Excerpt for LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD III by , available in its entirety at Smashwords


























































Ley de la Propiedad Intelectual:

Registro Nº AB-31-2014

Nº de asiento registral 00/2014/1159






















LOS CAMINOS

DE LA SOLEDAD(III)





















OBRA POÉTICA

ORIGINAL DE

JERÓNIMO GARCÍA PÉREZ

JEGARPE




P R Ó L O G O (2014)


LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD es un libro de poemas que escribí durante un año transcurrido desde noviembre de 1999 hasta noviembre de 2000. Se trata de un extenso libro de poemas que contiene 205 composiciones a lo largo de las 274 páginas de que consta el manuscrito original que conservo en mi biblioteca, caligrafiado cuidadosamente e ilustrado con un gran número de fotografías de la época, que yo mismo obtuve. Es, pues, como una pequeña autobiografía que abarca el tramo de 366 días – el año 2000 fue bisiesto – que me propuse emplear para la terminación del libro.


El verso empleado para la realización de este diario – como así puede llamársele – es un verso libre de rima. Solamente he aplicado para su construcción una métrica sencilla y un ritmo silábico, que ya utilicé en otros libros anteriores. Pero, tras la muerte de mi padre acaecida en enero de 1999, a quien tuve que dedicarme obligadamente, tras su larga enfermedad, aproveché los primeros años de mi jubilación, para viajar. Gran parte de los poemas que compuse por entonces son consecuencia de estos viajes plasmados en unos versos viajeros como yo los llamo y que ocupan una gran extensión del presente libro. Los demás son versos personales, íntimos, cuyo exposición no he querido acallar y así constan tal y como los escribí También he extraído del manuscrito varias fotografías a las que he aludido antes, que figuran en él, para trasladarlas al presente poemario.


Hoy, día 22 de Febrero de 2014, cuando cumplo 79 años de edad, os invito a la lectura de este sencillo diario en el que mis sentimientos, ideas y reflexiones, pueden ser los vuestros y puede que se abran también a vuestra sensibilidad.


Albacete, 22 de Febrero de 2014.


NOTA FINAL


Con el propósito de no hacer más extenso el contenido del presente libro he desestimado –y por ello, excluido.-. cerca de cien poemas que forman parte del manuscrito original, repartiendo los demás en cuatro grupos

que son cuatro libros por separado con el mismo título: LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD I, II, III y IV


ALBACETE, 1 MARZO 2017



INTRODUCCIÓN.





Cumplidos ya los sesenta y cinco años de edad los horizontes de la vida humana se estrechan. Las ilusiones y las esperanzas que impulsaron el corazón se han ido desvaneciendo poco a poco y sólo nos quedan, los recuerdos. El camino que nos resta por recorrer está plagado de dificultades y de temores. Nos faltan ya los padres, los amigos, los compañeros, todos aquéllos que formaron parte de nuestros mejores tiempos, de nuestra

juventud. Y nos vamos quedando solos a medida que vamos envejeciendo.




Yo, sumido ya en mi forzada jubilación, pretendo distraer mis horas de ocio en medio de una nociva inercia que me conduce por caminos que no quisiera recorrer y a la que opongo tenazmente una férrea voluntad que no siempre consigue imponerse. Los días transcurren para mí paradójicamente largos y breves. Pero mientras Dios me dé fuerzas seguiré caminando, viajando y conduciendo mi propio automóvil porque esto me proporciona seguridad en mí mismo y me libera de tantas servidumbres a las que se aferra la vejez. Me aterra la idea de que alguna vez me venza la abulia, de que me falten las fuerzas, de que ya no pueda caminar, de que me sienta enfermo. En 1975 escribí lo siguiente: “Yo no quisiera ser como este árbol del camino, añoso, viejo, torcido. Me aterra sólo pensarlo. Yo no quisiera arraigar nunca, nunca, en el camino. Echar raíces es como morir un poco cada día... Yo necesito el ala del ave, las bridas del viento, las ondas del agua...” He vuelto a encontrarme con este árbol del camino, que aún se mantiene en pie y, llevado de las ideas anteriores, le he dedicado uno de los poemas que incluyo en el presente libro.


Mi vida actual, salvo alguna salida por la provincia cuando el tiempo lo aconseja o una gira mayor cuando llega el verano, se reduce a caminar por la ciudad o por los alrededores, por consejo médico, para aminorar esos niveles altos de colesterol y de azúcar, tan habituales en esta edad. Lo hago complacido porque me gusta hacerlo y porque, además, me permite llevar a cabo al mismo tiempo otra de mis aficiones favoritas: escribir. Siempre llevo en uno de los bolsillos de mi camisa un pequeño bloc y un bolígrafo en los que voy consignando las ideas que me surgen durante la caminata.


