Excerpt for Poemas de enero, cuentos de abril by , available in its entirety at Smashwords

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Poemas de

enero,

cuentos de abril



(experimentos de un autor febril)









De Alex Tracy

Smashwords edition



Prefacio



Hola a todos, para empezar he de decir que es la primera vez que hago un prefacio así que no sé si lo que escriba se consideraría como uno, pero bueno… ahí vamos.

Poemas de enero, cuentos de abril nació como una idea muy simple: retarme a mí mismo. Verán, nunca en mi vida había hecho poemas más allá de modificar la famosa «Del cielo cayó una rosa» para todos los días de las madres, así que un día dije «bueno, es hora de intentar hacer poemas» y me di cuenta lo difícilmente horrible que es intentar convertirse en un poeta, en mi tierna inocencia pensé que solo era cuestión de escribir una que otro verso sin esfuerzo y ¡voilà!,soy el Góngora moderno. Obviamente eso no pasó y luego de muchos intentos en mi blog, empezó a salir poco a poco… algo. No sé si llamarlos exactamente poemas (algunos sinceramente no sé qué son), por eso prefiero llamarlos experimentos, pues eso es básicamente lo que son.

He experimentado usando rima (tanto asonante como consonante) y me he atrevido incluso, en algunos, a usar la tan fastidiosa métrica tanto de arte mayor como menor; por eso verán algunos sonetos, coplas y décimas. Incluso el mayor monstro que tengo es un poema hecho en versos alejandrinos (bueno, pseudo alejandrinos) que fue mi mayor dolor de cabeza por la dificultad que estos generan al componer, sin embargo, creo que no me salieron tan mal. He usado también el verso libre, pero no mucho; hay algo en la rima que me atrae, me parece genial la forma como los poetas de antaño podían escribir de forma tan maravillosa siguiendo unos límites autoimpuestos. Eso no quiere decir que esté en contra del verso libre, pero me gusta más lo «clásico» (aunque muchos de mis poemas con rima de clásicos no tienen absolutamente nada).

Respecto a los cuentos, son algunos que ya había publicado con anterioridad en un foro y han sido corregidos en algunas partes y modificados en otras. Por cierto, debo advertir que el último cuento es un poco «fuerte», y lo pongo en comillas porque no lo considero como tal, pero entendería si a algún lector no le gustase mucho el tema.

Por último, este libro de poemas y cuentos se llama «Poemas de enero, cuentos de abril», porque a mayoría de poemas fueron escritos en enero y los cuentos… en cualquier fecha menos abril, pero se lee tan bonito el título que decidí llamarlo así. En otras palabras, este título es como la vida misma: no tiene el menor sentido.

En fin, espero que disfruten leyendo mis experimentos tanto como yo disfruté creándolos. Es mi mayor anhelo.



Alex Tracy



Índice



Prefacio



Poemas de enero

Sonidos castellanos

Personas

Torneo

Latinoamérica

Soneto al viento

Vocales

Rap

Morningstar

Orfeo

Días de la vida

Liberté

Soneto de fantasía

Música

Al dios griego

A la pelota amada

Pseudoalejandrino gótico

Tres almas

RobWil

Rima

Coplas limeñas

El ruiseñor

Si yo fuera gay

Little V

Momento nocturno

Oda al escote

Décima cárnica

Pájaro

Décima lunera

Elementos

Atenea

Memorias



Cuentos de abril

Final

Todo el mundo

Cacería

Necro



Agradecimiento

Sobre el autor

Extracto de Narraciones reales de los Reinos fantásticos

 









Poemas de enero







Sonidos castellanos



Las niñas charlaban,
el chivo rumiaba
y el chancho cortaba
la cuerda chiquita.

La pequeña reía
pues el chancho corría,
corría chillando,
el charco querría.

El chivo rumiaba,
el chancho corría,
la niña lloraba
y la pequeña reía.











Personas



Personas ven Dragon ball,
Personas juegan voleyball,
Personas ríen descaradas,
Personas lloran abrumadas,
Personas corren como el viento,
Personas les gusta el asiento,
Personas juegan por afición,
Personas ven televisión,
Personas gustan las saladas,
Personas gustan azucaradas,
Personas simplemente personas son,
sin importar nunca su elección.











Torneo



Te veo y suspiro,
eres a quien admiro;
me acercó despacio
dejando un espacio.

Te acercas cual rayo,
del susto me callo;
tu puño es lo que veo,
lo esquivo y finteo;
me doy una voltereta
y mi pierna va a la meta.

El referí grita punto
y con eso yo repunto,
pues ahora es empate
falta poco para el mate.

Los dos nos vemos serios,
pues las luchas son misterios,
donde dos salen peleando
para uno salir triunfando.

De nuevo nos miramos
y nos acercamos;
yo doy una patada
que está mal dada;
me da un puñetazo
que casi roza el brazo.

Nos alejamos rápidamente,
este combate es demente.
Veo su pie mover,
no se lo dejaré hacer;
yo doy cinco pasos,
elijo uno de sus brazos
y le hago una llave
que evita todo suave
y me golpea el costado,
con eso ha triunfado.

A pesar de haber perdido,
no me siento ofendido,
pues siempre he admirado
a quien ha ganado
y le doy la mano
a quien es mi hermano.











Latinoamérica



No hay cielo o infierno,
que me haga decir,
que este gobierno,
paró de mentir.

Sus mentiras caprichosas,
sus verdades muy dudosas,
mientras ellos se hacen ricos
nos dan palas, nos dan picos
para trabajar el día a día
y no dan ni mantequilla.

Por eso pueblo mío,
levantaos todos, uníos
sin importar cuál es tu diestra
o cuál es tu siniestra
pues esas divisiones,
nos haces muy huevones.

Luchemos contra injusticias,
contra las malicias,
luchemos por los niños
y por nosotros mismos,
luchemos por la verdad
por la equidad.

No te enciegues, pueblo mío,
siempre ten en mente
el clamor de tu gente
que pide igualdad
y oportunidad.

Lucha pueblo mío,
lucha con brío;
pero lucha con certeza,
que no te metan en la cabeza
odios para separarnos
y así conquistarnos.

Los de arriba en el poder
solo saben joder
¿qué importa si es diestra?
¿o importa si es siniestra?
Solo importa la igualdad
y oportunidad.

¡Que esa sea nuestra meta!
¡y que sea muy concreta!
no nos desviemos,
si no perderemos
y si lo hacemos
de la pobreza jamás saldremos.











Soneto al viento



Viento sagrado que acaricias mi alma
que triste y melancólica se encuentra,
pues el dolor por amor se concentra
en un gran vacío que nada calma.

Dame suave caricia con tu palma,
socorre al penoso ser que se adentra
a la noche sin luna que se encuentra
en lo más profundo de mi rota alma.

Alegre viento de sedosa brisa,
ayuda a mi ser a salir avante
y dejar de olvidar lo que es la risa.

Con tu ayuda sé que saldré triunfante
mas te necesito ¡oh viento! deprisa,
para curar mi corazón penante.

 













Vocales



Alguna vez he pensado, tenerte en mis brazos,
Estrechando nuestros cuerpos, apasionados,
Incansando nuestras almas, dichosos ocasos,
Orgullo de Eros, su amor y fuego prestados,
Últimos amantes, unidos en fieros lazos.

Un día a tu alma pido, ojos acanelados
O unas horas tan solo, con minutos escasos,
Indica sí y mi alma y espíritu serán dados
Enteramente, sin cerraduras ni repasos,
Atentamente firma, ojos esperanzados.











Rap



¿Qué es la vida? una ilusión,
pensó alguien en prisión,
mas la vida es más que eso
es ligera y es de peso,
es alegría y tristeza,
con altura y bajeza,
pues la vida, amigo mío,
no es de uno, dos o un trío,
es lo que nos rodea,
no lo que se desea.

