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Ley de la Propiedad Intelectual

Número de Registro: AB-30-2014

Nº de asiento registral 00/2014/1158. Madrid






















ESTAMPAS

IV



OBRA POÉTICA

ORIGINAL DE


JERÓNIMO

GARCÍA PÉREZ

J E G A R P E








PRÓLOGO


A la salida de una grave depresión, que me ocupó todo un curso escolar y que me obligó a abandonar mis labores docentes durante un par de meses, renacido de ella , entre los años 1981-1982, compuse, aparte de SONETOS IMPROMPTU, -50 sonetos de rima exigente, con un deliberado vocabulario altisonante, ostentoso, brillante- otro libro de poemas con expresiones más llanas y sencillas, menos rimbombantes: ESTAMPAS. Es el título del libro que tenéis entre las manos. En él utilicé, por deseo propio, versos de corta silabación - hepta y octosílabos, en su mayoría - pero, también, algunos trisílabos y tetrasílabos. Di vacaciones, por esta vez, a los versos de arte mayor.


Abundan las composiciones viajeras, como las llamo yo, pues fue una época en la que realicé varios viajes de los que dejo constancia en muchos de los poemas que contiene el presente libro. Hay también instantes que aprovechan ese momento que se suele presentar a diario en nuestro paseo cotidiano, apenas sin horizontes nuevos, en esas horas vacías, en esas cosas mínimas, sin importancia, que nos asaltan de pronto y que nos instan a plasmarlas en poemas breves: un sueño, una evocación, un atardecer, un paisaje, una esperanza, un amor olvidado, un plenilunio, una obra de arte, un monumento, la Historia misma…


O una mirada. Como la que me condujo a escribir estos versos, que se muestran en una de las odas de ESTAMPAS.


Desde la lejanía

me miran sin sonrojos

las astas de unos ojos…

Ella es melosa y sabe

que su mirada suave

me está causando enojos.


Albacete 20 de Febrero de 2014

NOTA IMPORTANTE


Debido a la elevada cantidad de poemas -121- a la que acompañan fotos y otras imágenes, he dividido en cuatro partes el contenido del libro, formando con ellas cuatro volúmenes o libros separados.


El autor



JUSTIFICACIÓN.


En estos momentos que corren, tan absurdamente materialistas, más que olvidado, yace enterrado lo que llamamos el espíritu.


El tiempo que nos ha tocado vivir es un tiempo de concienciación de nuestra brevedad terrenal. Nos cumple pasar sin detenernos, apurar hasta las heces este soplo de vida que nos hace diferentes a los seres inanimados. Esto está bien. Damos cumplida satisfacción a lo que llevamos de materia.


Pero, ¿y los valores espirituales? : ¿Qué hemos hecho de ellos? ¿Qué hemos hecho de aquello que nos ayuda a darle sentido a nuestros destinos extraviados? ¿En nombre de qué o de quién hemos inmolado lo que nos hace nobles y distintos?


Si somos materia y sentimiento, ¿por qué nos aterra tanto hacer un alto en la rutinaria andadura y mirar un poco a nuestro alrededor? Si hemos nacido reos de la muerte, ¿por qué nos cuesta comprender a los demás?, ¿por qué no intentar descubrir en esas pequeñas, insignificantes cosas que son el pan nuestro de cada día, un motivo de satisfacción?, ¿por qué no buscar en la contemplación de una obra de arte, de la propia naturaleza a la que pertenecemos, de una leyenda, de la historia misma, ese difícil equilibrio que nos haga leve y llevadero el camino? Y, sobre todo, ¿por qué nos avergüenza admitir esto?


Yo, que no soy una excepción, que no sé vencer sin dificultad esta inercia que me mantiene aherrojado a la consuetudinaria rutina, trato, a veces con desesperación, de zafarme de ella y hallar, en esos ratos perdidos, en esas horas de ocio, algún motivo que siembre de ilusiones este espinoso peregrinaje, que aporte un átomo de esperanza en este transcurrir intrascendente por el escenario del mundo, en este rodal de eternidad tan mío y, sin embargo, tan diverso al de los demás.