Así, de esta forma, han ido naciendo los poemas que conforman el presente volumen. Son poemas sencillos, en los que he sacrificado la rima en detrimento de un ritmo silábico.





Una vez más los he expuesto en forma de diario, y, como en ocasiones anteriores, son composiciones intimistas en las que se advierte un exacerbado individualismo del que no he sabido desprenderme, acaso por la influencia de esta compañera inseparable que es mi acendrada soledad.


LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD es el testimonio escrito de estas jornadas andariegas, de estos paseos matinales, intrascendentes, en los que recuerdos del pasado, ideas y momentos surgidos espontáneamente, sentimientos y sueños que han ido llenando de esperanzas mi caduco corazón, se van alternando a lo largo del año que yo mismo me impuse como plazo para terminar este poemario.


Como es costumbre en mí escribo esta INTRODUCCIÓN unos meses antes de concluir estos trabajos literarios.


Albacete, 22 de Mayo de 2000.























RÍAS ALTAS.


La costa brumosa que besan el mar,

del bravo Cantábrico los altos rompientes

me muestra a lo largo del viaje que baten las olas,

sus aguas de plata, las crestas de espuma

las suaves pendientes de tierra que lamen las playas

y rompen, con furia, en los duros Cariño, destello de nácar,

escollos. Cedeira, Ortigueira... mirando a Ortegal

Rosarios de pueblos marinos en un sueño de azules…

y puertos pesqueros Pantín, Valdoviño...

surgidos al sesgo Cruceros y hórreos

de abrigos tranquilos que ponen acentos

y calas ocultas. de melancolía en el ancho paisaje


Hotel Caribe (La Coruña) 1 Junio.



RÍA DE CORCUBIÓN.


De un lado Finisterre, en el pequeño puerto

del otro el monte Pindo, componen sobre el agua

se miran, hermanados, del mar policromías

al fondo de la ría, al son de un tintineo

Cee y Corcubión. sinfónico de astiles...


La tarde soleada Las nueve de la tarde.

de junio está cayendo. Es un lugar tranquilo

Las barquichuelas surtas para reparar fuerzas

y aliviar el cansancio Aparco el coche y busco

de la jornada intensa. donde pasar la noche..

Cee. 2 Junio


TRES SEGUIDILLAS.


1. RÍA DE MUROS Y NOYA.


Marineras y antiguas

son las dos villas:

Protegida del Louro,

Muros, arriba,


y , al fondo, Noya.

Dos sonrisas que alegran

la ría toda.


2. CAMBADOS 3. LA TOJA


A la entrada del valle El mar de la Lanzada

se halla Cambados: le da su beso;

Parador, puente, iglesias la brisa marinera

.y monte Sacro. vela su sueño.


Viejos rincones, Vergel de Arosa

calles antiguas, pazos jardín florido, perla

evocadores. del mar: La Toja


Hotel B-Nor (Santiago) .4 Junio


EN RIBADAVIA


He subido andando desde el centro urbano

hasta las alturas de Santo Domingo.

Desde allí diviso,

junto al claustro mismo del viejo convento,

la blanca capilla de Nuestra Señora

del Portal. Abajo,

ciñéndose al borde de la carretera,

se ven las ruinas de la fortaleza,

del castillo antiguo

que fue residencia

de los afamados condes de la villa.























Más allá adivino las umbrosas calles

de la Ribadavia secular y típica,

los evocadores, clásicos rincones,

las bellas plazuelas,

recoletas e íntimas,

del barrio judío,

las callejas sobrias, asoportaladas,

que descienden suaves a los arrabales

donde el río Avia da su beso al Miño.


Hotel Púas (Pontevedra.) 5 Junio.


EN SANTIAGO.


Otra vez en Santiago. del apóstol Santiago,

Es un día diáfano de sol a la que reverencian

y decido quedarme en la ciudad. cientos de peregrinos

Es domingo. Oigo misa en la Basílica, que pasan a través del camarín

delante de la imagen venerada para besar la túnica del Santo.
























Transito luego por las viejas rúas

de la ciudad cargadas todavía

de ese sabor estudiantil y añejo

del siglo diecinueve:

Plazuela de Cervantes,

Colegio de Fonseca,

La casa de la Troya...

Rincones y callejas de otros tiempos

que actualmente comparten

turistas, peregrinos y estudiantes.

