Excerpt for ESTAMPAS IV by , available in its entirety at Smashwords























































ISBN: 978-1-291-76498-7


Ley de la Propiedad Intelectual

Número de Registro: AB-30-2014

Nº de asiento registral 00/2014/1158. Madrid



NOTA IMPORTANTE


Debido a la extensión y a la gran cantidad de imágenes y fotografías que contiene el libro ESTAMPAS y con objeto de hacer más asequible su lectura, he dividido el presente libro en varias partes que constituyen, cada una de ellas, un volumen independiente pero continuado sobre el mismo tema.


































ESTAMPAS

IV

















OBRA

ORIGINAL

DE


JERÓNIMO

GARCÍA PÉREZ

J E G A R P E




Hay al principio del presente libro manuscrito una nota que dice:


COMENZADO EN ALBACETE.

6 DE JULIO DE 1.981.







PRÓLOGO 2014


A la salida de una grave depresión, que me ocupó todo un curso escolar y que me obligó a abandonar mis labores docentes durante un par de meses, renacido de ella , entre los años 1981-1982, compuse, aparte de SONETOS IMPROMPTU, -50 sonetos de rima exigente, con un deliberado vocabulario altisonante, ostentoso, brillante- otro libro de poemas con expresiones más llanas y sencillas, menos rimbombantes: ESTAMPAS. Es el título del libro que tenéis entre las manos. En él utilicé, por deseo propio, versos de corta silabación - hepta y octosílabos, en su mayoría - pero, también, algunos trisílabos y tetrasílabos. Di vacaciones, por esta vez, a los versos de arte mayor.


Abundan las composiciones viajeras, como las llamo yo, pues fue una época en la que realicé varios viajes de los que dejo constancia en muchos de los poemas que contiene el presente libro. Hay también instantes que aprovechan ese momento que se suele presentar a diario en nuestro paseo cotidiano, apenas sin horizontes nuevos, en esas horas vacías, en esas cosas mínimas, sin importancia, que nos asaltan de pronto y que nos instan a plasmarlas en poemas breves: un sueño, una evocación, un atardecer, un paisaje, una esperanza, un amor olvidado, un plenilunio, una obra de arte, un monumento, la Historia misma…


O una mirada. Como la que me condujo a escribir estos versos, que se muestran en una de las odas de ESTAMPAS.


Desde la lejanía

me miran sin sonrojos

las astas de unos ojos…

Ella es melosa y sabe

que su mirada suave

me está causando enojos.


Albacete 20 de Febrero de 2014


Jerónimo García.







JUSTIFICACIÓN. (1982)


En estos momentos que corren, tan absurdamente materialistas, más que olvidado, yace enterrado lo que llamamos el espíritu.


El tiempo que nos ha tocado vivir es un tiempo de concienciación de nuestra brevedad terrenal. Nos cumple pasar sin detenernos, apurar hasta las heces este soplo de vida que nos hace diferentes a los seres inanimados. Esto está bien. Damos cumplida satisfacción a lo que llevamos de materia.


Pero, ¿y los valores espirituales? : ¿Qué hemos hecho de ellos? ¿Qué hemos hecho de aquello que nos ayuda a darle sentido a nuestros destinos extraviados? ¿En nombre de qué o de quién hemos inmolado lo que nos hace nobles y distintos?


Si somos materia y sentimiento, ¿por qué nos aterra tanto hacer un alto en la rutinaria andadura y mirar un poco a nuestro alrededor? Si hemos nacido reos de la muerte, ¿por qué nos cuesta comprender a los demás?, ¿por qué no intentar descubrir en esas pequeñas, insignificantes cosas que son el pan nuestro de cada día, un motivo de satisfacción?, ¿por qué no buscar en la contemplación de una obra de arte, de la propia naturaleza a la que pertenecemos, de una leyenda, de la historia misma, ese difícil equilibrio que nos haga leve y llevadero el camino? Y, sobre todo, ¿por qué nos avergüenza admitir esto?


Yo, que no soy una excepción, que no sé vencer sin dificultad esta inercia que me mantiene aherrojado a la consuetudinaria rutina, trato, a veces con desesperación, de zafarme de ella y hallar, en esos ratos perdidos, en esas horas de ocio, algún motivo que siembre de ilusiones este espinoso peregrinaje, que aporte un átomo de esperanza en este transcurrir intrascendente por el escenario del mundo, en este rodal de eternidad tan mío y, sin embargo, tan diverso al de los demás.