ESTAMPAS es un conjunto de poemas que han nacido al socaire de estos sentimientos, es un eterno debatirse entre la cotidianidad monótona y sin horizontes que preside todos mis actos y la búsqueda de un hálito de belleza en esas cosas mínimas y sin importancia que me asaltan inevitablemente en cada momento.


ESTAMPAS es como el ir deshojando poco a poco, lentamente, los pétalos de una rosa simbólica evitando las espinas que guardan su efímera belleza.


EL AUTOR.


Hay al principio del presente libro manuscrito una nota que dice:


COMENZADO EN ALBACETE.

6 DE JULIO DE 1.981.





90. AUSENCIA.


No han venido este invierno

las avefrías

con sus moñas temblando

de amanecidas.


Y la llanura

se estremece al saberlo,

sola y desnuda.


ALBACETE, 12 DICIEMBRE






91. EL PUEBLO.


Un irascible viento rincón del pensamiento.

que suena entre los olmos Nada ha cambiado. Todo

desnudos , solitarios, sigue lo mismo que hace

me hace cerrar los ojos, veinte años: los monótonos

la arcilla de los surcos y rectos horizontes,

me hiere, aleve, el rostro. el cementerio inhóspito,

la torre de la iglesia,

Sereno, en la grisácea la molineta, al fondo

mañana, ahogado en polvo, y las escuelas, claras,

se ve el pequeño pueblo, al sesgo de unos chopos dormido entre rastrojos. que son como festones,

Las alas del recuerdo del campo soledoso.

baten en un recóndito





Sigue sonando el viento Dirijo una postrera

detrás de mí, sonoro, mirada al pueblo y opto

que, sin quererlo, ha puesto por irme, mas no puedo

lágrimas en mis ojos. zafarme de un sollozo.

Me subo la solapa ALBACETE 15 DICIEMBRE

d
el chaquetón. Me encojo.




92. VIENTO.


Los cipreses rectos Baten furibundas

de la carretera recias ventisqueras

marcan una hilera en las rastrojeras

gris en el erial. y en el llano hostil.

Sus estilizadas Gime en los perfiles

copas se cimbrean de los encinares

y se tambalean y de los pinares

con el vendaval. un austro viril.


Y los horizontes

desabridos, fríos,

ríspidos, vacíos,

llenan su yertez

con un polvo denso,

brusco, mesetario,

de eco libertario,

de agria esplendidez.


ALBACETE, 17 DICIEMBRE.

























93, AGUACERO.


Por fin han venido las lluvias

a hacer que los campos sedientos,

las parvas ayunas y rubias,

remocen su piel dormilentos.

Las aguas descarnan los cardos

del llano, reviven los pinos,

enlodan los surcos, los pardos

terrales, los rectos caminos.


La lluvia ha llegado. ¡Bendita

la lluvia que escancia caudales,

que anega la tierra infinita,

que encharca los recios eriales!


ALBACETE, 20 DICIEMBRE.





94.NOCHEBUENA.


La medianoche, serena,

pone alas en mi talante

de nocturno paseante.

No hace frío. Es Nochebuena.

Bullicio. La gente llena

las calles de la ciudad.

Ornadas de levedad

me llegan notas manidas

de panderetas perdidas.

Otro año. Otra Navidad.


ALBACETE, 24 DICIEMBRE


95. LUCES BLANCAS.

Llueve dulcemente,

mansamente. Bailan,

caprichosas, cientos

de bombillas blancas

en el duro espejo

del asfalto. El agua

rompe, desdibuja

la inocente danza

de las luces sobre

las recién lavadas

y resplandecientes

losas de la plaza.


Luces blancas, luces

que son como el alma

leve, renacida

de la noche larga

de diciembre. Luces

rotas, mancilladas

por el golpeteo

pertinaz del agua.


ALBACETE, 29 DICIEMBRE





















96. NIEBLA.


Arde en un derroche Sobre la calzada

de luz fluorescente dura, en el paseo,

la ciudad silente suena el golpeteo

de la medianoche. de agua licuada.


