabra redentor?

Corazón mío:

¿por qué vas amándolo todo?,

¿por qué te vas quedando en ese amor

desesperadamente viejo y joven a la vez?


4 DE SETIEMBRE


Y TÚ SONRÍES.


La noche tiene alburas de neones.

Y tú sonríes.

Y miras con dulzura.

Y no tienes sonrisas para mí,

miradas para mí.

Y tú sonríes.

Y tus sonrisas se me hielan en el alma.

Y miras dulcemente.

Y tus miradas me producen

un vacío infinito, irreparable...

Y tú sonríes,

sonríes,

sonríes sin misericordia.


7 DE SETIEMBRE


SI YO PUDIERA.











Si yo pudiera tenerte, mujer,

un minuto tan sólo,

en esas horas de mortal melancolía

en que se anega el alma,

amiga del crepúsculo,

vecina de la noche.


Si yo pudiera llamarte mía, mujer,

llamarme tuyo,

un minuto tan sólo.


Si yo pudiera,

desde esta sima en la que olvido y lloro,

catapultarme hasta sentirme en ti,

hasta sentirte en mí...


Si yo pudiera...


10 DE SETIEMBRE


Y TÚ TE VAS.


Y tú te vas, amigo mío,

con tu felicidad recién lograda

-soledad compartida solamente -.

Te vas y crees dejarme postergado

y sientes hacia mí una pena injusta...




Yo amo mi soledad.

Cada año creo en una soledad más mía,

en una soledad de soles moribundos,

de pájaros que cantan siempre,

de otoños que no acaban nunca.

Yo amo mi soledad,

mi soledad únicamente porque es mía,

porque yo soy mi propia soledad.


24 DE SETIEMBRE.


¿CUÁNDO VENDRÁS, AMOR?


¿Cuándo vendrás, Amor, cuándo vendrás?

¿Cuándo vendrás a rescatarme de esta sima de mi soledad?

Pasan, Amor, los días,

pasan los años y al pasar se llevan

jirones de mi juventud (ansia, luz, esperanza,


fe sempiterna, sueño que desborda muros).


¿Cuándo vendrás, Amor, cuándo vendrás?...

Éste será mi canto de todos los días,

mi cántico de cisne, mi postrer súplica inútil...

¿Cuándo vendrás, Amor, si has de venir?


17 DE SETIEMBRE.













POEMAS


DE


OTOÑO.










OTOÑO


Hay principios de otoño que parecen muertes prematuras,

árboles de verdes tristes enmarcados en un celaje de oro,

atardeceres suaves donde el alma melancólica se mece blandamente,

céfiros que clavan en la carne estremecida sus agujas de nieve.


Yo voy como un viajero apátrida sobre todos mis otoños inútiles.

Cada setiembre vuelvo a estrenar una nueva intimidad recién nacida.

Y me duele el tiempo que me ha ido haciendo viejo poco a poco.

Y me llenan de un vago temor indefinible los años que aún me quedan.

¿Hasta cuándo, Señor, el alma sola?...

¿Hasta cuándo este peregrinaje errante por caminos sin luces?

¿Hasta cuándo este eterno transcurrir, absurdo, vano, intrascendente?...

¿Hasta cuándo, Señor, estos otoños que me duelen como muertes {prematuras?


21 DE SETIEMBRE.


TE BUSCARÉ.


Te buscaré.

Te miraré en las luces y en las sombras

para encontrarte...

¿Hasta cuándo seguirás ocultándote?

¿Hasta cuándo y hasta dónde podré seguir buscándote

con mis fuerzas nacidas en cada hora, en cada día?


Te buscaré.

Te soñaré (con sueños que rediman

mi soledad y mi angustia de todas las ausencias)

en mis desheredadas noches...

¿Hasta cuándo seguirás ocultándote?

¿Hasta cuándo y hasta dónde podré seguir soñándote?...


Pero te buscaré, te buscaré

desesperadamente,

mientras me quede adentro un punto de esperanza.


ALICANTE, 24 DE SETIEMBRE.



PASIONES.


Corazón: Yo no te quiero vaivén de las pasiones

como cuando eras brote de tantas ilusiones,

de tantas esperanzas,

que te bullían dentro,

ya tan irrepetibles...

Este camino tuyo y mío

es irrecuperable, es único...

Cada paso adelante va marcándonos un estamento nuevo

al que nos hemos de adaptar a veces desesperanzados.

Es ley de vida, imposición del tiempo...


Corazón: Yo no te quiero vaivén de las pasiones.

Busca el sutil silencio de las aguas remansadas...

No sueñes tanto...


