Excerpt for ESTAMPAS III by , available in its entirety at Smashwords













































ESTAMPAS

III



OBRA POÉTICA

ORIGINAL DE


JERÓNIMO

GARCÍA PÉREZ

J E G A R P E








PRÓLOGO


A la salida de una grave depresión, que me ocupó todo un curso escolar y que me obligó a abandonar mis labores docentes durante un par de meses, renacido de ella , entre los años 1981-1982, compuse, aparte de SONETOS IMPROMPTU, -50 sonetos de rima exigente, con un deliberado vocabulario altisonante, ostentoso, brillante- otro libro de poemas con expresiones más llanas y sencillas, menos rimbombantes: ESTAMPAS. Es el título del libro que tenéis entre las manos. En él utilicé, por deseo propio, versos de corta silabación - hepta y octosílabos, en su mayoría - pero, también, algunos trisílabos y tetrasílabos. Di vacaciones, por esta vez, a los versos de arte mayor.


Abundan las composiciones viajeras, como las llamo yo, pues fue una época en la que realicé varios viajes de los que dejo constancia en muchos de los poemas que contiene el presente libro. Hay también instantes que aprovechan ese momento que se suele presentar a diario en nuestro paseo cotidiano, apenas sin horizontes nuevos, en esas horas vacías, en esas cosas mínimas, sin importancia, que nos asaltan de pronto y que nos instan a plasmarlas en poemas breves: un sueño, una evocación, un atardecer, un paisaje, una esperanza, un amor olvidado, un plenilunio, una obra de arte, un monumento, la Historia misma…


O una mirada. Como la que me condujo a escribir estos versos, que se muestran en una de las odas de ESTAMPAS.


Desde la lejanía

me miran sin sonrojos

las astas de unos ojos…

Ella es melosa y sabe

que su mirada suave

me está causando enojos.


Albacete 20 de Febrero de 2014



NOTA IMPORTANTE


Debido a la elevada cantidad de poemas -121- a la que acompañan fotos y otras imágenes, he dividido en cuatro partes el contenido del libro, formando con ellas cuatro volúmenes o libros separados.


El autor


JUSTIFICACIÓN.


En estos momentos que corren, tan absurdamente materialistas, más que olvidado, yace enterrado lo que llamamos el espíritu.


El tiempo que nos ha tocado vivir es un tiempo de concienciación de nuestra brevedad terrenal. Nos cumple pasar sin detenernos, apurar hasta las heces este soplo de vida que nos hace diferentes a los seres inanimados. Esto está bien. Damos cumplida satisfacción a lo que llevamos de materia.


Pero, ¿y los valores espirituales? : ¿Qué hemos hecho de ellos? ¿Qué hemos hecho de aquello que nos ayuda a darle sentido a nuestros destinos extraviados? ¿En nombre de qué o de quién hemos inmolado lo que nos hace nobles y distintos?


Si somos materia y sentimiento, ¿por qué nos aterra tanto hacer un alto en la rutinaria andadura y mirar un poco a nuestro alrededor? Si hemos nacido reos de la muerte, ¿por qué nos cuesta comprender a los demás?, ¿por qué no intentar descubrir en esas pequeñas, insignificantes cosas que son el pan nuestro de cada día, un motivo de satisfacción?, ¿por qué no buscar en la contemplación de una obra de arte, de la propia naturaleza a la que pertenecemos, de una leyenda, de la historia misma, ese difícil equilibrio que nos haga leve y llevadero el camino? Y, sobre todo, ¿por qué nos avergüenza admitir esto?


Yo, que no soy una excepción, que no sé vencer sin dificultad esta inercia que me mantiene aherrojado a la consuetudinaria rutina, trato, a veces con desesperación, de zafarme de ella y hallar, en esos ratos perdidos, en esas horas de ocio, algún motivo que siembre de ilusiones este espinoso peregrinaje, que aporte un átomo de esperanza en este transcurrir intrascendente por el escenario del mundo, en este rodal de eternidad tan mío y, sin embargo, tan diverso al de los demás.


ESTAMPAS es un conjunto de poemas que han nacido al socaire de estos sentimientos, es un eterno debatirse entre la cotidianidad monótona y sin horizontes que preside todos mis actos y la búsqueda de un hálito de belleza en esas cosas mínimas y sin importancia que me asaltan inevitablemente en cada momento.


ESTAMPAS es como el ir deshojando poco a poco, lentamente, los pétalos de una rosa simbólica evitando las espinas que guardan su efímera belleza.


EL AUTOR.