Hotel B-Nor (Santiago) 6 Junio

TRES SEGUIDILLAS



1.BAYONA

.

Bahía luminosa,

Monterreal,

polícromo requiebro,

novia del mar,

blanca y hermosa,

besada del Océano,

se halla Bayona.



2. DESDE EL MONTE DE SANTA TECLA.


A un lado se confunde

Miño con mar,

al otro están las tierras

de Portugal

y, abajo, sacia

de brisas marineras,

está La Guardia



3. CATEDRAL DE TUY


Aupada en el otero

de San Julián

asoma Tuy al Miño

su Catedral.

Huella y jalón

de los gloriosos años

desu esplendor


EN EL SANTUARIO DE LAS ERMITAS.


Desde la altura se ve el Santuario

casi escondido en el valle umbrío.

Me acerco a verlo.

La carretera que lleva al pueblo

desciende, angosta,

durante un trecho.

De pronto surge, tras una curva,

la mole grísea del edificio.

Aparco el coche

frente a un rellano mínimo, enfrente

de la fachada

del templo y miro,

con agradable y real sorpresa,

los decorados y altos relieves

del frontispicio:

pétreas efigies

elaboradas con el granito

de la ancha sierra

que las contempla.

Sobre la puerta de entrada yergue

su milagrosa y santa figura

Nuestra Señora de las Ermitas.

Detrás asoma

sus matizados verdes la sierra

de Manzaneda,

siempre arrullada

de impenetrables

y hondos silencios.

Hotel Altiana. Orense.. 8 Junio.


EN ORENSE.


Orense está en fiestas.

Hasta la Alameda llegan los sonidos

de los altavoces,

los metalizados ecos de la feria.


Me he tomado un día

libre de descanso.

He vagado horas

por las rúas viejas

de su casco antiguo:

San Martín, las Burgas,

San Francisco, plazas

del Hierro y del Trigo,

íntimas iglesias...

Luego he descendido

por la populosa calle del Progreso

hasta el río Miño

que atraviesa lento, caudaloso y ancho

los inmensos ojos del puente romano

y he mirado, desde sus pretiles pétreos,

el conglomerado de los viaductos

y las callejuelas

de los viejos barrios,

que descienden bruscas hasta las riberas.

Hotel Altiana. Orense.. 9 Junio


MONTERREY.


Son las primeras horas de la tarde

de un día caluroso.

Desde la rosaleda

del Parador

se ven las viejas piedras soleadas

de Monterrey.


Me acerco hasta el castillo

guardado por su altiva y regia torre

del homenaje.

Miro a través de la herrumbrosa reja

de la cancela,

que veda el paso al interior del mismo,

la airosa arcada de su patio de armas

y la vetusta torre de la iglesia aneja.


El resto sólo

son edificios

del pueblo originario,

ya abandonado en silenciosa ruina,

cercado por un lienzo de muralla

q
ue aún se conserva


Desde la altura

del Parador cercano,

ya en el camino de regreso al pueblo

se ve Verín,

atravesado por la carretera,

como perdido, en medio

de la ancha dulcedumbre del paisaje.

Hotel Fénix. Salamanca. 10 Junio.

EN PLASENCIA.

Plasencia es un clásico pueblo extremeño

que guarda en sus viejas casonas,

ornadas de nobles blasones,

la huella imborrable

del Renacimiento:

Monroy, acueducto,

Vargas, Mirabel...

Pero es en el sello

vivo y plateresco, románico y recio,

de sus catedrales

donde se reflejan ostentosamente

sus glorias pasadas.

Brozas . Cáceres. 11 Junio.


EN TRUJILLO.



Desde la inmensa

Plaza Mayor

veo las altas torres doradas

de las iglesias

-Santa María-

y las murallas de árabe traza

sobre las que alza

su impar silueta la bella estampa

de su castillo.

Abajo, junto a la escalinata

de San Martín,

teniendo al fondo

los blasonados, nobles palacios

y las mansiones




-Ayuntamiento, Sotomayor-

de los gloriosos y bravos tiempos

de la Conquista,

se eleva al cielo azul de Trujillo

la estatua ecuestre

del gran Pizarro.

Brozas. 12 Junio.



MI FE.


Esta fe quebradiza

nació de mis antiguas

desesperanzas.

Cayó mil veces y mordió la tierra

y aún con la sangre

de las heridas, fresca todavía,

se levantó tenaz otras mil veces.


¡Ay, esta fe,

tan débil y tan fuerte al mismo tiempo

que no se cansa nunca de cansarse,

que es como un junco

flexible que se amolda al recio viento

que lo cimbrea en todas direcciones!