27 DE SETIEMBRE.


TE QUISE MUCHO.


Te quise pronto

porque creí intuir tu alma abandonada

gemela de la mía.

Por eso te amé tanto.


Te quise mucho

porque tenías soledad.


Hoy, al cabo del tiempo,

vuelvo a encontrarte.

Ya no tienen tus ojos

la mirada perdida de antaño

y en tus manos de hielo

florecieron las rosas.


Hay luces nuevas

en tu viejo camino de sombras...




Me equivoqué.

No amé tu soledad sino la mía.

Me amé a mí mismo amándote.


29 DE SETIEMBRE.


SI FUESE POSIBLE.


Si fuese posible no detenernos nunca,

pasar sobre las cosas

que amamos sin remedio,

sin la esperanza de que sean nuestras...

Seguir andando siempre, a todas horas,

sin ocasiones que nos muevan a renuncias,

sin escuchar la voz de la sirena invitadora,

sin apegarse a todo lo que nos deslumbra...

y sin echar raíces

para que no nos duelan luego corazón y sentimientos.


Si poseyésemos en nuestras manos

ese poder maravilloso

de amar con amor único,

con amor indoloro,

con un amor nacido con nosotros

y que fenecerá cuando muramos...


Si fuese posible no detenernos nunca,

pasar sobre las cosas,

como el rayo de sol por el tamiz del árbol,

y resbalar por el amor que hiere,

como el agua resbala entre los dedos

dejándonos el mágico frescor reconfortante

de lo que se nos marcha sin pedirnos nada a cambio.


MURCIA, 1 DE OCTUBRE.









MI VOZ.


Mi voz es como un viento

que suena en la llanura inacabable

y tú eres una flor que crece

desasistida y sola en un erial sin límites.


Mi voz quiere llevarte

palabras que no hieran, que conforten,

y tú eres una flor que muere

desasistida y sola en un desierto estéril.


Mi voz es ese cierzo

que suena pertinaz en tus oídos

queriendo redimirte

y tú eres una flor que se marchita

desasistida y sola en un rincón inhóspito.


Mi voz es como un aura alentadora

creada sólo para ti hace tiempo,

mas tú eres una flor que va acabándose

desasistida y sola en un lugar anónimo,

una flor deshojada

por un vendaval que se cierne hostil y manso al mismo tiempo.


5 OCTUBRE


PRESAGIOS.


Las sombras se me agarran traicioneramente.

Pueblan mis sueños mariposas negras.

Hay en mi hálito un presagio de muerte

y en mis noches eternas lloro y río...

Y me pregunto por qué lloro y río...

Y me pregunto qué me falta...

¿Acaso tengo miedo?

(Miedo de no saber a dónde voy...

Miedo de ese mañana tembloroso

que se abrirá tras de mi sueño fisiológico...




Miedo de mi pasado,

no porque ya se me ha ido con su bagaje de horas buenas y malas

sino porque no volverá ya nunca.)

Y me pregunto qué no tengo.

No tengo miedo. Tengo soledad...


HELLÍN, 9 DE OCTUBRE.


HOMBRE.




Fuiste hecha para mí desde el principio de los tiempos.

Cuando aún nada había escrito sobre la superficie de la tierra

ya éramos tú y yo:

Tú, ansia eterna de senderos irredentos y difíciles;

yo, huella dolorosa de tu esencia,

materia que va hundiéndose en las densidades poco a poco.

Tú, sueño furibundo que desborda las barreras:

yo, solamente carne estremecida,

pecado impenitente cada día

por todo aquello que no tengo y que aún espero,

por lo que voy perdiendo, bueno y malo, en este viaje sin retorno.

Tú, espíritu errabundo

sin tiempo y sin medida,

yo, solo un hombre

que tiene andado ya tanto camino.


15 DE OCTUBRE.




SECRETO DE AMOR.


Retumba el viento en las aristas afiladas,

revuelan las últimas hojas amarillas de los árboles,

cierne la tarde en el cedazo de las frondas

los rayos de un sol flébil, como dedos rojos, inflexibles...

Hay un silencio humano que me sobrecoge...


Hasta aquí me llegan los arpegios desdibujados y confusos

de una canción de amor serena y clásica.

En el lecho del tiempo detenido

he sentido mi antiguo amor dormido,

mi secreto de amor,

el que hizo nobilísimos mis sueños de otros tiempos,

el que me dio la fe en un mundo no creado para mí,

aquél que me hizo bueno,

aquél que me ayudó a inventar mil primaveras.


21 DE OCTUBRE.


VOZ DE MI INFANCIA.