Hay al principio del presente libro manuscrito una nota que dice:


COMENZADO EN ALBACETE.

6 DE JULIO DE 1.981.
















53. LLANURA.


Distancias infinitas, De vez en vez ,rompiendo

desangelados campos, la estética sencilla

caminos rectos, ampos del llano, la mancilla

de tanto polvo y sol.. del áureo girasol.


ALBACETE, 22 SETIEMBRE



54. GORRIONES.


Hay undosos cabrilleos

de sol muerto en los rincones

del paseo. Gorriones

de cálidos aleteos

apagan con sus gorjeos

los ruidos de la ciudad,

mientras buscan la bondad

de las ramas, el remanso

de paz para su descanso,

juntos, en prieta hermandad.



ALBACETE, 25 SETIEMBRE.

















55. LLUVIA.


Llueve intensamente, Gotas densas, grandes,

llueve con placer. se revientan en

Hace tanto tiempo el espejo duro

que no llueve que del asfalto en cien

los sentidos gozan trémulas burbujas.

cuando ven llover.

Gruesos goterones Llueve. Y, al llover,

forman al caer se anegan de otoño

cursos y regatos corazón y fe.

en el suelo gris.

ALBACETE, 28 SETIEMBRE.


56. UN HOMBRE.


Al pie de un cartel escrito,

solicitando trabajo,

hay un hombre, cabizbajo,

como un pecador contrito.


Va afeitado, bien vestido,

tiene un porte digno y lleva

reloj y camisa nueva.

Es joven, alto y fornido


Tiene en sus brazos, durmiendo

cándidamente, un chiquillo

y, a su lado, hecho un ovillo,

sentado, hay otro, gimiendo.





Que mantenga la frente alta,

que no se humille ni apene.

Si pide es porque no tiene.

Si ruega es porque le falta.













Y que no baje los ojos

de vergüenza y de aflicción

que no sólo suyos son,

sino nuestros, sus sonrojos.


ALBACETE, 29 SETIEMBRE.


57. CREPÚSCULO.


El horizonte, infinito.

Cirros de bordes dorados

en celajes desolados.

El sol, hermoso, bendito, sobre los campos. Un grito

de un ave en la lejanía.

surco gris, yertos rastrojos...

La tarde llena mis ojos

de pereza y de atonía.


ALBACETE, 2 OCTUBRE









58. RÍO


Eres agua que viajas

sin descansar

de las sierras al valle,

del valle al mar.


Eterno río,

que al pasar por el puente

no eres el mismo


ALBACETE, 4 OCTUBRE.






59. GOLONDRINAS.


Aún se ven revolando

por la campiña

del otoño manchego

las golondrinas.


Alas negras, brillantes, Caballeros del cielo

los pechos blancos, de oscuros fraques

ahorquilladas las colas, son el alma del yerto

pasan piando. y ancho paisaje.


En sus cantos reviven Y otra vez la llanura

suaves nostalgias triste y vacía

porque están pregonando cuando ya se hayan ido

que ya se marchan. las golondrinas.


ALBACETE, 6 OCTUBRE








60. EL PASTOR.



Las horas tranquilas, Un pastor, mohíno,

en el rosicler con el rostro craso,

del atardecer, mira cuando paso

tienen son de esquilas. por el gris camino.


En los abrigaños Tiene en su faz dura

de las parameras, la severidad

en las rastrojeras, y la soledad

pacen los rebaños. de la hostil llanura.


Vienen de los cerros, Y de pronto advierto

en el viento, quejas cómo me saluda

de balar de ovejas con la mano ruda

y ladrar de perros. y el talante abierto.

ALBACETE, 8 OCTUBRE.




61. INFINITO MAR


El cielo inextenso, sin nubes,

y el sol deshaciéndose en rojos

destellos, me ciegan los ojos

de azul infinito y de mar.


Un blanco velero a lo lejos.

Rumores de brisas.








El alma

se inflama de amor y de calma.

Se evade. La dejo escapar.


BENIDORM, 10 OCTUBRE.













62. CAFETERÍA


La luz de octubre penetra

mansamente, mortecina,

por los anchos ventanales,

en la amplia cafetería.

Hay humos de cigarrillos,

voces broncas, melodías

chillonas de tocadiscos

y tertulias femeninas.






Una pareja se besa

contra un diván de la orilla.

Se oyen en el entresuelo

jacarandas y sonrisas

de la juventud ociosa,

de la juventud que vibra.


Y junto a la puerta se halla,

velando su mercancía,

perezoso, el cigarrero,

con su crónica afonía,

quien va ofreciendo al que pasa

circunspecto: -¿Lotería...?