ESTAMPAS es un conjunto de poemas que han nacido al socaire de estos sentimientos, es un eterno debatirse entre la cotidianidad monótona y sin horizontes que preside todos mis actos y la búsqueda de un hálito de belleza en esas cosas mínimas y sin importancia que me asaltan inevitablemente en cada momento.


ESTAMPAS es como el ir deshojando poco a poco, lentamente, los pétalos de una rosa simbólica evitando las espinas que guardan su efímera belleza.


EL AUTOR.






























7
1
. TARDE.


La tarde Ni un soplo

de otoño remueve

serena. los olmos

Voy solo. del río.

Se escucha el Melosos,

retozo rompiendo

del agua en los hondos

los sotos. silencios

gloriosos,

Ondean me llenan

los chopos los oidos

sus copas sonidos

de oro. ignotos

de esquilas.

, Voy solo.


ALBACETE, 1 NOVIEMBRE.


72. TEMPLETE.


El día se está muriendo

poco a poco, entre los trinos

de los pájaros vecinos,

que se van adormeciendo

con la luz. El sol, hiriendo

la fronda rala y endrina

la fronda rala y endrina,






la cúpula bizantina

del templete, pone honduras

de nostalgias y tristuras

en la tarde novembrina.


ALBACETE, 3 NOVIEMBRE.


73. SEQUÍA.


Los paisajes somnolientos,

otoñales, de La Mancha

tienen seca su piel ancha.









Los caminos polvorientos

y los pájaros sedientos

saturados de luz pura

muestran ya la huella dura,

pertinaz, de una sequía

que remarca la atonía

de la gélida llanura.


ALBACETE, 5 NOVIEMBRE.



74. RINCÓN


Los rayos bonancibles

del sol se ciernen

en las desnudas ramas

del parque algente.


Las hojas amarillas,

en largos vuelos

y giros anchurosos,

cubren el suelo.


En medio, entre el murmullo

del agua, sobrio,

cantor de piedra y musgo,

se ve el Apolo.




Y en el rincón, cubierto

por hojas secas,

el banco en que nacieron

tantos poemas.


ALBACETE, 7 NOVIEMBRE

















75. EL CANAL


Ocres amarillos, Y, de pronto, puro,

mustios roquedales, cálido milagro

vastos secarrales, sobre el prístino agro

árido confín... -yedra, alga, metal-

Una encina lejos, surge la sonrisa

un ave en la altura núbil, el concento

y una hostil llanura de agua y de cemento

que no tiene fin. que tañe el canal.


ALBACETE, 8 NOVIEMBRE.














76. NO SE CANSA DE REÍR.


Su risa es como un torrente

que no cesa de fluir.

La mozuela adolescente

no se cansa de reír.



Rayos cribados y flojos

de un sol de otoño deslíen

suaves perlas en sus ojos

que se ríen, que se ríen.


Entre ella y yo hay audibles

lloros de hojas desprendidas

y unas alas invisibles

de ilusiones ya perdidas.


No se cansa de reír

la mozuela adolescente.

Su risa me hace sufrir

pero ella no lo presiente.


ALBACETE, 11 NOVIEMBRE.


77. LA VENTANA.


De todos los rincones

que me son gratos

prefiero la ventana

de mi despacho.

Me gusta .abrirla al día

siempre que escribo,

sin trabas de cortinas

ni de postigos,

oír cómo repican

en los cristales

las lluvias del invierno y

los vendavales.

notar cómo aletean y ver, en la ancha noche,

y cómo trinan fulgir ignotos,

en la alta primavera los astros, mientras suena

las golondrinas, Chopin de fondo.

sentir entre el tupido ¡Ay, cuántas, cuántas veces

bosque de antenas se me ha ido el alma,

ese rodal pequeño sin yo sentirla apenas,

de sol, afuera por la ventana!

ALBACETE, 13 NOVIEMBRE










78. LA ALAMEDA.


Valencia. La esplendidez

del noviembre levantino

va poniendo un mortecino

contraluz de amarillez

en la yerta desnudez

otoñal de la Alameda.

El Turia pasa y se enreda

en los pilares del puente.

Yo paso con él, ausente,

y el corazón se me queda.