Voz de mi infancia evocadora,

lamentos de un ayer irretornable,

que vais haciéndome ligeros los caminos:

¿Qué mágico poder os da la forma

que me hace esclavo vuestro

sobre el crisol de mi niñez retrocedida?


Vivencias de horas idas,

lugares ya olvidados en el tiempo,

que vais haciéndome livianos los recuerdos:

¿Qué lírico poder os da la fuerza

que me hace amar ese minuto sólo

de un sueño trascendido,

desde la incierta sima del ahora

hasta la niebla del pretérito?


26 DE OCTUBRE.




PASAR.


Pasar

sobre los sueños que no pasan nunca...

Vivir

sobre la muerte que llevamos dentro...

Y amar...

amar para olvidar que estamos solos,

amar para olvidar nuestro silencio,

amar para olvidar nuestro destierro...


¿Por qué la fe?

¿Por qué la fe en lo efímero y finito?

¿Por qué el dolor?

¿Por qué el dolor que no ha de redimirnos?

¿Por qué la luz?

¿Por qué la luz que nos concede y quita


ese soplo de vida tan absurdo?


Y, mientras, paso, vivo y amo...

y tengo fe y dolor

y ando a tontas y a locas, sin sentido,

por mi rodal de luz, que es sólo mío,

aterradoramente mío.


28 DE OCTUBRE.









HORA.


Las ramas del árbol, desnudas,

como dedos crispados,

arañan el azul sin horizontes

que se me mete en la mirada sin sentirlo.

Las ramas del árbol, vacías,

como manos nudosas,

dibujan trasgos esotéricos

en la rimada lumbre de la tarde vieja,

que está en el gríseo reverbero de la urbe,

que está en mi alma sola.


Hay tardes novembrinas

que se van extinguiendo poco a poco

como si no quisieran acabarse nunca.

Y hay almas que se aferran

a la sutil y tenue luz

de una hora esplendorosa que no vuelve.


5 DE NOVIEMBRE.


AMOR.


Amor:

Has nacido sin alas.

Has nacido a destiempo,

como un logro tardío de todos mis sueños,

y ahora vagas sin rumbo

-como una mariposa del invierno

destinada a morirse lentamente...-

Amor, tallo reverdecido en un árbol caduco.

No debiste nacerme.

No debiste salirme.

No tenías derecho...


Amor:

Sé callado, sé manso.

No quieras encumbrarte



con tus alas de viento.

No inventes rumbos generosos

donde hay sólo caminos imposibles.


8 DE NOVIEMBRE.


RENUNCIAR A TI.


Yo sé que amarte desde hoy

será mi sino indefectible, irremediable,

y renunciar a ti en cada minuto

y renunciar a ti más cada día,

más cada hora...


Amar y renunciar.

Amarte mucho, sin medida,

y renunciar a ti más cada día,

más cada hora...

Amarte hoy, mañana – siempre -

y renunciar a ti más cada día,

más cada hora...

Amarte

con el fervor de mi pasión postrera

y renunciar a ti más cada día,

más cada hora...

(¿Será posible amarte tanto?

¿Será posible amar y renunciar al mismo tiempo?)


12 DE NOVIEMBRE.


¿POR QUÉ?


¿Por qué querer saber cuándo ha venido.

cómo ha venido,

por qué ha venido?

Brotó de mí porque ya estaba en mí.

Nació conmigo.

Fue voz primero y luego fue deseo

(voz y deseo segregados de mi propia esencia:





amor al fin indivisible y único

por las cosas todas, por una sola cosa).


¿Por qué querer saberlo?

Fue solamente por sí mismo,

y desde siempre,

y con un ansia indomeñable.

Fue porque fue,

como el rayo de luz todos los días,

ineludiblemente...

Así, de esta manera, tan sencillo.


15 DE NOVIEMBRE.


SACRIFICIO.


Corazón: Sacrifícate otra vez en holocausto a la hermosura.

Los crepúsculos de abril son hermosos

por el eterno sacrificio de la luz un día y otro día.

Es hermoso el aroma que perfuma nuestros sueños

por la radiante muerte de la rosa.

Las campiñas doradas y desnudas del otoño son hermosas

por el sacrificio periódico del árbol.


Son hermosas, en fin, todas las muertes que engendran hermosura.

Corazón: Sacrifícate otra vez en holocausto a la hermosura.


12 DE NOVIEMBRE.


NO QUISIERA QUERERTE.


No quisiera quererte.

No te amaría tanto

si en vez de junco estremecido y débil

fueras un junco poderoso y fuerte,

si en vez de un llanto flébil

fueras tan sólo, únicamente, un llanto.





No quisiera quererte.