Tiemblan en la intensa Y en el cielo gríseo,

bruma los respiros, sobre la atonía

dibujando giros de la lejanía

en la niebla densa. brilla un halo iríseo.


ALBACETE, 1 ENERO.


97. LA TÍA.


Me la encuentro en un rincón

del salón, acurrucada,

sola, lejos de las otras,

pequeña, encogida, anciana.

Tiene el pelo corto y blanco,

la mirada ausente y vacua,

el mentón sobresaliente,



la nariz ancha, alargada,

la boca hundida, sin dientes,

las mejillas coloradas.


Me acerco a ella. La llamo.

Me ha conocido. Me abraza.

Me besa. Deja en mi rostro

la frialdad de sus lágrimas.

Le doy unas chucherías

que le traigo, apenas nada.


Me pregunta por la gente,

por las personas ingratas

que ya no se acuerdan de ella.

No comprendo sus palabras.

Fluyen ya ininteligibles,

borrosas, deslavazadas.

Se sostiene en un soporte

de ruedas. Casi no anda.














Tras de los amplios y limpios

cristales de la ventana

se ve el jardín, inundado

de un sol suave, en la mañana

benevolente de enero.

Al otro lado, la sala

-sala triste y silenciosa-





donde se hallan las inválidas

en sus sillones de ruedas

presas de una artera calma

que se asemeja a la muerte...

Manos secas sobre el halda

rostros inmóviles, cuerpos

informes, miradas vacuas...


Me despido de la tía

con un nudo en la garganta.

Me sonríe desde dentro

Se siente reconfortada

por mi visita.


¡Qué poco

la hace feliz entre tanta

miseria que la rodea!


Y a mí se me llena el alma

de una pena indefinible,

de una angustia que no acaba.


MURCIA, 3 ENERO.


98. DESEO.


Sus bucles largos, dorados,

se estremecen con la brisa

del mar. Tiene entrevelados

sus ojos afogarados.

Hay candor en su sonrisa.


Ay, si pudiera tener

los sueños que está soñando!

¡Ay, si pudiera yo ser

el ala del viento blando

y el sol del atardecer!


ALMERÍA, 4 ENERO.



















99. MOJÁCAR.


Mojácar: grito en el yerto

paisaje inhospitalario,

sonrisa espléndida, vario

piropo en el cielo abierto,

glosa de mar y desierto.


Mojácar, viril y franco

desafío del barranco,

requiebro de las alturas,

bastión de suaves alburas,

milagro espiral y blanco.


ALMERÍA, 5 ENERO.


100. LA ALCAZABA.


Allí donde la pitera

y el cactus crecen, enclava

sus murallas la Alcazaba.

Sesgado, el Chanco, a su vera.

Más allá, la paramera.







Y, a sus pies, inabarcable,

blanca de soles, amable,

la ciudad, hecha reflejo

tembloroso en el espejo

del mar inconmensurable.



ALMERÍA,
6 ENERO.


101. MARBELLA EN EL RECUERDO.


Una playa recogida Un camino polvoriento

de verdes y mansas olas, que sube hasta donde yergue

mil conchas y caracolas su clara estampa el albergue...

en la arena enrojecida. Y hasta aquí mi pensamiento...


Una plaza silenciosa, Bajo la piel de cobreños

unas angostas callejas reflejos en que se agita

llenas de flores y rejas, la ciudad cosmopolita

una iglesia blanca, airosa. yacen sepultos mis sueños.


MARBELLA, 8 ENERO.







102 CARRETERA.


Voy a solas, Pueblos blancos, En la insuave

de camino: calas, vueltas lejanía,

monte, pino, y revueltas, clara y fría,

cañizar, roquedal… ya se ven

eucaliptos, Cien sabores los perfiles

sol, pitera, y sonidos del nevado

carretera, trascendidos y arriscado

cielo y mar. de agua y sal. Mulhacén.