De fácil comprensión
es esta explicación,
pues la vida no es ficción,
es real, sin compasión,
te explico amigo mío,
la vida es como un río,
algunas veces calma,
como gentil alma,
otras es feroz,
no hay nada más atroz.

Por eso, si tú quieres
a pesar de los vaivenes
ser feliz como lombriz,
los problemas de raíz
debes afrontar,
siempre derrotar
a pesar de lo difícil,
a pesar que nada es fácil
siempre continuar
sin descansar.











Morningstar



¿Quién de nosotros el cielo verá?
¿El sol tocar?
¿La luz acariciar?
Somos los hundidos,
los libres,
los que a la humanidad tocará.

¡Qué importa la luz del destino
o el trono solar!
¡Libertad, libertad!
Aun en oscuridad
pues ¿quién no prefiere ser libre en la nada
a esclavo del todo?

Somos los caídos,
los oscuros,
los que a la humanidad tocará,
los que alejados del trono solar están,
los que seguimos al lucero,
a la libertad

¿Quién puede querer la paz de la esclavitud
al terror de la libertad?
Seguimos al lucero,
él nos guiará
Pues si no nos guía él,
¿quién más lo hará?

Somos seguidores del lucero
quien nos dio la libertad
pues es mejor ser sabio a oscuras
que lerdo en claridad
y el lucero nos guía
y siempre lo hará.











Orfeo



Escuchen ¡mujeres! mi canción,
escuchen mi llanto, la desolación,
mi amada se fue, su hilo se cortó
¡maldigo al dios que me la quitó!
Aún veo su cuerpo frío en el suelo
¡la veo aún con su mortaja cual velo!
su hermoso cuerpo en la pira
y el fuego llevándosela con ira.

Por noches mi odio y dolor
luchaban contra mi amor
¡odiaba al mundo por llevarte!
¡haría algo para recuperarte!
¡Juré que ni Zeus me detendría!
¡Traerte nada me lo impediría!

Toqué mi lira con quebranto,
la toqué con todo mi llanto,
y dioses benditos al oírme,
no tardaron en decirme,
como podía descender
y el inframundo recorrer.

¡Oh buenas mujeres pálidas!
¡Oigan mis canciones no cálidas!
Bajé al nigérrimo y sacro Hades,
para convencer a las deidades,
que me permitieran recuperarla,
y de la odiosa muerte librarla.

Canté con gran devoción,
canté con convicción,
tan triste fue mi melodía,
que el barquero me dio vía
para cruzar las aguas tales
que no eran para mortales
y ya en lo muy profundo,
el can del inframundo
al escuchar mi canción,
se le apiadó el corazón,
y pase al trono me dio
y su alma se entristeció.

¡Oh mujeres buenas y heladas,
de palos y hachas armadas!,
ahí estaba sentada la reina
y el gran rey que gobierna
todo el inframundo
y este estaba furibundo,
pues ningún mortal, ni el más osado,
podía bajar y estar a su lado.

Antes que pudiera hacer nada,
canté con toda mi fuerza dada.
Mi amor y dolor se mezclaron,
y por la letra ellos lloraron.
Hierro y hielo derretidos,
sus corazones compungidos.

"¡Lleva a tu amada noble Orfeo,
pero ten cuidado con tu deseo!
-decía el rey del Inframundo
y lo decía con sentimiento profundo-.
La hermosa Eurídice te seguirá,
como sombra ella lo hará,
y solo tendrá cuerpo mortal,
cuando salgan juntos del portal,
mas ahora su alma frágil está
y si la miras, se esfumará.
¡Por eso no mires atrás,
no lo hagas jamás!"

Salí del trono agradecido,
a Eurídice había sentido,
quise mirarla y abrazarla,
besarla y amarla,
pero al fin no hice nada
la advertencia estaba dada.

¡Escuchen mujeres aqueas
escuchen y enciendan las teas!
¡La oscuridad ya está llegando
y mi canción y hado terminando!

Regresé por el camino andado,
crucé el sacro río navegado,
siempre mirando adelante,
pues la advertencia era apremiante.
Mucho tiempo pasó, días enteros quizás
y solo podía escuchar, ligeros pasos atrás.

¡Oh mujeres divinas!
¡Al fin vi las luces albinas
del sol que indicaban
que nuestras penas ya terminaban
pero ¡oh, malditos sentidos!
¡Oh, malditos, perversos oídos!
Mientras más me acercaba,
sus pasos menos escuchaba.

¡Mujeres de rostros fieros,
acerquen ya sus hierros!
¡La angustia me embargaba!
¿Mi Eurídice amada, atrás de mí estaba?
No, no podía voltear,
¡estaba prohibido mirar!
Mas al estar a un paso del portal,
a un paso del mundo mortal,
no escuché nada
¡Y oh, elección desgraciada!
Volteé y horror tuve al mirarla
pues manos negras venían a apresarla
y su rostro llorando yo veía,
tormento y pesar mi alma tenía.

Intenté con enojo regresar,
al Hades con arrojo retornar,
pero todo era en vano,
¡todo terminado por mi mano!
¡Maldije al destino adverso!
¡Maldije al mundo perverso!
¡Maldije a todos con espanto
y que escucharan todos mi quebranto!
¡Mi voz ahora maldeciría
y ninguna mujer feliz sería!

Por meses canté mi abominable canción,
y en todas sus almas había desesperación,
sus vientres se secaban,
sus vidas se acortaban,
y nada me importaba,
pues mi amada ya no estaba.

Pobres mujeres desdichadas,
sus vidas estaban desahuciadas,
imploraron a los dioses con fervor,
suplicaron a los dioses el favor
de quitarles la horrible maldición,
y aunque ninguno escuchó su petición,
algo les llegó del dios mensajero,
que siquiera actuó de consejero,
si ellas querían mi maldad acabar,
ellas mismas tenían que actuar.

Y ese es el final de mi historia,
que tendrá una muerte sin gloria,
¡Ahora vengan, vengan a mi descansar
mujeres malditas por mi cantar!
¡Oh dulces damas de rostro adusto
vengan y hagan lo justo!
Pues mi dicha ha acabado
yo mismo la he matado.
¡Claven, claven los puñales,
denme, denme golpe tales
que acaben con mi vida
pues esta es ida
si no estoy con mi amada
mi Eurídice adorada.

Y estos son mis últimos versos,
después de mis actos perversos.
Disculpen mujeres gloriosas,
disculpen mis acciones odiosas,
y ahora por esto, les agradezco,
de todo corazón, mientras fallezco,
Pues ahora estaré con mi amada,
y está triste historia está acabada.











Días de la vida



Lunes nací,
Martes crecí,
Miércoles la conocí,
Jueves la besé,
Viernes la amé,
Sábado murió,
Domingo morí.











Liberté



Total libertad, dulce total libertad
¿qué eres sino el sueño de los justos?
¿la utopía de los filósofos?
¿el ideal de los poetas?

Pues no existe
ni existirá;
somos esclavos de lo que nos rodea
y es mejor que así sea.

¿Horrorizado de mí estás?
Mas afronta la verdad,
peligrosa esta sería
si cadenas no tendría.

Te pongo un ejemplo noble poeta,
digamos que alguien te baja la bragueta
y toca la parte que Eros envidia
e incluso la saca y te hace cosquillas.

Ahora dime ¡oh gran filósofo!
antes que la risa lo vuelva fofo,
¿qué libertad total coartarías?
¿la tuya o el de las cosquillas?

Pues si haces lo que quiere,
tu libertad total cederías;
mas si lo detienes,
la suya pararías.

Ahora dime excelso justo,
¿lees esto con disgusto?,
pues la libertad es vana
si no entiendes sus entrañas.

No existe la libertad plena,
porque también hay la ajena,
que debemos respetar,
aún si nos quita la nuestra.

Pues tenemos libertad,
pero nunca es total;
estamos encadenados
a la persona del costado.