No sé si te amaría


















si en vez de noche que semeja muerte

fueras pugnaz y esplendoroso día,

si en vez de flor que oculta su corola

fueras flor lujuriosa, flor de lumbre,

si en vez de levedad y mansedumbre,

espléndida aureola.


No quisiera quererte,

voz en la paramera...

No quisiera quererte, no quisiera,

pero te quiero...y no puedo tenerte.


21 DE NOVIEMBRE.


ES BELLO RENUNCIAR.


Es bello renunciar.

Enriquecemos nuestra soledad de siempre.

Amar un poco cada día...

Amar un poco a todas las personas...

y renunciar cuando nos duele hacerlo.



Es bello amar, amar sin esperanzas,

amar, amarlo todo y olvidar mañana,

amar, amar con un amor sin límites...

y renunciar en cada instante...

y enaltecer el alma amando tanto...















Es bello amar.

Y es bello renunciar:

Para ir llenando nuestras horas blancas

de soledad anónima,

para hacer duro el corazón y el sentimiento,

para ir amando menos cada vez

por los caminos transitorios de los hombres.


MADRID, 25 DE NOVIEMBRE.


PASEO.


Otoño.

La mañana está fría

y el hálito se me condensa.


Camino a solas con mis reflexiones.

Las hojas amarillas crujen a mi paso

y los gorriones se arrebujan yertos

sobre las losas grises de los bancos del paseo.


Tras el ramaje de los árboles desnudos

se ven los edificios de la urbe

envueltos en la bruma mañanera.


Es muy temprano todavía.

Voy caminando a solas con mis reflexiones

en la mañana fría del otoño madrileño.


MADRID, 26 DE NOVIEMBRE.


HOY TE AMO.


Hoy te amo, pero... ¿y mañana?

¿He de amarte mañana todavía?

Yo sé que he de olvidarte pronto

y me preguntaré después por qué...

¿Por qué amarte hoy

con un amor que me parece irremediable y único

para olvidarte al fin mañana?

¿Por qué primero el día

si hay una noche ineludiblemente?

Me asusta amarte sin compensaciones.

Me asusta amarte y olvidarte.

Me asusta mi capacidad de amar y de olvidar.


30 DE NOVIEMBRE.


SEGUIDILLA.



No bajes la mirada

cuando te mire.

¿no sabes que mis ojos

quieren decirte


lo que mis labios,

a fuerza de morderlo,

tienen callado?



3 DE DICIEMBRE.




CREPÚSCULO.



Es esa hora del atardecer magnífico

de la llanura.

Los ojos se me llenan

de ese inconmensurable sol que busca

la línea recta sin perfiles que le servirá de lecho.

Los ojos se me ciegan de tanto mirar

y no sé ver las cosas que no son el sol.

Y pienso: ¿Cuántas veces

- peregrinos, a ciegas,

por los arduos caminos de los hombres -

miramos más allá,

donde la luz nos muestra

su cabrilleo de oropeles nuevos,

y no nos deja ver las cosas fáciles,

intrascendentes,

que están delante mismo de nosotros,

que son como el pan nuestro de todos los días.


6 DE DICIEMBRE.







FE.















Junco zarandeado por vientos contrarios,

llamada a ser forjada en el crisol del tiempo,

fue mi fe.

Pudo nacerme una canción de primavera entonces

que hiciera eternas e inconmensurables mis ideas.

Después vinieron las mentiras

y los emboscamientos.

Me enseñaron a amar y a odiar al mismo tiempo.

Aprendí la muerte que llevamos dentro.

Y fue menos mi fe que mi esperanza...


Ya no me preguntéis por mis creencias.

(¿Por qué se me han ido olvidando

mis afanes de bregas,

mis anhelos de niño?)

Mi fe se me ha quedado en un proyecto solamente.


CARTAGENA, 8 DE DICIEMBRE.


EL FARO ABANDONADO.


Deshace el mar a un lado y a otro lado

del faro abandonado

su mítico cantar de tantos siglos,



orla su gris la más antigua bruma

y van naciéndole entes y vestiglos

del agua y de la espuma.


Tiene sol en sus piedras,

rumor de caracolas,

sabores de marismas en sus hiedras

y gritos legendarios en sus olas.


Yo, que lo estoy mirando, inflamo el alma

de soledad augusta,

de esa su soledad que no me asusta.

Mis ojos se me llenan de su calma.

Mi voz de ese silencio que me gusta.


LA MANGA, 9 DE DICIEMBRE.


POSTERIDAD.


¿Qué habrá tras de mi tiempo,

del tiempo que me ha sido señalado?

¿Cómo podré dejar la huella de mí mismo

desde el desconocido allende del no ser?

