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Registro Nº AB-31-2014

Nº de asiento registral 00/2014/1159


























LOS CAMINOS

DE LA SOLEDAD(IV)





















OBRA POÉTICA

ORIGINAL DE

JERÓNIMO GARCÍA PÉREZ

JEGARPE




P R Ó L O G O (2014)


LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD es un libro de poemas que escribí durante un año transcurrido desde noviembre de 1999 hasta noviembre de 2000. Se trata de un extenso libro de poemas que contiene 205 composiciones a lo largo de las 274 páginas de que consta el manuscrito original que conservo en mi biblioteca, caligrafiado cuidadosamente e ilustrado con un gran número de fotografías de la época, que yo mismo obtuve. Es, pues, como una pequeña autobiografía que abarca el tramo de 366 días – el año 2000 fue bisiesto – que me propuse emplear para la terminación del libro.


El verso empleado para la realización de este diario – como así puede llamársele – es un verso libre de rima. Solamente he aplicado para su construcción una métrica sencilla y un ritmo silábico, que ya utilicé en otros libros anteriores. Pero, tras la muerte de mi padre acaecida en enero de 1999, a quien tuve que dedicarme obligadamente, tras su larga enfermedad, aproveché los primeros años de mi jubilación, para viajar. Gran parte de los poemas que compuse por entonces son consecuencia de estos viajes plasmados en unos versos viajeros como yo los llamo y que ocupan una gran extensión del presente libro. Los demás son versos personales, íntimos, cuya exposición no he querido acallar y así constan tal y como los escribí También he extraído del manuscrito varias fotografías a las que he aludido antes, que figuran en él, para trasladarlas al presente poemario.


Hoy, día 22 de Febrero de 2014, cuando cumplo 79 años de edad, os invito a la lectura de este sencillo diario en el que mis sentimientos, ideas y reflexiones, pueden ser los vuestros y puede que se abran también a vuestra sensibilidad

Albacete, 22 de Febrero de 2014.


El autor.


NOTA FINAL


Con el propósito de no hacer más extenso el contenido del presente libro he desestimado –y por ello, excluido.-. cerca de cien poemas que forman parte del manuscrito original, repartiendo los demás en cuatro grupos que son cuatro libros por separado con el mismo título: LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD I, II, III y IV



INTRODUCCIÓN.





Cumplidos ya los sesenta y cinco años de edad los horizontes de la vida humana se estrechan. Las ilusiones y las esperanzas que impulsaron el corazón se han ido desvaneciendo poco a poco y sólo nos quedan, los recuerdos. El camino que nos resta por recorrer está plagado de dificultades y de temores. Nos faltan ya los padres, los amigos, los compañeros, todos aquéllos que formaron parte de nuestros mejores tiempos, de nuestra juventud. Y nos vamos quedando solos a medida que vamos envejeciendo.






Yo, sumido ya en mi forzada jubilación, pretendo distraer mis horas de ocio en medio de una nociva inercia que me conduce por caminos que no quisiera recorrer y a la que opongo tenazmente una férrea voluntad que no siempre consigue imponerse. Los días transcurren para mí paradójicamente largos y breves. Pero mientras Dios me dé fuerzas seguiré caminando, viajando y conduciendo mi propio automóvil porque esto me proporciona seguridad en mí mismo y me libera de tantas servidumbres a las que se aferra la vejez. Me aterra la idea de que alguna vez me venza la abulia, de que me falten las fuerzas, de que ya no pueda caminar, de que me sienta enfermo. En 1975 escribí lo siguiente: “Yo no quisiera ser como este árbol del camino, añoso, viejo, torcido. Me aterra sólo pensarlo. Yo no quisiera arraigar nunca, nunca, en el camino. Echar raíces es como morir un poco cada día... Yo necesito el ala del ave, las bridas del viento, las ondas del agua...” He vuelto a encontrarme con este árbol del camino, que aún se mantiene en pie y, llevado de las ideas anteriores, le he dedicado uno de los poemas que incluyo en el presente libro.


Mi vida actual, salvo alguna salida por la provincia cuando el tiempo lo aconseja o una gira mayor cuando llega el verano, se reduce a caminar por la ciudad o por los alrededores, por consejo médico, para aminorar esos niveles altos de colesterol y de azúcar, tan habituales en esta edad. Lo hago complacido porque me gusta hacerlo y porque, además, me permite llevar a cabo al mismo tiempo otra de mis aficiones favoritas: escribir. Siempre llevo en uno de los bolsillos de mi camisa un pequeño bloc y un bolígrafo en los que voy consignando las ideas que me surgen durante la caminata.