SALOBREÑA, 7 ENERO



103. PATIO DE LOS LEONES.


El alma se me hace niña

por los umbrosos rincones

del patio de los Leones,

eterno y sugeridor:

Acequias, aguas que pasan,

recordando en sus arrullos

cien leyendas, cien orgullos,

murmullos del surtidor.








Peristilos, columnatas,

caprichosas lacerías,

alabastros, yeserías,

filigrana vertical

en el cielo de la tarde

granadina. ¡Qué hermosura

su hermosura leve, pura,

delicada y oriental!


GRANADA 9 ENERO


104. GUADIX.


Laderas cenicientas,

cimas desnudas,

caminos polvorientos,

tierras parduscas.


En el confín,

bebiendo lejanías,

está Guadix.


GUADIX. 10 ENERO
























105. DAÑO.


Las seis. Cafetería.

Neones amarillos.

Humos de cigarrillos.

Coñac. Algarabía.


Desde la lejanía

me miran sin sonrojos

las astas de unos ojos...

Ella es melosa y sabe

que su mirada suave

me está causando enojos.


ALBACETE. 13 ENERO.



106. ACUARELA.



El aire está cargado

de lluvia y de humedad,

el campo acobardado

de tanta soledad.

















Grisean a lo lejos Ni un cálido aleteo

los gélidos pinares, ni una presencia humana

los olmedales viejos, sólo el repiqueteo

los pardos encinares. del agua en la besana.


La vista sólo alcanza Y el alma en el paisaje,

la inmensa desnudez, perdida, sola. muda,

la ruda destemplanza, sin fe, sin equipaje,

la inhóspita yertez. sin voluntad, desnuda.


VILLARROBLEDO, 16 ENERO.



107.CASERÓN Y PINO


Paso de camino . Graves, solitarios

Mis flagelos son en el sol cetrino

caserón y pino, de los llanos varios,

pino y caserón. caserón y pino.


Nunca están el uno En el pensamiento

sin el otro. Son, y en el corazón

en el campo ayuno, y en el sentimiento,

pino y caserón. pino y caserón.


ALBACETE 19 ENERO




108. VÍNCULO.


Cielos infinitos, rutas polvorientas...

llanos sin fronteras, En vosotros late

sobrias parameras, mi sentir de vate

sol abrasador, rudo y soñador.



ALBACETE, 20 ENERO


109. LA PUNTA.


Un viento norte se cierne Allá unas chicas de suave

por la Avenida adelante mirada, melenas largas

y hace cítara sonora y descuidado talante

de los árboles del parque. fuman, charlan y sonríen.

Nubes rosadas se rasgan

en un celaje de sangre. Algunas parejas hacen

Chirrían en el asfalto el amor sobre los bancos

los coches. Muere la tarde abandonados del parque

desapacible de enero.

Ruidosos sin importarles La Punta se va llenando

las auras frías de invierno poco a poco de estudiantes

se juntan los estudiantes

en la Punta. Allí, unos chicos, Nubes rosadas se rasgan

apoyados al desgaire en un celaje de sangre.

sobre la verja de hierro

vocean altitonantes.

Más lejos, otros, atruenan ALBACETE, 22 ENERO

el confín con el escape

libre de sus motos nuevas.

,















110. LA CHICA Y EL TOCADISCOS.


La melena en ondas flojas, una sonrisa en la boca

la cara de porcelana, de insinuante diosecilla

bajo la falda de lana mueve el cuerpo la chiquilla

tupida, las medias rojas, al son de las notas, loca.


sus manos suaves, mozuelas, Baila y baila sin cesar

trenzan giros en el aire la muchacha, veleidosa,

recargado, con donaire, pizpireta, caprichosa.

como tibias avezuelas, No se cansa de bailar.


ALMANSA, 24 ENERO.


111. LUNA DE ENERO.


En un cielo frío La luna de enero

se enmarca la luna. rila en el celaje.

Parece un navío Parece un velero

sin carga ninguna, curvado, ligero

sin fe ni albedrío. De velas y anclaje.


La luna se enmarca

por un friolento

y azul firmamento.

Parece una barca

de nácar y argento.


ALBACETE, 28 ENERO.