Soneto de fantasía



¡Viva los mundos con fieros dragones!
Donde van los caballeros errantes,
luchando contra crueles arrogantes,
peleando como bravos leones.

Donde crueles, despiadados matones
hacen sufrir a los pueblos penantes
y al ver a los de armaduras brillantes,
huyen de ahí como meros bribones.

¡Viva los mundos de gran fantasía!
¡Viva aquellos de sublime ficción!
¡Viva los mundos de gran brujería!

¡Viva los mundos de mucha invención!
¡Viva los escritos con maestría,
pues hacen volar la imaginación!











Música



¿Qué hacer cuando la musa
se queda más que muda?
¿Qué hacer cuando tu voz
se calla por tu mismo yo?
¿Qué hacer en oscuridad?
¿En penumbra y soledad?
Escuchar música,
es lo que me da tranquilidad.
Bella alegre música que aleja
las sombras del pesar.

Música alegre,
música vivaz,
música que hace
mi corazón vibrar;
haz mi alma danzar
y así alejar la oscuridad.











Al dios griego



Oh, Tánatos maldito
en cuyas manos
acaba la esperanza,
¡vete, vete!
Aléjate de esta casa.

Aleja tu manto negro
como noche desdichada;
aleja tus albas manos
que congelan
hasta el alma,
aleja todo tu ser
que en esta casa
hay esperanza.

Oh, triste hombre
toma tus grebas y capa,
tu hoplón y espada
y lucha fieramente,
pues las moiras
tu combate
observan atentamente
para el hilo de la vida cortar.

Oh, Tánatos maldito,
aleja tus blancas manos,
tu frío aliento
de este cuerpo.
¡Lucha, lucha pobre hombre!
¡Lucha, lucha sin descansar!

Mas aun si quiero,
aun si deseo,
sé que no ganará;
pues ¿quién le gana a Tánatos,
quién gana al corte del hilo mortal?











A la pelota amada



Corre, corre la pelota,
gira, gira y rebota,
mira, mira como bota,
esa hermosa pelota.

Rueda, rueda pelotica,
gira, gira esponjitica,
dale, dale chiquitica,
avanti comandantica.











Pseudoalejandrino gótico



La quinta niña amada que corría asustada,
corría con pavor por la vía abandonada,
la quinta niña amada, cuatro ya asesinadas,
corría por su vida, pues miró a las matadas.

Primero la mujer y después el hombre bajo,
mataron sin piedad a mujeres sin trabajo,
La quinta niña amada, corría vía abajo,
llorando por su hado, corriendo por el atajo.

Luchaba por vivir y nunca se rendiría,
querían la matanza ¡oh, el placer de la sangría!
La quinta niña amada, evitar morir quería,
El hado lo sabría ¿salvarse ella podría?

La quinta niña amada estaba desesperada
por qué debía huir así, siendo torturada.
Aquellos dos malvados extasiados estaban
la muerte cruel y lenta, encantados esperaban.

Los dos pasaban, mientras un cuervo los miraba
aquel pájaro prieto, sus alas desplegaba
miraba recordando a las víctimas sangrando
sus carnes picoteando, ojos saboreando.

Aquel pájaro prieto a la niña la miraba,
batiendo sus dos alas, de lejos la observaba
veía entre las ramas, con su muerte graznada
estaba lastimada, tendría hambre saciada.

Cuarteto maldito que van en busca de vida;
la quinta niña amada que no la quería ida
el dúo asesino sacrificarla quería
el pájaro nigérrimo, su hambre saciaría.

La quinta niña amada escuchó al ave gritar
¡Oh cuervo negro dame alas para así escapar!
Nomás esta graznaba, el final ya cerca estaba
los dos ya se acercaban, el paso se escuchaba.

Primera, segunda, tercera, cuarta y la quinta,
hermosas todas, pero la quinta era distinta
intensa y tenaz, cómo no iban a amarla más
su sangre ver querían, ya más que las demás.

La quinta niña amada no se hacía ilusiones,
sabía cuáles eran sus crueles intenciones;
vivir quería pero estaba sin energía:
correr, trotar, andar, ya nada de eso podría.

La quinta niña amada estaba en encrucijada,
tenía la energía pues ya casi acabada,
así que ö luchaba con lo que ya tenía,
o se rendía pronto y solitaria moría.

Morir no deseaba, la quinta niña amada,
por eso se detuvo, a pensar en la arbolada
el tiempo transcurría y la niña planeaba,
el tiempo transcurría y la muerte se acercaba.

Aquellos dos malvados ya cerca se encontraban,
querían ya matarla, ¡felices disfrutaban!
El cuervo muy hambriento, ya su pico preparaba,
la quinta niña armada, ahora lista ya estaba.

Malditos asesinos que en frente de ella estaban
tumbada junto a un árbol, los dos a ella miraban
la niña ensangrentada, su vida acabaría
con trágico terror, moriría en agonía.

El hombre se acercó, con el puñal apuntando
y un arma se clavó, con la sangre salpicando
y un grito se escuchó, de un lugar inusitado:
la quinta niña armada, al hombre había matado.

Un arma inusitada junto a un árbol se hallaba,
brillando como plata, un metal tirado estaba,
navaja salvadora, de milagro encontrada,
y al hombre lo mataba, con ella empuñada.

El hombre muerto estaba, su amada anonadada,
el cuchillo brillaba, y estaba sobre aterrada,
la sangre salpicaba y el cuervo feliz estaba,
la quinta niña armada, mucha ira demostraba.

Las dos se miraron, una con navaja en mano
la antigua orgullosa tenía, un pavor muy humano
corrió desesperada, su voz nadie escuchaba
el bosque donde estaban, ni un alma se encontraba.

La quinta niña armada, escapar de ahí podía
mas no lo deseaba, venganza más quería
la sangre la llamaba, las víctimas clamaban
las tumbas proclamaban, sus muertes deseaban.

La furia la cegaba, las ánimas rugían,
del arma ellas clamaban, a la mujer querían
querían la venganza que en vida no pudieron
la niña era la espada, que en vida no obtuvieron.

Corrían ciegamente, con razón no presente
sus almas animales, con cacería en mente
la presa huía espantada y las ánimas aullaban:
"¡Es hora de matarlos, a los que nos mataban!"

Cansada se encontraba, la asesina aterrada
las almas le gritaban, su muerte asegurada
respirar no podía, ya el cuerpo le dolía
rendirse quería, aun sabiendo que moriría.

Detúvose ella pronto, no tenía energía
callada se quedó, conversar no serviría,
así que sola se volteó, y observó asombrada
la faz que miraba, la dejó desconcertada.

El rostro que observaba, no era otro que su amado
aquel con quien mataba, ahora ya asesinado
sonriendo se encontraba, ya con el brazo alzando
y el arma penetraba, una vida terminando.

Durante su agonía, vio el rostro que cambiaba
ya no era quien amaba, sino de quien la odiaba
miró una, luego dos, luego más asesinadas
y pronto distinguió, las cuatro niñas amadas.

El arma le clavaban con gran placer demente
la sangre salpicaba, moría lentamente.
Las niñas ya matadas, exultadas estaban
la víctima lloraba, las ánimas cantaban.

La última puñalada, con esa terminaba
las ánimas felices, la niña despertaba
lo hacía horrorizada, de sangre ella empapada
las ánimas se iban, la venganza consumada.

No hay quinta niña amada, tampoco niña armada,
hoy solo está la niña, con sangre empapada
el cuervo la observaba, mas ella no importaba
la carne él miraba, la sangre lo hambreaba.











Tres almas



Tres almas solitarias
caminaban sin pensar,
una iba adelante
y la otra siempre atrás,
la del medio se quedaba
entre las dos al caminar

Tres almas solitarias
caminaban sin parar,
una hablaba del pasado
y la otra del pasará,
la del medio conversaba
acerca de lo actual.

Tres almas solitarias
caminaban sin cesar,
una quería acompañante,
la otra soledad,
la del medio deseaba...
no sabía en verdad.