Así, de esta forma, han ido naciendo los poemas que conforman el presente volumen. Son poemas sencillos, en los que he sacrificado la rima en detrimento de un ritmo silábico.





Una vez más los he expuesto en forma de diario, y, como en ocasiones anteriores, son composiciones intimistas en las que se advierte un exacerbado individualismo del que no he sabido desprenderme, acaso por la influencia de esta compañera inseparable que es mi acendrada soledad.


LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD es el testimonio escrito de estas jornadas andariegas, de estos paseos matinales, intrascendentes, en los que recuerdos del pasado, ideas y momentos surgidos espontáneamente, sentimientos y sueños que han ido llenando de esperanzas mi caduco corazón, se van alternando a lo largo del año que yo mismo me impuse como plazo para terminar este poemario.


Como es costumbre en mí escribo esta INTRODUCCIÓN unos meses antes de concluir estos trabajos literarios.


Albacete, 22 de Mayo de 2000.
























EN ALCALÁ DEL JÚCAR.


Desde las alturas de los almenares

del viejo castillo,

al que me he llegado

por las soledosas y pinas callejas

del pueblo, descubro

las piramidales

cúpulas del templo.

que emergen, airosas,

entre los tejados de las casas blancas

y una chilladora nube de vencejos.


Abajo se muestra

la grisácea imagen del puente de piedra

que atraviesa el Júcar.


Más lejos se asienta,

contrastando, clara, sobre el fondo verde

de las hortezuelas

y el ocre dorado de los roquedales,

la plaza de toros,

nueva y peculiar.



Desde la otra parte de la fortaleza

se ven las quebradas

que el tajo del río ha ido modelando.



El canicular

sol de media tarde

se ha enseñoreado de Alcalá, que duerme,

sosegada, su alto

sueño de verano.

Alcalá del Júcar.

18 Julio.


SOLEDAD.


Sólo saber que estás me llena el alma

de un plácido sosiego,

de un grato bienestar.

Saber sólo que estás en el latido

de esta ciudad tan nuestra,

que ha ido creciendo aceleradamente,

que sabe de nosotros,

de nuestra juventud llena de sueños,

vacía de futuros,

sin un céntimo ruin en el bolsillo

con que poder comprar una esperanza...


Sólo saber que estás

me llena el corazón

de una alegría ñoña, inusitada.

Pero yo sé que es goce de un segundo,

que es ilusión efímera

y que mañana mismo, cuando pase,

como un desconocido,

por esta mi ciudad desconocida,

me sentiré otra vez

cansado, viejo, solo.

19 Julio.


PERDURABILIDAD.


Esta materia grávida,

coraza fiel de mi existencia efímera,

de mis orígenes




intemporales, toscos, paleolíticos,

es cárcel del espíritu,

mancilla de mi esencia nobilísima,

que quiere perdurar en la vorágine

del tiempo unidireccional en mi hégira

inmota y cósmica.



El alma, acrónica,

inmaterial, indivisible y única

se ha de quedar sin mí, sola y nostálgica,

flotando en la calígine

de mi verdad telúrica

buscándome -buscándose-

como perdida en un paisaje inhóspito,

ansiando ese legítimo

rodal de luz, de eternidad deífica,

que siempre creyó suyo, ingenua y cándida.


21 Julio.





LUCES Y SOMBRAS.


Pasan los días

en su incesante tránsito adelante.

Al frente intuyo

los días no llegados,

la incierta claridad

que espero todavía,

las esperanzas

que alienten aún mi fe casi perdida,

la luz lejana, esquiva,

que voy buscando,

desde el principio mismo de mi tiempo,

por los caminos

difíciles de mi peregrinaje.
















Detrás se queda

lo que he sido y no he sido,

aquello que he querido y no he querido,

los sueños que he soñado,

los ratos que me han hecho ser feliz

en medio de este mundo insolidario...

y los recuerdos

que hicieron más liviano el recorrido.




De aquello que pasó haciéndome daño,

que me hizo verter lágrimas amargas,

que hirió mi corazón,

prefiero no acordarme,

que sea sólo el polvo y la ceniza

de las espinas

que me clavó, alevosa,

la mano del destino.


24 Julio.














LLAMADA.