1
12.
PINCELADA



Los rayos de un sol magnífico

se tamizan, melancólicos,

en los rincones bucólicos

del parque, calmo y pacífico.

Es el beso beatífico,

puro, prístino, arborícola,

del invierno largo, umbrícola,

de la ciudad, el aurígero

presagio, blando y alígero

de la primavera aerícola.


ALBACETE, 31 DE ENERO



113. POMPAS


Sopla y sopla el niño,

todo candidez,

una y otra vez,

con delectación,

y hace que se eleven,

leves y versátiles,

tímidas y errátiles

pompas de jabón.





Lucen y relucen

en los tornasoles

émulas de soles...

Son juguetes, son

fúgidos caprichos,

son besos redondos,

son hálitos hondos

de una honda ilusión.

ALBACETE, 4 FEBRERO.













114. PLENILUNIO.


Fulge en un cielo limpio

la luna llena.

La noche de febrero

tiembla de estrellas.


Las ramas aún desnudas

del viejo parque

se miran en la plata

gris del estanque.


Silencios que son muertes

hondas del alma.

¡Ay, que la noche tiene

pocas palabras!


ALBACETE, 7 FEBRERO.




115. EL RELOJ.


Tic-tac, tic-tac...En las horas

de la densa madrugada,

se oyen obsesionadoras,

con su voz metalizada,

las campanadas sonoras

del reloj, en la callada

soledad rancia y antigua

de la habitación contigua.


Tic-tac, tic-tac…Son latidos

de la noche fría y larga

que mantienen los sentidos

alertados. Son la amarga

voz de los enfebrecidos

ensueños, la aleve carga

que pone en el corazón

helores con su canción.


ALBACETE, 9 FEBRERO.


116. ALMENDROS.


Los primeros almendros

han florecido.

Ya son otros los campos

que yo lo he visto.


Y se me inflaman

de contento los ojos,

de luz el alma.


ALBACETE, 12 FEBRERO.


117. ELEGÍA.


A la memoria de mi amigo Bartolomé Guirao.


Hay humedad en la tarde

de febrero oscura y fría.

Me siento solo y cobarde





y ando sin saber si es mía

la voluntad que me lleva

por la ciudad tan vacía.


Me han dicho la mala nueva

de tu muerte. Y la he sentido

como propia. Y me subleva


la sangre que te hayas ido

tan pronto, tan brevemente,

tan sin saber cómo ha sido.


No se acostumbra mi mente

confusa con la verdad

de no saberte presente


mañana, por la ciudad,

paseando, como ayer,

en la apacibilidad


de la urbe, al atardecer.

No me acostumbro a no verte

callejeando al caer

de la tarde. Odio tu muerte.


ALBACETE, 16 FEBRERO.


118. JUEVES LARDERO.


Caminos cenicientos, ligeros de equipaje:

cielo plomizo, mona, balones,

con la mochila al hombro alguna bicicleta,

se van los niños, . cien ilusiones.



No les arredra el día Y la ciudad se queda

desapacible, por unas horas

que son como las aves, sin voces, sin sonrisas,

prestos y libres. vacía y sola.



















¿O serán los recuerdos

de la ancha infancia

los que han puesto tristuras

dentro de mi alma?


ALBACETE, 18 FEBRERO


119. EFLUVIOS. 120. NIEVE.


Ya sopla el viento cargado Por el celaje yerto

de aromas frescos. Ya tiene descienden, leves,

flor el almendro. Ya viene cribados por la lluvia,

la lluvia primaveral. copos de nieve.

Ya huele a nueva la tierra.

Ya el ave canora es huésped Son como blandas

de los páramos. Ya el césped y suaves avecillas

rebrota en el secarral. en la mañana


LA RODA, 20 FEBRERO ALBACETE, 24 FEBRERO


121. EL ALMENDRO CAÍDO.


¡Pobre almendro caído ¡Malditos sean

sobre la tierra los vientos que han truncado

cuando ya blanqueaba su primavera!

de flores nuevas!


VILLALGORDO, 28 FEBRERO



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