Tres almas solitarias
miraban su andar,
una siguió adelante,
la otra se fue atrás,
la del medio simplemente
se quedó en el lugar.











RobWil



Pequeña estrella en el cielo pintada,
(oscuridad)
¿dónde está el lugar de la hora señalada?
(jamás)
¿qué palabra hermosa me dirás en la ensenada?
(esperanza)
¿acaso el amor que te tengo te mantiene alborotada?
(solo)
¡Oh estrellita! ¡Haces que de la vida esté muy enamorada!
(vacío)











Rima



Dígame poeta augusto,
¿qué le hizo a vusted la rima?
pues le huye con gran grima
y eso no parece justo.
Yo no sé nada de gusto,
pero a la rima yo adoro,
porque me suena como a oro,
harto hermosa, también fina
pues la rima es tan divina,
¡oh poeta yo la añoro!











Coplas limeñas



De Perú soy yo, señores,
además en Lima estoy,
que tiene grandes cantores,
y por eso les canto hoy.

Canto estas coplas bizarras,
y canto sin dilación,
agarren ya las guitarras,
y ya toquen el cajón.

Bailen con acompañantes,
o si quieren, solos hoy,
mas hoy todos son bailantes,
pues el cantante hoy lo soy.

Bailen ya la marinera,
que es jarana con cajón,
baila ya mi sandunguera,
¡hay que romper el tacón!











El ruiseñor



Una jaula he creado para un ruiseñor,
mas este se ha escapado, ahora ¿qué hago yo?
La jaula está vacía, así como mi amor;
esto es pesadilla, mas el adiós será mejor.

Pues las aves alegres, libres siempre son,
y que busquen buena vida, pues así lo haré yo;
ya la jaula está vacía, mas le digo señor:
esta ya no serviría, pues aprendí la lección.

Vuela alto, siempre alto, alegre ruiseñor,
que nada te de espanto, así lo quiero yo,
pues hermoso es tu canto, sin penas y dolor;
siempre canta con encanto, te deseo lo mejor.











Si yo fuera gay



Si yo fuera gay
¿Qué cambiaría en mi ser?
¿Comería ya el mamey?
¿O papaya he de comer?
¿Vería a un buey?
¿O unicornios he de ver?
¿Seguiría siendo el rey?
¿O tal vez reina he de ser?
¿Libre sería cumpliendo la ley?
¿O como criminal me he de esconder?

¿Qué pasaría si yo fuera gay?
Si en verdad me gustara un güey,
pues no sería diferente,
ni sería otro ente.
Simplemente sería yo,
el que siempre te apoyó.











Little V



Pequeño, redondo,
chiquito, hermoso;
tres años tienes
y cargoso ya eres.

Me sacas de quicio,
mas verte es un vicio,
juguetón muy querido,
es mi preferido.

Veo como creces,
como pasan los meses,
y eres diferente
a como te tenía en mente.

Te creía tranquilo,
pero eres un pillo,
comiendo muchos helados,
moviéndote por todos lados,
hablando como loro
y fuerte como toro.

¡A Dios gracias que no eres mío!
Mas orgulloso soy de ser tu tío.











Momento nocturno



Con la laptop prendida
veo la pantalla,
no salen las palabras,
no sale nada 'e nada.

El viento ya me enfría,
mis piernas se congelan,
la ventana está abierta
y en pelotas el poeta
triste y solo este se encuentra.

Escribo de esta forma
porque deseo dejar,
lo que siento ahora
pues luego iré a andar.

Primero me pondré ropa,
porque el poeta desnudo está,
agarraré a la mascota
y luego a caminar,
porque ella orinar desea
y yo, que se vaya la soledad.











Oda al escote



Hermoso triángulo que por tu pecho veo,
que muestra una pizca de la gloria de adentro,
sagrada abertura venida del cielo,
de Afrodita, sus frutas ver da el deseo.

Quién puede negar escote bendito,
que eres quien separa al joven del niño,
pues tu ventana abre un mundo nuevo
de sensaciones y de sentimientos.

No solo despiertas pasión en efebos,
también en mujeres y algunas con celos,
y hombres adultos que miran atentos
al escote sagrado, ventana de senos.

Por estos versos no me sonrojo,
aunque algunos los vean con enojo,
pues el escote es el antojo
del derecho que ellas ganaron con arrojo.

Por eso escote divino,
sé como siempre gran adivino,
que muestras frugal el tesoro exquisito
de los cielos y el infinito.











Décima cárnica



Gran trozo de carne cruda,
totalmente sazonado,
que en fuego alto bien dorado,
en parrilla me saluda,
¡oh delicia, cómo suda!
¡Delicioso olor divino!
Con jugos color a vino
y medio crudo en el centro
con todo el sabor adentro,
¡saludo al manjar bovino!











Pájaro



Pájaro herido color carmín,
pájaro hermoso que piensa en ti,
pájaro hermano del alelí,
pájaro heraldo de mi jardín.











Décima lunera



Gran hermosa luna llena
de sublime luz errante,
dale aqueste so cantante,
una gran idea plena
además que sea buena,
para cantar y alabarte,
y embrujarte con el arte
de mis sueños como versos,
tal vez malos pero tersos,
mas muy locos por amarte.











Elementos



Tu voz es como el viento,
que se aleja de mi cuerpo,
la persigo sin aliento,
mas la pierdo y yo lo siento.

Tu sonrisa es como el agua
se aleja descarada.
Una imagen ya olvidada,
y mi alma está en nada.

Tu mirada es como el aire
etérea y con donaire,
y mi alma con desaire
suspira con desgane.

Tu alma es como el fuego
potente siempre intenso,
con pasión que lleva adentro,
el amor de nuestros cuerpos.











Atenea



Celosa tejedora de cabellos bellos,
hija de Zeus, grandiosa diosa
que siempre en batalla, talla
a grandes héroes de armadura dura,
y por ellos, la balanza lanza
pues sus grandes ojos de lechuza, usa
para ayudar a esos mortales, tales
como Odiseo y que su odisea sea
esculpida en inmortalizado hado
y recordada sea cual brillante estrella, ella
Oh, Palas Atenea ¡Grandiosa diosa!











Memorias



Días pobres de pastos verdes,
llenos de inocencia pueril,
de cielo azul y soldados verdes,
jugando una guerra imaginaria,
en un monte de mi infancia
que jamás volverá.

De leche fresca y aguas heladas,
de grandes viajes y amigos irreales,
de queso dulce y sabores de antaño,
de fresca brisa y aroma a pasto,
de gente ida sin ser recordada,
de dulces momentos que no volverán.















Cuentos de abril

Final



Por fin la veía, después de mucho tiempo pensando en ella. Era tan hermosa como me la imaginaba: sus dulces ojos almendrados, sus labios carmesí, su busto del tamaño ideal, todo el conjunto era la perfección. Tanto tiempo la busqué y ahí estaba ella.

¿Por qué lo hiciste? preguntó no sin cierto aire de desprecio hacia mí.

Quería verte fue mi respuesta—, por mucho soñé con verte y al fin lo conseguí.

En serio eres un idiota y peor aún, la clase de idiota que más detesto. Siempre me buscan como si fuera la única meta de sus cortas, estúpidas y malgastadas vidas.

Su enojo hacia mí me fascinaba, ¡quería decir que yo le importaba! ¡Era especial para ella! Me enamoré más.

Ni modo, eres un imbécil y no hay nada que pueda hacer dijo con un suspiro que me pareció altamente erótico y a la vez adorable—. Nunca entenderé porque les parezco tan bella que desperdician su vida inútilmente solo por querer verme

Quise responderle que era porque ver su cara era como mirar el paraíso, que su voz era como la sinfonía de los ángeles, que su forma de ser era perfecta; pero antes de que pudiera decirle eso, ella me miró con una sonrisa que no era de felicidad y no supe qué pensar.