Te he llamado, Señor, le niega cada día, aleve y cruel.

una vez más, Pero hoy, Señor

acobardado, lleno de ansiedad, me has oído , has escuchado mi

con la insegura voz [oración

de este asendereado corazón y me has hecho sentir

que quiere creer en Ti, el halo de tu generosidad

que está pidiéndote esa esquiva fe

que mi razón, Hoy vuelvo a ser amor.

humana y terrenal, Hoy creo en Ti.


Albacete. 31 Julio.














EN ALCARAZ.


Tocada de los silencios He subido atravesando

de la sierra que la cercan el antiguo arco morisco

alza su recia y austera hasta el otero en el que alza

arquitectura Alcaraz: sus desgastados basares

Calle Mayor, callejones centenarios, la ruïna

escalerados que bajan del castillo musulmán.

buscando el valle o que suben

cerro arriba donde clava Desde allí se ve la villa

las pocas piedras que quedan de casas arrebujadas.

el castillo medieval. la plaza Mayor, las torres,

Fachadas renacentistas los caminos polvorientos

y góticos elegantes. que se pierden a lo lejos,

La Puerta de la Aduana. los campos amarillentos

Plaza Mayor, soportales de la mies recién segada.

las Lonjas, Ayuntamiento

-Cabeza de Extremadura Más lejos se ve la blanca

y llave de toda España- silueta del Santuario

y las dos torres gemelas: de Cortes, en la distancia,

Tardón y la Trinidad aletargada en la gloria

que se miran frente a frente de la historia y la le

en un flirteo eternal

2 Agosto




SUEÑO ERÓTICO


El alma, erotizada,

se evade de su mundo reducido

e inventa sueños,

como un sátiro en ciernes,

lascivo y sexual:

ninfas desnudas

de carnes trémulas

corriendo en bataholas

desordenadas,

calor de risas jóvenes,

temblor acompasado
















de senos blancos,

erectos, tersos y robustos muslos,

mórbidos pubis,

sedosas y flotantes cabelleras,

miradas tiernas

que invitan, que insinúan, placenteras,

hermosas odaliscas

de un plácido y remoto paraíso,

huríes de un harem maravilloso...


Dejad que el alma, vagabunda, anhele,

sola en su sueño.

4 Agosto.



POEMA ELEGÍACO.


Hoy he sabido que nos has dejado,

mi amigo de la infancia, Celestino.

Me ha conmovido tu temprana muerte,

tu muerte prematura, sin sentido,

tu muerte imprevisible, que nos deja

más tristes, más pequeños y más solos,

en este melancólico Albacete,

cada año más extraño y menos nuestro.


Yo quiero recordarte fuerte y joven,

como en la década de los cincuenta.

Estábamos aún todos. Nos unían

comunes aficiones, sueños niños,

artísticos anhelos, ilusiones,

en fin, de una dorada adolescencia...

Entonces la ciudad sí que era nuestra.

Estaba llena de nuestra presencia,

latíamos, cónsonos,.en su sentir,


Así quiero evocarte, Celestino,

desde este pedestal retrospectivo

de nuestra franca juventud perdida.

Descansa en paz el sueño de tu muerte.

6 Agosto.


MI SOLEDAD


Ésta, mi soledad, caminos que me hicieron

la que nació conmigo ser fuerte en la vorágine

y ha de morir conmigo, de un mundo hostil y adverso

me ha hecho seguir caminos caminos que forjaron

que yo no deseaba, mi firme voluntad,

caminos sin retorno, que son el credo sobrio

llenos de sombras vagas, de mi andadura humana.

difíciles, aleves,

caminos que he ido amando, Así es mi soledad

no obstante, por ser míos, la que nació conmigo

únicamente míos, y ha de morir conmigo.





















LUZ.


Deja la larga noche silenciosa,

las negras sombras y abre la ventana,

que entre la luz del día.

Deja que el sol que alumbra

los ámbitos del mundo en el que vives

destierre las tinieblas

que te ahogan y te angustian

y sabe ver en cada cosa nueva,

por mínima y humilde que parezca,

la mano protectora

del Dios que te ha creado y te gobierna.


Esto te digo desde

lo más profundo de mi corazón,

yo, que no he aprendido todavía

de la luz redentora,

de la mano deífica.


18 Agosto.




AMOR CIEGO.


Estás amando las cosas

sin saber por qué las amas.


Amas la noche y el día,

la luz del amanecer,

el sol de cada mañana,

el ruido de las ciudades,

el silencio de los campos.

Amas lo bueno y lo malo,

la mácula y la pureza,

la fealdad y lo bello.

