VALENCIA, 15 NOVIEMBRE


79. LA ESTUDIANTE.


Sus ojos claros Sus dedos blancos

tras de los lentes caracolean,

impenitentes se contornean

vienen y van, en el papel.

de la hoja al libro, La luz arranca

del libro a la hoja, blancos destellos

con mano floja a sus cabellos

y ancho ademán. de oro y de miel.







Fuma. Y el humo

cerca sus ojos

con velos rojos.

Sumida en sí

no mira apenas.

Y eso me hiere

porque no quiere

saber de mí.


ALBACETE,

18 NOVIEMBRE

















80. OTOÑAL.


La arboleda del paseo

muestra ya la huella aleve

del otoño. Un viento leve

mece en tímido aleteo

las hojas secas. ¡Qué breve

la tarde gris! ¡Qué pequeña

la voz del alma que sueña!


MURCIA, 21 NOVIEMBRE.

















81. LA PLAZUELA.


Tarde de domingo. Suenan algazaras

Hay en la plazuela de cafeterías

vieja, francachela, y entre las umbrías

risa juvenil. frescas del jardín

Es la algarabía se aman las parejas.

sana y reidora Sones de campanas

de la bullidora dulces y cercanas

grey estudiantil. llenan el confín.


MURCIA, 22 NOVIEMBRE


. 82 EL NONAGENARIO.


Son las tres.


Voy a la escuela

por el camino de siempre.

El semáforo está rojo.

Paro el coche.


De repente

lo veo cruzar la calle.

Cojea ostensiblemente.






Viene hacia mí. Pega el rostro

barbicano, enjuto, inerte,

contra el cristal. Y me ruega,

con voz ronca, que lo lleve

a la estación de autobuses.











Le abro la puerta. Se mete

Se acomoda en el asiento,

junto a mí, pesadamente.

Porta en la mano un bastón,

en la otra lleva un paquete.

Viste un blusón de ancho vuelo,

grasiento, y cubre su frente

con una gorra raída.













Me va contando que tiene

noventa años, que está enfermo,

que está solo, que no puede

caminar ya, que sus hijos

lo rechazan, que se siente

cansado, que es un estorbo,

que ya no sirve, que quiere



que venga pronto la hora

de dormirse para siempre...


Lo dejo donde él me dice,

cabe un banco, justo enfrente

de la estación de autobuses.


Y parto.


Sin que me observe

lo miro por el espejo

del coche: menudo, inerme,

cuitado, insignificante...


(No sabe lo que me duele

su soledad infinita.)


Su imagen se desvanece

por la distancia, bañada

del sol suave de noviembre.


ALBACETE, 24 NOVIEMBRE.


83. LOS CISNES



Los dos cisnes

arrogantes,

elegantes,

en gentil

movimiento,

trenzan vueltas

y revueltas,

giros mil.





Entre danzas

y visajes,

sus plumajes

de charol


se deslizan,

irisados,

castigados

por el sol.


ALBACETE, 25 NOVIEMBRE











84. ATARDECIDA.


Un halo de nostalgia

llena los aires.

El mar es un espejo

gris de la tarde.


Por el temblor

de un rojo reverbero

se duerme el sol.


BENIDORM, 27 NOVIEMBRE


85. . PLANTA 14ª


Cientos de luces. Derroche

de requiebros fluorescentes,

latidos grandilocuentes

y profusos de la noche.


Cielo sereno, sin nubes.

Sones de la madrugada.

Ritmo, música, algarada

de discotecas y clubes.

















Una suave y tenue brisa

llena el ámbito amarillo.

Me apetece un cigarrillo.

Lo enciendo. No tengo prisa.


BENIDORM, 28 NOVIEMBRE.


86. PLAZA.


Plaza del Ayuntamiento:

Piedras de barroco porte.

Columnata. Un cierzo norte

deja escuchar su lamento

primerizo. Movimiento.

Pregonan su mercancía

plena de policromía

filatélicos locuaces,

numismáticos sagaces.

Sol feble de mediodía.


ALICANTE, 29 NOVIEMBRE


87. CUARTO CRECIENTE


El frío cuarto creciente

se enreda entre las nervudas

ramas del árbol, desnudas,

asaz perezosamente.




Un halo de luz rosado

incendia la lontananza

del llano, sin esperanza,

vacío, desangelado.


La ciudad se ve perdida,

lejana, en la clara bruma

del horizonte. Me abruma

la paz de la atardecida.

ALBACETE, 2 DICIEMBRE











88. ODA DE INVIERNO


Los surcos están yermos,

la tierra, seca...