¿Nos vamos?me preguntó, tendiéndome la mano, con una tristeza evidente que me hizo bajar la mirada.

¿Te podré ver para siempre? fue lo único que atiné a decir.

Jamás, en serio son idiotas. Piensan que me podrán ver por toda la eternidad, pero lo que nunca han entendido es que soy solo un momento al final de sus vidas. Desperdiciaron todo, ¿para qué? Si hubieras vivido, si hubieras gozado, llorado, sufrido y alegrado, sí hubiera valido la pena, ¿pero así?

Mientras me seguía regañando, fuimos desapareciendo poco a poco en la bruma del olvido. Y antes de que nos envolviera totalmente, volteé atrás para ver por última vez todo lo que dejaba y solo vi fue ese cadáver hediondo ahorcado y con el pantalón mojado de orina en que mi cuerpo se había convertido. ¿Había valido la pena?

«Imbéciles» fue lo último que escuché, y cuando vi por su rostro decepcionado, vi una lágrima. «Perdón», pensé... aunque ya era tarde y la bruma nos envolvió.

Todo el mundo



Todo el mundo quiere saber porque es así. Al final siempre llega a la conclusión que Todo el mundo es así por su niñez.

Desde pequeño a Todo el mundo se le educó bajo las premisas de la moral y la virtud: tienes que ser bueno; respetar a tus padres; ser leal contigo, con tus ideales y con los demás. También se le enseñó a ser el mejor, no ser un mediocre, ser siempre el mejor de lo mejor; pero siempre siendo humilde. Y Todo el mundo era buen aprendiz.

El problema con Todo el mundo es que era demasiado ingenuo, por eso no entendía por qué cuando era bueno (por ejemplo, invitando unas cuantas golosinas a sus compañeros), otros se aprovechaban de su bondad (llegando a tal punto que un día encontró su bolsa de dulces llena solo de envoltorios). Tampoco entendía cómo podía ser una persona moral y virtuosa si casi no tenía un modelo a seguir para saber cómo era la moralidad y el virtuosismo. Su padre siempre hablaba de la honestidad, pero veía como estafaba a sus clientes; su madre hablaba del amor de familia, sin embargo nunca se encontraba en casa y cada vez era más fría con todos ellos. Todo el mundo estaba confundido por lo que veía a su alrededor.

El único al que podría considerar como modelo a seguir era a su hermano mayor, Alguien Diferente, pues no se preocupaba por lo que pensaran los demás, sus dudas siempre las analizaba y muchas veces , al llegar a una conclusión, discutía con el resto acerca de lo que pensaba que estaba mal. Al principio, Todo el mundo no entendía porque discutía tanto, pero poco a poco se dio cuenta que Alguien Diferente nunca sería como le habían enseñado a Todo el mundo a ser. Veía a Alguien diferente muchas veces triste, mucho más veces que las que Todo el mundo se sentía así; pero a pesar de todo siempre terminaba con una sonrisa y eso hacía que cada día se sintiera más confundido y desorientado. Le dolía la cabeza con solo pensar en todo eso. 

Un día Alguien Diferente se fue de la casa para no volver y antes de marcharse le dijo a Todo el mundo que siempre pensara, que jamás dejara de pensar, solo así podría tener verdadera libertad y ser feliz a pesar de los momentos difíciles que pudiera tener. Esas palabras confundieron más a Todo el Mundo.

¡¿Cómo podría ser capaz de jamás dejar de pensar, si pensar le hacía que le doliera tanto la cabeza?! Pero su hermano se lo había dicho, y él era su héroe. Quería hacerle caso, pero le detenía el hecho de que cada vez que escuchaba hablar a alguien de su hermano, nunca era algo bueno de él. Incluso una vez escuchó a una señora decir: «¡Tenía que ser Alguien diferente! ¡Tendría que aprender de Todo el mundo! ¡Todo el mundo es tranquilo y callado, jamás desobedece en nada! ¡Todo el mundo tendrá un futuro brillante! ¡Si tan solo Alguien diferente fuera como Todo el mundo!»

Su cabeza era un torbellino de confusión. Él siempre había visto a Alguien Diferente como su ídolo; pero ahora escuchaba que al que admiraban era a él. No entendía nada. Y pensó que tal vez se sentía así, porque no comprendía verdaderamente como era el mundo… y eso le aterraba.

Pero como en toda historia siempre debe haber una luz, en este caso la luz fue Nadie. Nadie lo escuchó, Nadie quería saber su opinión y por supuesto Nadie le dijo que era bueno ser diferente. Luego de mucho hablar con Nadie, Todo el mundo se dio cuenta que para ser feliz era mejor no pensar, pensar era malo y para no tener problemas Todo el mundo debía comportarse como todo el mundo. Al final Todo el mundo se dio cuenta tristemente que Nadie tenía la razón acerca de este mundo tan loco y eso hacía que todo fuera peor.

Y desde ese momento Todo el mundo solo actúa como todo el mundo... aunque a veces... solo a veces, Todo el mundo le hubiera gustado actuar como Alguien diferente; tal vez algún día lo haga... tal vez...

Cacería



Tengo que correr, no sé dónde, solo sé que tengo que correr. Todo mi cuerpo me pide que huya. No puedo pensar con claridad, simplemente tengo que moverme en esta selva y escapar.

Escucho los pasos, están cada vez más cerca. ¡¿Qué he hecho para merecer eso?! Más rápido, tengo que huir más rápido, donde no me puedan encontrar. Los escucho, hablan una lengua desconocida para mí. ¡¿Por qué yo?! ¡Solo quería estar tranquila con mi familia! ¿Qué será de mis hijos? ¿Quién los cuidará? Tengo que vivir, por ellos… por mi familia.

Cada vez más cerca. No sé cómo me están encontrando, cada vez veo más de ellos, me están acorralando. ¡Tengo que correr más rápido! ¡No quiero morir!

Me están tirando cosas, piedras y otros objetos, duelen… tengo que aguantar el dolor, debo escapar… ¡No creo que pueda!¡Son demasiados!

Siento como la vida se me escapa; siento como mi corazón late a toda prisa; me duele, estoy cada vez más débil… ya no puedo más…

No resisto más, si es mi destino que me maten… mis hijos… se quedaran solos…

Los oigo, se van acercando poco a poco. Ahora estoy segura… voy a morir…

Mis hijos… los escucho… ¿Cómo? ¡No! ¿Qué he hecho? ¡Los he llevado hasta donde están mis hijos! Debo… debo alejarlos de aquí… ¡No se muevan y cállense! ¡Quédense donde están! ¡Vendré a recogerlos en cuanto pueda!

Mis fuerzas están hasta el límite, pero debo salir de ahí… mis hijos… debo protegerlos… ¡debo moverme!

Ya los veo… debo correr en frente de ellos y desviarlos… debo… salvar a mis hijos…

Logré pasar entre ellos, pero me han atacado, siendo un dolor inmenso… sé que estoy sangrando… pero no siento dolor, solo siento la humedad de la sangre… debo seguir corriendo… tengo que sacarlos de aquí…

Lo logré, no se han dado cuenta que mis hijos estaban ahí… todos me siguen… ¡¿Por qué me hacen esto?! ¡¿Yo qué les he hecho?!

Al menos mis hijos ya están a salvo… les prometí recogerlos… cómo me hubiera gustado poder hacerlo… pero ya… ya no puedo más… mi cuerpo está adolorido, mis patas no me obedecen… mi fin está cerca.

Veo como se acercan… son más de 10… nunca tuve oportunidad… al menos les di la oportunidad a mis hijos para que vivan…

Uno de mis perseguidores se acerca, se agacha y me habla en voz suave… no sé qué dice, pero creo… creo que se está disculpando…le escucho algo como «gracias por ser nuestra comida»… supongo que debe ser eso… quiero creerlo… siento algo filoso cerca de mi cuello. Los amo hijos.