Pero yo sé que tu amor

solamente tiene un dueño;

yo sé que tu corazón

brinca de gozo por él.


Por eso tu amor es ciego

y por eso amas las cosas

sin saber por qué las amas.


22 Agosto.




ROMANCE DE AMOR


Aquella primavera Eran mis días plenos

que vio nacer de juventud.

nuestro fugaz romance Todo me sonreía...

n
o ha de volver. Y estabas tú.


Aquellas deliciosas Pudo ser una eterna

tardes de abril, canción de amor

aquel maravilloso lo que fue sólo un sueño

sabor a ti. del corazón.


Pero el amor termina. No sé quién fue el culpable:

Viene y se va. ¿Tu poca fe?

Nosotros lo matamos. ¿Fui yo por no escucharte?...

Lo hicimos mal. No pudo ser.

27 Agosto


AMPURIAS.


Frente a la clara playa

y bajo un cielo luminoso se hallan

las piedras milenarias,

asiento primigenio de la antigua

Neápolis helena.

Y, más arriba,

los restos posteriores

de la ciudad romana,


primer bastión edificado al sesgo

de la amenaza púnica

y foco principal de la futura

e
hispana romanización más tarde.

Gloriosa ruina, vivo testimonio,

prez y jalón remoto de la Historia,

he vuelto a pasear por los linderos

que delimitan sus angostas calles,

sus ágoras antiguas

y me he asomado al mar:

Enfrente se descubre San Martín

ciñéndose a la línea de la costa,

blanca de un sol que busca ya su lecho

sobre el atardecer mediterráneo.


Hotel Europa (Gerona) 28 Agosto.


LA COSTA BRAVA.


Abriéndose al mar desde Lloret, San Feliu

Blanes a Francia La Escala, Rosas

se extiende, abrupta y bella,

la Costa Brava. Pinares que no acaban,

pequeños puertos,

Playas doradas, calas acantilados, curvas,

profundas, Tossa, Cabo de Creus


Hotel Europa (Gerona) 29 Agosto.



PORT LLIGAT.


Port Lligat. Cabalgando en un otero

Las polícromas barquitas se levanta

chapotean la casita

en el mar. de Dalí,

orientada a la bocana

Sus astiles tintinean de la íntima ensenada

mancillando que sirvió

la bonanza de refugio y de descanso al

matinal. inspirado creador












Más allá, griseando en la distancia,

con su proa adelantada,

castigado por las olas,

se vislumbra el cabo Creus,

solitario,

secular,

reo eterno

de su propia soledad.

Figueras.1 Setiembre.


EN MONTSERRAT.


He aparcado el coche

a dos kilómetros del Santuario.

Es sábado y un aluvión de gente

se ha congregado en el lugar sagrado.

El resto del camino

me lo he subido andando.




Arriba está el recinto

que ya conozco:

Primero, el Monasterio,

que abrazan esas rocas,

igual que dedos gruesos, multiformes,

características de Montserrat;

y, luego, la Basílica,

con su atrio, enriquecido

de enterramientos

de nobles catalanes,

con su elegante

portada embellecida de relieves.

Y el símbolo de fe de Cataluña:

la Virgen Moreneta.


Lo demás son complejos hoteleros,

restaurantes y centros comerciales.

Me he detenido un rato

en un abierto mirador del valle

desde el que se divisan

las simas procelosas de la sierra,

las cimas coronadas por la niebla.

Gavà (Barcelona) 2 Setiembre


DESDE MONTJUICH


Son las nueve de la noche.

La postrera luz del día

ilumina débilmente

las murallas cenicientas

del castillo de Montjuich.


Apoyado en la baranda de cemento

que se aboca en el vacío,

veo el puerto,

su compleja red de dársenas,

dibujando

geométricas figuras

en la argéntea superficie

de la mar.













Desde la otra parte opuesta

se descubre Barcelona, iluminada.

Los mil

guiños de sus luces

le dan vida a las tinieblas

que comienzan a adueñarse

de Montjuich.

Barcelona.

3 Setiembre.















MI FERIA.


Un año más

abre sus puertas a la ilusión

la nueva Feria

de la ciudad:

los carruseles, los tiovivos,

las catacumbas, los caballitos,

la trepidante montaña rusa,

la gigantesca noria y el circo...

y, por las tardes, merienda y toros,

y, por las noches, verbena y churros.