Las aves no lo saben.

Cantan y vuelan.

Ya están vacíos de hojas

los olmedales.

Las aves vuelan, cantan,

que no lo saben.

Un viento norte silba en

las rastrojeras.

Las aves no lo saben,

vuelan y vuelan.

Los pájaros del llano

cantan y cantan

y su alegría quita

penas al alma.

.

A LBACETE, 6 DICIEMBRE





89. MI VIEJO COCHE.


Cuando en las tardes tamborileo

largas de invierno, de ventisqueras

desapacibles, y de aguaceros.

me asalta el tedio,

tomo mi coche y Pero me gusta,

me marcho lejos. más que todo esto,

su manso y mudo

Me gusta el ronco sometimiento

silbar del viento y la indulgencia

en su ensamblaje de sus silencios,

de azul acero porque mi coche,

que se tamiza gastado y viejo,

por el alero mas que mi coche es

del parabrisas. mi compañero.

Me gusta el recio

y obsesionante


ALBACETE, 11 DICIEMBRE.






90. AUSENCIA.


No han venido este invierno

las avefrías

con sus moñas temblando

de amanecidas.


Y la llanura

se estremece al saberlo,

sola y desnuda.


ALBACETE, 12 DICIEMBRE




91. EL PUEBLO.


Un irascible viento rincón del pensamiento.

que suena entre los olmos Nada ha cambiado. Todo

desnudos , solitarios, sigue lo mismo que hace

me hace cerrar los ojos, veinte años: los monótonos

la arcilla de los surcos y rectos horizontes,

me hiere, aleve, el rostro. el cementerio inhóspito,

la torre de la iglesia,

Sereno, en la grisácea la molineta, al fondo

mañana, ahogado en polvo, y las escuelas, claras,

se ve el pequeño pueblo, al sesgo de unos chopos dormido entre rastrojos. que son como festones,

Las alas del recuerdo del campo soledoso.

baten en un recóndito









92. VIENTO.


Los cipreses rectos Baten furibundas

de la carretera recias ventisqueras

marcan una hilera en las rastrojeras

gris en el erial. y en el llano hostil.

Sus estilizadas Gime en los perfiles

copas se cimbrean de los encinares

y se tambalean y de los pinares

con el vendaval. un austro viril.


Y los horizontes

desabridos, fríos,

ríspidos, vacíos,

llenan su yertez

con un polvo denso,

brusco, mesetario,

de eco libertario,

de agria esplendidez.


ALBACETE, 17 DICIEMBRE.































93, AGUACERO.


Por fin han venido las lluvias

a hacer que los campos sedientos,

las parvas ayunas y rubias,

remocen su piel dormilentos.


Las aguas descarnan los cardos

del llano, reviven los pinos,

enlodan los surcos, los pardos

terrales, los rectos caminos.


La lluvia ha llegado. ¡Bendita

la lluvia que escancia caudales,

que anega la tierra infinita,

que encharca los recios eriales!


ALBACETE, 20 DICIEMBRE.


94.NOCHEBUENA.


La medianoche, serena,

pone alas en mi talante

















de nocturno paseante.

No hace frío. Es Nochebuena.

Bullicio. La gente llena

las calles de la ciudad.

Ornadas de levedad

me llegan notas manidas

de panderetas perdidas.

Otro año. Otra Navidad.


ALBACETE, 24 DICIEMBRE


95. LUCES BLANCAS.

Llueve dulcemente, Luces blancas, luces

mansamente. Bailan, que son como el alma

caprichosas, cientos leve, renacida

de bombillas blancas de la noche larga

en el duro espejo de diciembre. Luces

del asfalto. El agua rotas, mancilladas

rompe, desdibuja por el golpeteo

la inocente danza pertinaz del agua.

de las luces sobre

las recién lavadas ALBACETE, 29 DICIEMBRE

y resplandecientes

losas de la plaza.





















96. NIEBLA.


Arde en un derroche Sobre la calzada

de luz fluorescente dura, en el paseo,

la ciudad silente suena el golpeteo

de la medianoche. de agua licuada.


Tiemblan en la intensa Y en el cielo gríseo,

bruma los respiros, sobre la atonía

dibujando giros de la lejanía

en la niebla densa. brilla un halo iríseo.


ALBACETE, 1 ENERO.







Continúa en ESTAMPAS V



























































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