Necro



—¿Por qué no fuiste? —inquirió mi hermana—, te estaban esperando en el funeral.

—Tú sabes por qué. Simplemente no puedo… no puedo.

Mi hermana me miró con ojos enojados, pero luego se calmaron. Ella sabía el motivo. Cuando era pequeño, habría tenido unos 8 años, vivíamos felices los cuatro: mamá, papá, mi hermana y yo. Papá era un analista de sistemas, en ese momento no sabía que significaba exactamente, así que cuando me dijo que trabajaba con computadoras me lo imaginaba en un escenario parecido al de las Guerras de las Galaxias. Mi mamá era una pintora, no era muy conocida, pero en su círculo era muy apreciada, aunque me acuerdo que cuando veía sus cuadros, yo pensaba que dibujaba mejor que ella… qué buenos tiempos.

Nosotros éramos felices (o al menos así lo recuerdo), pero una noche en que mi hermana había salido con sus amigas, escuché a mis papas discutir, no sé qué estarían discutiendo, pero escuché que decían mi nombre varias veces. Estaba asustado porque nunca los había escuchado tan enojados y entré a mi cuarto corriendo y me acuerdo que me puse la almohada en la cabeza para no tener que escucharlos, al final terminé durmiendo. Me desperté al escuchar un grito de mi madre, un fuerte y aterrador grito. Corrí hasta su cuarto, y la vi salir. Su vestido blanco que antes me parecía tan bonito ahora estaba cubierto de sangre.

—Mami, ¿qué pasó? ¿por qué gritaste?, le pregunté asustado.

—Solo tuve un accidente —respondió—, ahora estoy toda manchada de rojo. Ayúdame a limpiarme, ¿quieres, amor?

La acompañé, aunque me preocupaba mi papá, él no salía del cuarto. Mi mamá me dijo que él la había asustado y por eso gritó y se manchó, así que no tenía que preocuparme. Le creí y nos fuimos al baño. Como siempre mi mamá y yo jugábamos en el baño, mientras ella se limpiaba intentaba mancharme con su pintura roja, ¡qué felices éramos!

Una vez limpios, me dijo para ir a la cocina, que me iba a preparar algo, le pedí panqueques con manjar. Ella me miró con cara de desaprobación al principio, pero luego aceptó. Cuando estuvieron listos, les eché mucho manjar, aún recuerdo como se me hacía agua a la boca. «Amor —dijo ella— es hora de tomar tus vitaminas para que vayas a dormir». Después de ese postre no podía decirle que no, además me gustaba tomar mis vitaminas en forma de los Picapiedras. Pero esta vez las vitaminas no tenían forma de Pedro o Vilma, eran pastillas redondas que no eran divertidas de tomar. Le dije a mi mamá que no quería tomarlas, pero ella me pidió que las tomara; «sé un niño bueno ¿sí?, tómatelas por mí». Sus ojos de ángel me hicieron imposible negarme, y me las tomé, poco a poco me empezó a dar sueño.

Dormí por mucho tiempo y cuando desperté estaba abrazado a mi madre. Pero ella estaba fría y cuando quise salir de sus brazos, no podía; estaba muy rígida. No pude salir de sus brazos. Y empecé a llorar y a gritar. No me acuerdo por cuánto tiempo lo hice, solo recuerdo que cuando mi hermana llegó yo estaba afónico y ya mi cara la sentía rara por las lágrimas que se habían secado.

No me acuerdo de nada más. Lo siguiente que supe es que estaba viviendo en casa de mis abuelos con mi hermana, pero frecuentemente tenía lapsos donde no recordaba nada. Mis abuelos se asustaron y me llevaron a todos los médicos que pudieron, al no encontrar una causa física, me llevaron donde un psicólogo, su diagnóstico era claro: padecía de necrofobia.

La primera vez que escuché esa palabra fue por mis abuelos. Intentaban no angustiarme, pero no podían. Al final le pregunté a mi hermana y después de esquivarme muchas veces, ella fue la que me respondió. Necrofobia era el pánico a los cadáveres o a todo lo que se relaciona a las cosas muertas. Y cada vez que tenía esa pérdida de conciencia era porque veía algo que era relacionado. Hasta un insecto muerto podía desencadenar mi fobia.

Mientras más pasaban los años, más me angustiaba el saber que tenía esa fobia, y lo peor de todo era el saber el porqué de ésta. Me llenaba de preguntas: ¿Por qué mi mamá mató a mi papá? ¿Tan grave fue lo que hizo él para merecer la muerte? ¿Por qué luego de matarlo sonreía como si no hubiera pasado nada? Y mucha más preguntas, pero la que más me carcomía por dentro era el por qué intentó matarme a mí.

No había dudas que intentó matarme, claro que no lo quiso hacer de una manera tan brutal como la de mi padre, pero aun así… me sonrió, me preparó un postre y luego intentó asesinarme y suicidarse, simplemente no lo entendía.

Mientras más pensaba en ello, más recordaba lo que sentí cuando desperté; la frialdad de mi madre, sus brazos duros como piedras y ni qué decir del olor repugnante a orina y excrementos que despedía. Al despertar, el olor casi me hizo vomitar, pero mi miedo, y el querer salir de ahí cuanto antes, lo impidió. El solo intentar pensar en su palidez, en el olor, en su frialdad… a penas lo intentaba, sentía como me iba apagando hasta desmayarme.

Un día, mientras caminaba con mi hermana, pasamos por una casa con una puerta abierta con varias personas afuera, mi curiosidad me hizo mirar. Era un velorio y apenas vi el ataúd, me desmayé. Cuando desperté, estaba en mi cama y con un gran dolor de cabeza; a pesar de eso, me sentía más ligero, más libre, sentía que me había libreado de mi fobia. Salí de mi habitación, mi hermana estaba preocupada por mí pero al verme tan feliz, no dijo nada, excepto que al desmayarme me golpeé la cabeza con una piedra.

Esa sensación de libertad que tenía… ¿sería posible que solo necesitara un golpe en la cabeza para acabar con mi fobia? No podía creerlo y sin embargo así lo sentía… tenía que probarlo. Corrí al patio trasero de la casa a buscar un insecto muerto, pero no encontré nada. Lo único que pude ver era un pichón de paloma que estaba andando por el pasto. Mi excitación era muy fuerte, sin pensarlo agarré una piedra y se la tiré. El pichón murió instantáneamente, si bien por un lado me dio lástima el ave, por otra parte mi alegría no podía ser mayor ¡ya no tenía esa maldita fobia!

Agarré el cuerpo del pichón y se lo mostré a mi hermana; cuando lo vio, se asustó, no comprendía porque yo podía estar tan emocionado, solo veía el pájaro muerto. No, definitivamente ella no entendía, no sabía lo que era tener una fobia que te paralizara totalmente, tener una debilidad tan grande; no lo comprendía y jamás lo haría. A pesar de todo el amor que me tenía no podía hacerlo, solo había una forma que entendiera siquiera algo de cómo me sentía. Solté al pichón y me abalancé hacia ella, con tanta fuerza que nos caímos al piso. Mis manos se fueron directo a su garganta.

Fue tan de improviso que no le di tiempo a gritar, sus ojos estaban sorprendidos y aterrados, luchaba contra mí, pero todo era inútil. La sensación de ver a mi hermana sofocándose se sentía bien. No podía creer que jamás hubiera hecho eso, era una sensación tan placentera que no entendía por qué no lo había hecho antes… y en ese momento de felicidad, recordé todo.

Luego de la pelea que tuvieron mis padres, mi mamá se fue de la habitación y me escondí en su closet. Me gustaba estar ahí pues era el sitio donde me relajaba cada vez que peleaban. Me acuerdo que mi papá empezó a hablar mal de mí estando él solo en la habitación, decía que yo era un animal, una bestia y que mi madre nunca debió haberme tenido. Eso me enojó mucho y salí del closet. Mi papá me vio y se quedó callado por unos segundos y de ahí empezó de nuevo a decir que yo no debí haber nacido, que era un demonio y que jamás alguien me querría. Me envalentoné y ataqué a mi padre. Él simplemente me dio una cachetada que me tiró al suelo. Mi madre estaba cerca a la puerta y al escuchar el ruido del bofetón llegó corriendo al cuarto y me vio en el suelo. No dijo nada y se retiró.