Todo es igual...Sin embargo

no me parece la misma

cafetería de antaño,

recoleta, grata e íntima,

la que eximía mis horas

del tedio y de la atonía

del invierno alicantino.


¿Todo es igual? ¿Es la misma

cafetería de antaño,

recoleta, grata e íntima?


ALICANTE, 11 OCTUBRE.


63. APACIBILIDAD.


Los cisnes, esbeltos,

de hermosos plumajes

describen virajes

en el argentán

terso del estanque.


Brisas tropicales

de los palmerales

en el viento van.







Hay un palpitante

vuelo de palomas

y un hervor de aromas

en el tardecer.

En las densas frondas

se oyen aleteos

trinos y gorjeos

de aves por doquier.


ELCHE, 12 OCTUBRE.


64. EL VENDEDOR DE LOTERÍA.


En las tardes largas, frías

del invierno albaceteño,

siempre del brazo cogidos,

algunas veces los veo.

Él, con un brazo encogido,

la cara de niño bueno,

cojeando. Ella, su madre,

ya anciana, cano el cabello,

caminando junto al hijo

con el rostro triste y serio.

Él, colgándole el muestrario

de lotería en el pecho.

Y ella sus pies y sus manos.

Algunas veces los veo

juntos, de café en café,





de bar en bar, ofreciendo

lotería a los que pasan.


Algunas veces los veo

tomar un trozo de pan

en un banco del paseo,

ella con su saya negra

y él con su bufanda al cuello,

siempre juntos, madre e hijo.

Y yo que los veo, pienso

con una pena indecible

que está doliéndome adentro:

Cuando le falte la madre,

¿qué será de este hombre bueno,

de este hombre simple y honrado

que pone signos amenos

en las tardes largas, frías,

del invierno albaceteño?


ALBACETE, 15 OCTUBRE.












65. MARIPOSAS DE OCTUBRE.


Mariposas de octubre, Llenáis de gozo

blancas y puras: la campiña, desnuda

sois el alma, el ornato por el otoño.

de la llanura.


ALBACETE, 16 OCTUBRE




















66. DOMINGO.


Sumida en la luz dorada

de la mañana otoñal,

se yergue la Catedral.

Grisácea, soportalada,

frente a ella, se ve la arcada

pétrea del Ayuntamiento.

Son de campanas al viento,

llamando a misa. Callejas

escaleradas y viejas

de la ciudad. Movimiento.


CUENCA, 18 OCTUBRE


67. LA ANCIANA.


Toquilla de lana

negra, pañolón

de seda, la anciana

mira sin pasión

cabe la ventana.


Tiene ya la espalda

roma, sarmentosas,





grandes y angulosas

manos sobre el halda,

manos que hacendosas

fueron otro día,

la mirada ausente,

gélida y vacía

puesta en la orla algente

de la lejanía.


¿Qué estarán mirando

sus ojos pequeños?

¿Qué estará pensando?

¿Qué estará soñando

si aún le quedan sueños?


MADRIGUERAS, 22 OCTUBRE.




68. TEDIO.


Media tarde. Aburrimiento.

Restaurante en el camino.

Me acojo a él. Sentimiento

de soledad repentino.

Café y puro. Soñoliento

rayo de sol mortecino.

Campo ayuno. Secarrales

sin fin tras de los cristales.


GOLOSALVO, 25 OCTUBRE.



69. CANCIÓN DE OTOÑO.


Las hojas amarillas

marchitas, volanderas,

invaden las aceras.




Un viento sin piedad

ulula en los perfiles.

Es el dorado otoño,

manchego, manso y ñoño,

que llega a la ciudad.



ALBACETE, 27 OCTUBRE.


70, ADOLESCENTE.


Clara la melena,

las pupilas claras,

mira la chiquilla

tras de la ventana.

Juegan con el lápiz

sus manitas blancas






mientras el cuaderno

de notas descansa,

baladí, en la mesa…

No entiende de nada,

sólo mira y mira

tras de la ventana.


Tiene trece años,

la melena larga,

satinado el rostro,

clara la mirada.


No entiende de números.

Sólo sueña y ama

mientras mira y mira

tras de la ventana.


ALBACETE, 29 OCTUBRE.


71. TARDE.




La tarde remueve

de otoño los olmos

serena. del río.

Ni un soplo Voy solo.



Se escucha el rompiendo

retozo los hondos

del agua en silencios

los sotos. gloriosos,

me llenan

Ondean los oidos

los chopos sonidos

sus copas ignotos

de oro. de esquilas.