Yo, paseante,

sin ilusión,

solo y nostálgico,

lo miro todo con una inmensa

tristeza adentro que me hace daño,

porque esta Feria

ya no es mi Feria.

Mi Feria duerme en la suave seda

de los recuerdos,

en las cenizas de mi niñez.


6 Setiembre.



MI PASEO COTIDIANO.


El silencio de los campos,

solamente interrumpido

por el trino de las aves,

los caminos, todavía polvorientos

del estío de los llanos

y un sol fuerte que calcina los barbechos,

me acompañan en mi diaria caminata.


Alejado

del estruendo y del trajín de la ciudad,

halla el alma,

recargada de calígines,

acomodo en el sosiego

y en la paz de los silencios infinitos,

de los campos solitarios.


8 Setiembre



LA DANZARINA UCRANIANA.


Me ha cautivado

su tierna y dulce belleza eslava,

su breve, grácil, cuerpo de ninfa,

sonriente, pálido rostro.



Danza vibrante entre un frenesí de policromías:

guirnalda al viento

sobre sus largas y rubias trenzas,

camisa blanca,

bordada, botas altas, ligeras

y falda blanca


Los vivos sones

de balalaikas, de violines,

flautas y chelos

de la ritmada czarda se pierden

en las umbrías del viejo parque,

cuando la tarde

se desvanece en mil resplandores

en el cedazo de la arboleda...

14 Setiembre.


EQUINOCCIO.


El equinoccio de setiembre trae

los días cadenciosos del otoño.

Los días buscan antes a las noches

y la ciudad, cansada

del vértigo vibrante de la Feria,

después del largo y caluroso estío

ofrece ya su cara conocida:

Los niños vuelven a animar las calles,

regresan a la escuela

con sus carteras nuevas

y su equipaje de anchas ilusiones.

Ya hay en las avenidas de los parques

algunas hojas secas

de los caducifolios.

En breve volverán los estudiantes

a darle vida a la ciudad vacía...

Todo es igual que siempre en este ciclo

devorador del tiempo.


El alma se adormece poco a poco

sobre la dulcedumbre

de esta primera tarde del otoño.

22 Setiembre.



MI SUEÑO.


Había en mi sueño un temblor de tragedia.

La angustia me ahogaba

y adentro latía con fuerza

mi fiel corazón.


Mi sueño siniestro

trababa mis pies y mis manos

asían sólo aire y tinieblas.

Gritaba y mi voz se me helaba en la noche.

No hallaba palabras,

ni amor, ni consuelo.

Estaba atrapado en la trama

confusa, infernal, de mi sueño.

Mi esfuerzo por huir era vano,

mi afán por luchar era inútil.

Estaba lastrado, sin voz, impotente,

perdido, a merced de mi sueño.


24 Setiembre.





DIFIDENCIA


Señor: Creer en ese mundo tuyo,

en ese paraíso prometido...

Esa es mi lucha de todos los días,

mi terrenal porfía.


Creer en Ti, con esa fe sencilla,

sincera, generosa,

que anida en mi cansado corazón,

pero que la rechaza,

cada hora con más fuerza

la firme voz de mi razón humana.


Pero, Señor, yo necesito y quiero

creer en Ti y en ese mundo tuyo,

porque me aterroriza,

me llena de inquietud y acerbo miedo

la idea de la muerte,

de ese ya no saber, ya no sentir,

ya no estar en la luz de cada día,

ni en la felicidad ni el dolor

que fueron señalándome el camino.


Señor, creer en ese mundo tuyo,

en ese paraíso prometido.

Esa es mi lucha consuetudinaria

y ese será mi ruego silencioso

que haré llegar a Ti

desde mi corazón,

que anhela tu promesa redentora,

desde la difidencia

profunda y dolorosa de mi mente,

no deseada y nunca consentida.


30 Setiembre.





HITA.


Un recuerdo amable,

tierno, ha desterrado,

por unos instantes,

las monotonías de mis pensamientos.


La mirada se me pierde en la desierta

lejanía de los campos.


Cabalgando en un otero del camino

se halla Hita,

silenciosa, adormecida

por el peso de los años.


Sólo un arco de una puerta en la muralla

que da paso a una gran plaza

que detenta el nombre ilustre,

principal, del Arcipreste,

y una pina callejuela,

que serpea hacia la iglesia,

son los únicos vestigios

de una villa que alcanzó sus esplendores

en la España medieval.


Hotel Can-Vic. Guadalajara. 4 Octubre.


EL BARRANCO DE LA HOZ.