18 Junio.


RECUERDO.


Has venido a mi memoria, madre mía,

como un sueño poderoso del pasado,

con tu imagen protectora,

maternal.


Mis recuerdos retroceden en el tiempo,

se sitúan en los años de la infancia

cuando yo era aún un ingenuo

colegial.



Malos días, malos tiempos

para mí,

consumido por las fiebres tifoideas,

sin la ayuda de otros medios eficaces

que no fueran tus cuidados.

Te sentía

junto a mí

en los críticos instantes

de mi larga enfermedad

y notaba

tu pesar

y veía que llorabas en silencio,

sin poderlo

remediar,

preocupada,

a la vera de la cama.

Eso, madre, no se olvida.

Son recuerdos sólo míos,

que aún perviven en el alma agradecida,

solitaria,

y que nunca se me pueden

olvidar.

22 Junio.


EN BENIDORM.


Moderna siempre, a descansar,

cosmopolita tumbado, inert

y abigarrada sobre la arena

se halla la villa de las dos playas

de Benidorm. doradas joyas

del litoral,

He recorrido deambulando

las viejas calles por sus rincones

del casco antiguo, más sugerentes,

sus avenidas, siempre agobiados

sus largas playas de animación,

llenas de sol errando, a veces,

y he recordado por sus sensuales

pasados tiempos noches cargadass Hotel Polamar

en que venía de hondo erotismo Santa Pola.

libre de cargas de alto esplendor. 26 Junio



SE ACABARÁ LA LUZ.


Se acabará la luz.

Y con la luz se acabará el amor

por todas esas cosas

intrascendentes, solamente mías,

que le han dado sentido a mi difícil,




e
terna soledad,

que han hecho llevaderos los caminos

telúricos de mi peregrinaje,

que me han hecho soñar

en medio de un mundo materialista

cerrado a los humanos sentimientos,

falto de fe y ayuno de esperanza.


Se acabará la luz

un día para mí,

hoy, que ya he aprendido

a amar mi soledad,

que ya me he acostumbrado

con las pequeñas, cotidianas cosas,

que están en el camino de mi vida.


3 Julio


LA NIÑA DEL BANCO.


La niña,

que viste una blusa escotada

y azul minifalda,

voltea sus piernas,

aún blancas,

sentada en un banco del parque.



Parece una diosa aburrida

que anhela pasiones

y amores.

El sol, que lo sabe, acaricia

su piel nacarada,

y el cálido viento

que pasa a su lado,

que mueve su pelo,

le orea la frente,

los brazos desnudos,

le besa los senos

menudos, nacientes.


La niña,

que viste una blusa escotada

y azul minifalda,

me mira un instante

con ojos melosos,

velados del sol de la tarde

de estío y prosigue

moviendo sus piernas

en un balanceo

ritmado y gracioso.


Yo paso.

La niña se queda,

soñando, anhelando,

rondada del sol y del viento.


4 Julio.


EL TEMPLETE DE LOS JARDINILLOS.


Muere la tarde larga de Julio

sobre el templete

de aire oriental de los Jardinillos

El sol arranca áureos destellos

de los hilillos de agua que manan

de las bocazas



de las enormes ranas de piedra

que llenan de íntima, recogida

paz el estanque.















Blancas palomas.

. Gritos de niños.

Céfiro manso que balancea,

suave, las hojas verdidoradas

tocadas ya por el feble sol

del atardecer.

6 Julio.


PASAR Y NO PASAR.


El alma, que intuye

caminos abiertos

y sueños inéditos,

se marcha ligera de cargas.

No quiere arraigar en la tierra.

Lo suyo es pasar.


El buen corazón,

henchido de fe, enamorado

del día, del sol, .

de la luz, se detiene.

Él ama su mundo

sencillo y humilde.



No tiene ambiciones

Lo suyo es quedarse en la tierra.

No quiere pasar.


10 Julio.


MI VERDAD


La luz de cada día

que alumbra y da color a mi pequeño,

difícil mundo,

las pocas esperanzas que aún me quedan

en un mejor y nuevo devenir,

aquellos sueños

que no he soñado

y aquellas ilusiones

que todavía espero,

son mi verdad,

esa verdad desnuda

que es tan aterradoramente mía,

que estaba destinada

desde el principio

del tiempo para mí,

que vino al mundo cuando vine al mundo,

que fue creciendo cuando yo crecía

y que, al final, reposará conmigo

el día en que yo yazga para siempre.


13 Julio.














Continúa en LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD IV









Download this book for your ebook reader.
(Pages 1-33 show above.)