Lejanos,

melosos, Voy solo.


ALBACETE, 1 NOVIEMBRE.


72. TEMPLETE.


El día se está muriendo

poco a poco, entre los trinos

de los pájaros vecinos,

que se van adormeciendo

con la luz. El sol, hiriendo

la fronda rala y endrina,

la cúpula bizantina

del templete, pone honduras

de nostalgias y tristuras

en la tarde novembrina.


ALBACETE, 3 NOVIEMBRE.





73. SEQUÍA.


Los paisajes somnolientos,

otoñales, de La Mancha

tienen seca su piel ancha.









Los caminos polvorientos

y los pájaros sedientos

saturados de luz pura

muestran ya la huella dura,

pertinaz, de una sequía

que remarca la atonía

de la gélida llanura.


ALBACETE, 5 NOVIEMBRE.



74. RINCÓN


Los rayos bonancibles

del sol se ciernen

en las desnudas ramas

del parque algente.


Las hojas amarillas,

en largos vuelos

y giros anchurosos,

cubren el suelo.


En medio, entre el murmullo

del agua, sobrio,

cantor de piedra y musgo,

se ve el Apolo.

















Y en el rincón, cubierto

por hojas secas,

el banco en que nacieron

tantos poemas.


ALBACETE, 7 NOVIEMBRE












75. EL CANAL


Ocres amarillos, Y, de pronto, puro,

mustios roquedales, cálido milagro

vastos secarrales, sobre el prístino agro

árido confín... -yedra, alga, metal-

Una encina lejos, surge la sonrisa

un ave en la altura núbil, el concento

y una hostil llanura de agua y de cemento

que no tiene fin. que tañe el canal.


ALBACETE, 8 NOVIEMBRE.



















76.NO SE CANSA DE REÍR.


Su risa es como un torrente

que no cesa de fluir.

La mozuela adolescente

no se cansa de reír.


Rayos cribados y flojos

de un sol de otoño deslíen

suaves perlas en sus ojos

que se ríen, que se ríen.


Entre ella y yo hay audibles

lloros de hojas desprendidas

y unas alas invisibles

de ilusiones ya perdidas.


No se cansa de reír

la mozuela adolescente.

Su risa me hace sufrir

pero ella no lo presiente.


ALBACETE, 11 NOVIEMBRE.







77. LA VENTANA.


















De todos los rincones mirar cómo los rayos

que me son gratos del sol poniente

prefiero la ventana llenan de luz los lentos

de mi despacho. atardeceres,


Me gusta abrirla al día notar cómo aletean

siempre que escribo, y cómo trinan

sin trabas de cortinas en la alta primavera

ni de postigos, las golondrinas


sentir entre el tupido y ver, en la ancha noche,

bosque de antenas fulgir ignotos,

ese rodal pequeño los astros, mientras suena

de cielo, afuera, Chopin de fondo.


oír cómo repican ¡Ay, cuántas, cuántas veces

en los cristales se me ha ido el alma,

las lluvias del invierno y sin yo sentirla apenas,

los vendavales, por la ventana!


ALBACETE, 13 NOVIEMBRE








78. LA ALAMEDA.


Valencia. La esplendidez

del noviembre levantino

va poniendo un mortecino

contraluz de amarillez

en la yerta desnudez

otoñal de la Alameda.

El Turia pasa y se enreda

en los pilares del puente.

Yo paso con él, ausente,

y el corazón se me queda.


VALENCIA, 15 NOVIEMBRE


79. LA ESTUDIANTE.


Sus ojos claros Sus dedos blancos

tras de los lentes caracolean,

impenitentes se contornean

vienen y van, en el papel.

de la hoja al libro, La luz arranca

del libro a la hoja, blancos destellos

con mano floja a sus cabellos

y ancho ademán. de oro y de miel.








Fuma. Y el humo

cerca sus ojos

con velos rojos.

Sumida en sí

no mira apenas.

Y eso me hiere

porque no quiere

saber de mí.


ALBACETE,

18 NOVIEMBRE

















80. OTOÑAL.


La arboleda del paseo

muestra ya la huella aleve

del otoño. Un viento leve

mece en tímido aleteo

las hojas secas. ¡Qué breve

la tarde gris! ¡Qué pequeña

la voz del alma que sueña!


MURCIA, 21 NOVIEMBRE.






