«Anda a tu cuarto», me dijo mi padre y le obedecí. Me crucé con mi madre y me dijo lo mismo, pero está vez me detuve y regresé lentamente. Ella ingresó a la habitación y mi padre empezó a discutir de nuevo. Yo me acerqué sigilosamente y vi todo por la abertura de la puerta mal cerrada. Mi mamá no decía nada, todos los gritos eran de mi padre. Ella se acercó a él, sacó un cuchillo que tenía guardado y se lo clavó innumerables veces. Cuando la vi hacerlo me sentí bien, era emocionante verla matando a mi padre. ¡¿Cómo pude olvidar esa la sensación de verla apuñalándolo una y otra vez?! ¡La emoción de ver su sangre brotar! ¡El grito de desesperación! ¡¿Cómo se puede olvidar esa sensación tan maravillosa?! ¡Y luego mi madre¡ Una mujer maravillosa. Cuando terminó de asesinarlo, me vio y no se inmutó, solo atinó a sentarme en la mesa, darme mi postre favorito e intentar matarme junto a ella. ¡Maravillosa mujer! ¡Hubiera sido un placer haber muerto por su mano! Lástima que yo sobreviví, el destino así lo quiso.

Supongo que la sobredosis de las pastillas y saber que seguía vivo hizo que mi cerebro se olvidara de ese día y que cambiara los hechos, no lo sé. Lo único que sabía es que mi necrofobia estaba curada y mi dulce hermana estaba tirada en el suelo, asfixiada por mi propia mano. Verla así era lo más dulce que había vivido en mucho tiempo y demostraba que ya no le tenía miedo a la muerte; ahora entendía que siempre la había amado, adolorado, y ya no era un necrófobo, ahora era simplemente un necrófilo renacido y se sentía bien.

Agradecimiento



Agradezco su leída
casi tanto como a la pizza
pues su leída es un aliento
para este experimento
hecho por un loco
medio mal del coco.

Mas hablando en serio,
gracias a este medio
expresarme puedo
casi sin miedo
y que a ustedes les agrade
y no les enfade
es para este bohemio
mucho más que un premio.

Sobre el autor



Alex Tracy es un pseudónimo de un peruano nacido en Lima, traductor de profesión y escritor de vocación. Tiene una novela publicada y muchas en cola. Definitivamente espera que les agrade esta recata fila de cuentos y poemas y si no… bueno ya vendrán otros que seguro les gustarán más.

Si desean comunicarse para alabarlo como el mejor o insultarlo como el peor poeta/escritor del mundo, pueden hacerlo a través de su blog, su cuenta de Twitter y su recién creada página de Facebook, él estará encantando de hablar con ustedes (especialmente con los que lo alaben).



Extracto de
Narraciones reales de los Reinos fantásticos





































Reunión



«Muy bien, chicos —dijo el profesor Ngosed Te, especialista en grandes conjuros de cinco círculos—, ya han aprendido lo básico de la magia; ya saben cómo se utiliza, conocen los elementos, las reglas éticas del uso de esta y demás cosas tediosas que todos se preguntan para qué les van a servir… hasta que llega este momento.

Hoy van a formar los primeros símbolos de su sello mágico. Cada sello es diferente y depende mucho de lo que han aprendido, pero sobretodo de lo que son ustedes. Pueden engañar al profesor, a los padres, incluso a ustedes mismos diciéndose que son algo diferente de lo que son, pero jamás podrán engañar al sello pues este es la personificación de su verdadero yo; nunca lo olviden. Ahora, ¿quién ha visto alguna vez un sello?»

Nadie levantó la mano y eso estaba bien, la magia estaba prohibida en los usos diarios del hogar. Sólo se podrían utilizar en emergencias e incluso así, si las autoridades no consideraban que la emergencia fuera tanta, podría haber problemas. Eran muy peligrosa.

El profesor pidió que todos se alejaran, ya que lo que iba a hacer podía herirlos si estaban muy cerca. A regañadientes, los chicos le obedecieron.

«Muy bien —continuó—, el poder de los sellos está basado en los círculos, mientras más haya, más poderosa será la magia. Los que nos dedicamos a esta toda la vida, luego de muchos años de dedicación podemos aumentar o disminuir nuestro número de círculos a voluntad, lo cual nos da una precisión que la mayoría no tiene. Imagínense que alguno de ustedes quiere un cubo de hielo para sus refrescos pero por no saber controlar su poder terminan formando un iceberg; por esa razón es que está prohibido utilizarlo en sus casas. Tal vez no me crean y digan que soy un viejo que no sabe nada, es normal a su edad; por eso les voy a hacer una demostración.

»Primero un pequeño hechizo de crecimiento —el profesor sacó del gran bolsillo de su saco una pequeña semilla de una fruta que comió en el desayuno y la puso en el suelo—. Ahora verán de lo que es capaz un círculo».

Todos se quedaron mirando atentamente al profesor para saber lo iba hacer. Éste movió su brazo de tal forma que la palma de la mano quedaba justo debajo de la semilla y empezó a musitar algo tan bajo que parecía que sólo estuviera moviendo los labios. De pronto un brillo muy intenso salió de su mano que se fue comprimiendo hasta formar un haz de luz azul que empezó a dibujar un sello en el aire alrededor de la mano. Luego la levantó de tal manera que todos los alumnos pudieran ver lo que se había formado. «Miren la forma de mi sello. Se darán cuenta que primero hay un circulo que está más cerca de mi mano; ese círculo es el que llamamos el endocírculo, el círculo interior o incluso hay algunos que lo llaman el daemon. Éste representa lo básico de tu ser y no es parte de la cuenta del número de círculos. Cada ser viviente sólo puede poseer un endocírculo, es imposible tener más de uno, si alguien les dice lo contrario, sepan que es un mentiroso y embustero. Ahora bien, ¿ven esos símbolos que están después del endocírculo? Generalmente, como en mi caso, son cuatro; representan, en líneas generales, mis creencias, por eso a esta parte la llamamos el compás moral, pues es lo que nos guía y dependiendo en lo que creamos es la dificultad o no de hacer ciertos tipos de magia. Por ejemplo, si yo no creo en matar a mis enemigos por venganza, el símbolo de justicia aparecerá y se me hará extremadamente difícil cualquier magia que podría usar para matarlo, pero tendré grandes facilidades para poder hacer hechizos de parálisis o inmovilización. Una vez que sean dibujado sus círculos por primera vez, ya no podrán cambiarlos; por ese motivo los cursos de ética y moral fueron tan importantes antes de este día.

»Por último viene lo que equivale a la fuente de nuestro poder, los exocírculos, círculos exteriores o theos. Como verán sólo hay uno, y como les dije, eso demuestra que estoy aplicando poco poder».

La semilla empezó a desarrollarse; lo que hubiera tardado muchos días, pasaba en minutos, hasta que aparecieron las primeras hojas del pequeño y frágil tallo. Algunos estuvieron asombrados y otros no tanto. Había aparatos mágicos que podían hacer exactamente lo mismo, era algo que se podía hacer con un poco de fertilizante mágico. Ngosed esperaba esas reacciones, ellos estaban esperando una gran explosión o que invocara a una quimera, algo que no podrían comprar en una tienda por un poco de dinero. Otros profesores lo hubieran hecho para demostrar lo maravilloso que era este poder y ellos mismos, pero no él. Todo este poder era sagrado y no le gustaba jugar con éste, tenían que comprender que esto no era un juego. Sin embargo comprendía que necesitaba algo llamativo, después de todo eran niños. Así que necesitaba algo novedoso y espectacular, pero que no fuera particularmente peligroso y tenía justo lo necesario para eso.