¿Cómo encontrar caminos de perdurabilidad

sólo con las razones de los hombres,

que son telúricas,

finitas y perecederas?


¿Cómo al morir podré dejaros algo

que os mueva a amarme un poco,

que os hable de este pobre sentimiento mío

que me ha hecho amar y amarlo todo?

¿Cómo podré vivir después de muerto

dentro del corazón de aquéllos que amé tanto?

No soy más que mi voz escrita.

Tomadla. Yo os la lego para siempre,

sencilla, con la seda temblorosa de mis versos.


MAZARRÓN, 10 DE DICIEMBRE.




MAR.


De nuevo juntos,

mi viejo amigo el mar y yo.

Un día de diciembre, luminoso.

(El alma, sola, como siempre).

Una lejana nave blanca en lontananza.

Un cielo nítido, sin nubes.

















Una gaviota reposada en el azul intenso.

(El alma, estremecida).

De nuevo juntos,

mi viejo amigo el mar y yo,

mi viejo amigo el mar (mi soledad) y yo.


ALICANTE, 16 DE DICIEMBRE



















Y


VUELTA


A


EMPEZAR.







NOCHE CLARA.


Tengo ante mí una clara noche de diciembre

una increíble y diáfana noche decembrina.

La luna, grande y amarilla, alumbra el llano,

recostada aún sobre unas lomas inciertas.

La ciudad resplandece horizontal y próxima.

Sus luces rivalizan con la luz de las estrellas.

No existen voces de élitros. Sólo se oye el silencio

sobre la inalterable paz de la llanura.

Hay en la quietud de la noche

temblores de un invierno que no llega,

palideces de un otoño que no quiere marcharse.


Llanura y silencio. Llanura y soledad.

Silencio y soledad.

Y yo sobre el silencio de la noche,

a solas con el alma.


23 DE DICIEMBRE.


CONTRASTES.



Contrastes:

El mar tiene un azul cetrino.

El cielo un rojo pálido.

Matices de la tarde moribunda de diciembre.





Una liviana brisa orea mis mejillas.

Las olas verdes se deshacen frente a mí.


La noche se va echando poco a poco.

El mar se está tornando plata y oro.

A mis espaldas oigo la ciudad tranquila...

Hay en mi alma un punto de nostalgia.


ALMERÍA, 28 DE DICIEMBRE.


TUS OJOS.




Aparta ya de mí tus ojos,

tus ojos que me están haciendo daño.

Aparta ya de mí tus ojos

si no me has de entregar el alma.

Me gusta tu mirada breve,

que mira sin mirar, pero que mira.

Me gusta tu mirada breve,

pero no quiero que me mires tanto.

Aparta ya de mí tus ojos,

tus ojos que me están haciendo daño.


MÁLAGA, 29 DE DICIEMBRE.









SOÑÉ TU BESO?


¿Soñé tu beso

o fue eso: un beso auténtico?

Labios calientes que al besar se aprietan,

se ajustan unos a otros,

como si hubiesen sido hechos solamente para el beso.

Carne mordida dulcemente en un brutal deseo.

Noté tu entrega en un escalofrío...


¿Soñé tu beso?

¿Fue solamente un sueño?

No sé. Mas yo cerré los ojos para hacérmelo más mío.


MÁLAGA, 31 DE DICIEMBRE.


UNA PALOMA EN LA ALBORADA.
















¿Quién osa interrumpir mis altos sueños de la madrugada,

sueños ya casi de alborada fría?

Abro los ojos somnolientos todavía:

Un tenue amanecer se cierne en la ventana.

Sobre el alféizar tiembla una paloma

de plumas erizadas por el viento

sutil y artero de la próxima Sierra Nevada.




Su canto grave,

su cálido aleteo

y su grácil mecerse

me invitan a olvidarme de la noche

y arrostrar esta misma soledad de cada día,

la de ayer, la de hoy, la de mañana.


GRANADA, 2 DE ENERO.


ATARDECER.


Es el atardecer de la llanura.

Mis ojos se humedecen en el viento frío de la tarde.

Un grande y rojo sol se ha ido acostando lentamente.

Hay un prostituirse tembloroso en lontananza

de grises y de sangre.

Bañados de una luz sanguinolenta,

impenitentes símbolos de verticalidad

en medio de la eterna horizontalidad del llano,

dos pinos, solitarios,

distantes, melancólicos y fríos,

se besan mansamente.

Yo pienso en ese beso, puro y noble

e invento, al mismo tiempo, infinitudes.


LA RODA, 8 DE ENERO










Albacete 1972 - 1973



















































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