81. LA PLAZUELA.


Tarde de domingo. Suenan algazaras

Hay en la plazuela de cafeterías

vieja, francachela, y entre las umbrías

risa juvenil. frescas del jardín

Es la algarabía se aman las parejas.

sana y reidora Sones de campanas

de la bullidora dulces y cercanas

grey estudiantil. llenan el confín.


MURCIA, 22 NOVIEMBRE


82 EL NONAGENARIO.


Son las tres.


Voy a la escuela

por el camino de siempre.

El semáforo está rojo.

Paro el coche.


De repente

lo veo cruzar la calle.

Cojea ostensiblemente.




Viene hacia mí. Pega el rostro

barbicano, enjuto, inerte,

contra el cristal. Y me ruega,

con voz ronca, que lo lleve

a la estación de autobuses.











Le abro la puerta. Se mete

Se acomoda en el asiento,

junto a mí, pesadamente.

Porta en la mano un bastón,

en la otra lleva un paquete.

Viste un blusón de ancho vuelo,

grasiento, y cubre su frente

con una gorra raída.














Me va contando que tiene

noventa años, que está enfermo,

que está solo, que no puede






caminar ya, que sus hijos

lo rechazan, que se siente

cansado, que es un estorbo,

que ya no sirve, que quiere

que venga pronto la hora

de dormirse para siempre...


Lo dejo donde él me dice,

cabe un banco, justo enfrente

de la estación de autobuses.


Y parto.


Sin que me observe

lo miro por el espejo

del coche: menudo, inerme,

cuitado, insignificante...


(No sabe lo que me duele

su soledad infinita.)


Su imagen se desvanece

por la distancia, bañada

del sol suave de noviembre.


ALBACETE, 24 NOVIEMBRE.


83. LOS CISNES



Los dos cisnes Entre danzas

arrogantes, y visajes,

elegantes, sus plumajes

en gentil de charol

movimiento, se deslizan,

trenzan vueltas irisados,

y revueltas, castigados

giros mil. por el sol.


ALBACETE, 25 NOVIEMBRE













84. ATARDECIDA.


Un halo de nostalgia

llena los aires.

El mar es un espejo

gris de la tarde.


Por el temblor

de un rojo reverbero

se duerme el sol.


BENIDORM, 27 NOVIEMBRE















85. PLANTA 14ª.


Cientos de luces. Derroche

de requiebros fluorescentes,

latidos grandilocuentes

y profusos de la noche.




Cielo sereno, sin nubes.

Sones de la madrugada.

Ritmo, música, algarada

de discotecas y clubes.


Una suave y tenue brisa

llena el ámbito amarillo.

Me apetece un cigarrillo.

Lo enciendo. No tengo prisa.


BENIDORM, 28 NOVIEMBRE.


86. PLAZA.


Plaza del Ayuntamiento:

Piedras de barroco porte.

Columnata. Un cierzo norte

deja escuchar su lamento

primerizo. Movimiento.

Pregonan su mercancía

plena de policromía

filatélicos locuaces,

numismáticos sagaces.

Sol feble de mediodía.


ALICANTE, 29 NOVIEMBRE


87. CUARTO CRECIENTE.



El frío cuarto creciente

se enreda entre las nervudas

ramas del árbol, desnudas,

asaz perezosamente.


Un halo de luz rosado

incendia la lontananza

del llano, sin esperanza,

vacío, desangelado.





La ciudad se ve perdida,

lejana, en la clara bruma

del horizonte. Me abruma

la paz de la atardecida.

ALBACETE, 2 DICIEMBRE













88. ODA DE INVIERNO


Los surcos están yermos,

la tierra, seca...

Las aves no lo saben.

Cantan y vuelan.


Ya están vacíos de hojas

los olmedales.

Las aves vuelan, cantan,

que no lo saben.


Un viento norte silba en

las rastrojeras.

Las aves no lo saben,

vuelan y vuelan.


Los pájaros del llano

cantan y cantan

y su alegría quita

penas al alma.


ALBACETE, 6 DICIEMBRE.







89. MI VIEJO COCHE.


Cuando en las tardes tamborileo

largas de invierno, de ventisqueras

desapacibles, y de aguaceros.

me asalta el tedio,

tomo mi coche y Pero me gusta,

me marcho lejos. más que todo esto,

su manso y mudo

Me gusta el ronco sometimiento

silbar del viento y la indulgencia

en su ensamblaje de sus silencios,

de azul acero porque mi coche,

que se tamiza gastado y viejo,

por el alero mas que mi coche es

del parabrisas. mi compañero.

Me gusta el recio

y obsesionante


ALBACETE, 11 DICIEMBRE.










(Continúa en ESTAMPAS IV)












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