En una de sus tantas aventuras, conoció a uno de los seres más poderosos y nobles que jamás hubiera encontrado, tenía muy pocas personas a las cuales podría llamar amigo y definitivamente lo consideraba como uno de ellos. Tan buena amistad tenían, que su amigo, le pidió que fuera el padrino de sus hijos y justamente esos tres pequeños se encontraban en este Reino para relajarse y explorarlo. Felizmente para él, ese día no habían salido aún de la habitación donde él vivía, que estaba dentro del colegio, pues sino, hubiera sido fastidioso transportarlos pues toda el área de la edificación tenía una barrera que impedía ese tipo de magia si estuvieran afuera. Hizo una invocación y el sello formado alrededor de su mano ahora era de un diámetro mucho más grande que antes, y tenía dos exocírculos. Aparecieron tres entes que parecían niños pues no le llegaban ni a la cintura. Al principio estaban un poco desorientados y en poses un tanto ridículas, pero cuando vieron a su padrino, rápidamente comprendieron lo que había pasado. Dos de ellos lo saludaron con alegría, otro simplemente se le quedó mirando y lo saludó con un movimiento de la cabeza. Los chicos estaban sorprendidos, nunca habían visto criaturas así.

Parecían árboles y sin embargo se movían y actuaban como ellos mismos. Muchos habían escuchado de la raza de los arbóleos, pero jamás los habían visto; ellos tenían su propio Reino y muy pocas veces ingresaban al tercer Reino, también llamado Verbatem. El profesor los presentó, se llamaban Bayareal, Duranuez y Castaña. Este último era el que más sobresalía. No solo era el único que no se había alegrado tanto al ver al profesor, sino que era la única del género femenino, algo que solo hablando con ella uno podía saber, de los tres y también la de apariencia más curiosa. Era mucho más pequeña que los otros dos y lo que parecía ser su cabello era totalmente negro corto que terminaba en punta a cada lado. Sus ojos eran enormes, casi tan grandes que ocupaban toda su cabeza y tenían un color verde intenso como la de las hojas en primavera. Ella andaba de forma tan ligera que parecía que pudiera volar. Todos los niños ahí reunidos podían ver lo especiales que eran, pero solo él sabía de todo lo que eran capaces, no por nada eran hijos de Troncofuerte, el gran Protector Real del Bosque Negro, el más peligroso, salvaje y poderoso bosque de todo el Sexto Reino. «Jueguen un rato mientras yo voy preparando todo para la ceremonia —les dijo a los alumnos que estaban deseosos de jugar y conversar con los tres arbóleos, aunque solo dos estaban dispuestos a jugar».

Los dejó haciendo lo que los chicos de doce saben hacer mejor en el patio del colegio y se fue a traer los instrumentos que iba a necesitar. Era increíble lo felices que eran todos —pensó Ngosed—, tan diferente a lo que él tuvo que vivir a esa edad y todo en gran parte a la magia, no entendía cómo había personas que se le oponían, algunas incluso que lo conocían muy bien y sabían todo lo que él pudo prevenir con ayuda de esta.

Seguía caminado con esos pensamientos por un pasillo cuando un grito infantil rompió su concentración y corrió hacía la fuente de éste. Ahí vio a una pequeña niña de tez y ojos oscuros como la noche tirada en el suelo y embarrada de helado de chocolate y menta. A pesar que quería estar molesto, no pudo evitar reírse de esa escena tan ridícula y la niña aunque quería aparentar enojo, no pudo más que unirse a la risa. Ngosed le tendió la mano para que se levantara y con una pequeña ayuda mágica, limpió a la niña.

—Ellie, ¿de dónde sacaste el helado? Sabes que no debes usar magia —le dijo el profesor reprochándole.

—Sí, sí, lo sé. Igual aunque no lo tuviera prohibido no lo haría, ese tipo de comida sabe horrible. No sé cómo a ustedes les puede gustar. No hay nada mejor que algo hecho con las propias manos. La experiencia de una vida se encuentra concentrada en su sabor, no es para nada comparable al helado proveniente de la magia —respondió la niña con una seriedad que no iba acorde con la apariencia de siete años que tenía.

—Si no lo hiciste tú, alguien tuvo que haberlo hecho. Y como acá adentro no tenemos heladeros, supongo que lo habrás conseguido de fuera, y también supongo que por el hecho de que en este colegio no nos pagan en absoluto, debes haberlo conseguido gratuitamente de maneras nada honorables, ¿no?

—¡Por supuesto que no! ¡Hace mucho tiempo que no robo y lo sabes! —dijo airada la niña de 6 años—, ¡yo sólo le pedí si me podía regalar un poco de helado!

—Con una apariencia de niña de seis años, no con la verdadera. Es casi lo mismo y lo sabes.

—¡Claro que no! Robar es malo, ¡pero el helado es rico!

—Eso no tiene sentido y también lo sabes —dijo el profesor riéndose, pues sabía que había ganado. Ella siempre hacía lo mismo cuando sabía que iba a perder una discusión y él siempre aceptaba esos argumentos ilógicos. Igual no importaba que hubiera engañado al heladero, mucho de lo que ahora se vivía, era gracias a ella. Un poco de helado gratis era lo mínimo que se le podía ofrecer a la guardiana del Tercer Reino, la poseedora de 360 endocíruclos.

«Acompáñame a hacer el ritual del sello —le dijo Ngosed a la niña— siempre es bueno tener un par de manos extras por si las dudas»

.

II



La niña lo miró fastidiada, ella odiaba hacer esas cosas, ya que significaba estar parada por horas viendo a esos niños siendo felices; comprendía perfectamente que lo que sentía era celos por esa felicidad que ella nunca pudo tener de niña y aunque también entendía que eso había quedado atrás y nunca en su vida había sido tan feliz como ahora; no podía dejar de sentirse así. Ngosed sabía de esos sentimientos, pero también sabía que al final, en las pocas veces que aceptaba, ella se ponía a jugar luego con esos niños y una gran sonrisa le nacía al hacerlo: ella era así. «Te invito a comer lo que tú quieras en la noche, sin límites», dijo al Ngosed utilizando su última carta, si ésta fallaba, nada podría convencerla. Ella estaba a punto de negársele cuando del pasadizo donde estaban empezaron a escuchar el eco de pisadas apresuradas y una voz que ella reconocía muy bien. Los dos se miraron y corrieron a su encuentro, algo no estaba bien.

Bayareal estaba corriendo junto con unos niños, sus rostros demostraban lo aterrorizados que estaban. El arbóleo era el más calmado de los cuatro, pero en sus extraños y hermosos ojos miel, se podía ver el terror que estaba conteniendo. «¡Monstro! ¡Ayuda!» dijo el arbóleo, y Ngosed y la niña los dejaron ahí y se fueron corriendo al patio.

Ngosed estaba preocupado, ¿cómo era posible que una bestia que asustara a un arbóleo hubiera podido entrar al patio? El colegio estaba protegido aparte del campo antimagia, por un campo de repulsión que prevenía que cualquier ente pudiera entrar sin permiso. Algo estaba mal.

Cuando llegó al patio, vio a la criatura, era cuatro veces más grande que un elefante, con colmillos enormes y unas garras que podrían destajar incluso la armadura de acero más fuerte. Los niños estaban asustados en un rincón mientras los otros dos arbóleos peleaban contra este; claramente se notaba que eran hijos dignos del gran Troncofuerte, no se dejaban amilanar por alguien que claramente era más fuerte que ellos. También eran increíblemente coordinados, daban golpes sin recibir ninguno, como si pudieran leer los movimientos de su enemigo.





Poemas de enero, cuentos de abril
Copyright 2018
Alex Tracy
Lima, Perú

Cubierta diseñada en Canva®




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