El otoño se ha instalado

ya en las márgenes del río.

Las olmedas y los chopos ribereños

se han vestido de amarillo.

Los roquedos caprichosos del barranco

proporcionan densas sombras al entorno.

Acunado en los silencios

virginales

pasa el Gallo

con sus aguas transparentes y tranquilas




y su eterna cantinela

de misterios insondables…


Es temprano todavía

y está fresca la mañana.


Frente a mí se eleva, umbroso,

solitario,

protegido

de una roca puntiaguda, el Santuario

de la Virgen de la Hoz.


Hostal García. Molina de Aragón.

8 Octubre.



CHIANG.


Hoy he sabido de tu muerte, Chiang,

en un absurdo y trágico accidente.

Me han dicho que un incauto conductor

que siguió ruta, sin pararse, golpeó

con su automóvil tu motocicleta,

cuando cumplías tu labor diaria

como repartidor, cooperando

con tu trabajo servicial y humilde

para la casa de comidas china

que, desde años atrás, rigen tus padres.


Recuerdo, Chiang, como si fuera ayer,

tus años como párvulo en la escuela,

echando raíces en tu mundo nuevo

con tu sentir forjado en el Oriente.

Fuiste creciendo como alumno nuestro,

brindando simpatías y cariños,

ganando compañeros y amistades.


Tenías sólo quince años, Chiang,

y hoy no nos queda más que tu recuerdo

y ese montón de rosas rojas

que ponen a diario tus amigos

junto a la linde de la carretera

donde encontraste tu temprana muerte.


15 Octubre


LA CASA DE CERVANTES.


Es Esquivias He encontrado la vivienda

un pequeño enclave al norte que aún existe en una esquina,

de La Sagra toledana con fachada a sendas calles

que fue, en tiempos,

residencia de Cervantes Una lápida de mármol

al casar con Catalina de Palacios. adherida en el cornero de la casa

y unas letras textuales

certifican este hecho ocasional.


He pasado al interior:

Un primer patio pequeño

que da acceso a otro segundo

de mayores proporciones

a través de un cobertizo,

unos útiles aperos de la época,

una rústica escalera

que desciende a un negro sótano,

nos grandes tinajones

en los ángulos del patio,

un sencillo y viejo pozo

con brocal enjalbegado...

Y la vivienda hoy museo cervantino,

con recuerdos del ilustre novelista.


Hostal Martín. Toledo.

20 Octubre.









LAS RUINAS DE SANTA MARÍA.


Perdida en el inhóspito paisaje

silente, solitaria,

muestra la vetustez de sus ruinas

la sobria iglesia de Santa María.

Doce centurias largas la contemplan.


Allí yergue, orgullosa todavía,

sus muros centenarios

su traza visigótica,

su torre desmochada,







sus lóbregos y angostos ventanucos.

A un lado el caserío abandonado

de Melque, al otro lado,

las piedras de un romano yacimiento,

objeto de reciente excavación.

Enfrente los inmensos

silencios de los montes de Toledo,

orlados de neblina,

dañados por los secos estampidos

de los disparos de los cazadores

en este gris domingo del otoño.


Hostal El Transportista.

Carretera NV – E90

Inmediaciones de Casar de Escalona.

22 Octubre


DESDE EL MONTE CALDERICO.




Desde las alturas

de la crestería

se ven los inmensos llanos de La Mancha

toledana, llenos

de un sol tibio y feble

y enmarcados, lejos, de un cielo plomizo.

Cabalgando sobre

las cumbres del monte Calderico se alzan

los viejos molinos, graves, encalados,

con sus grandes aspas inmovilizadas.

Más allá se atisba

la pardusca y recia mole del castillo.

Y, abajo, abrazando la ladera, trepa, blanca,

soleada, nítida, Consuegra.


Madridejos. De regreso.

24 Octubre







LOS CAMINOS DE LA SOLEDAD.


Señor: Seguir andando

mientras aliente una ilusión adentro,

mientras el corazón halle motivos

en esa luz que nace cada día,

cuando los ojos se abren

de nuevo a los colores de la vida.


Señor: Seguir andando,

sin que me pueda nunca el desaliento,

por los caminos de la soledad,

de esta mi soledad que es sólo mía,

a la que ya se ha acostumbrado el alma,

después de tantos años

peregrinando, desesperanzada,

por este nuestro mundo

materialista y deshumanizado.


1 Noviembre 2000.

Día de Todos los Santos
















































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